Opinión

ARIEL HIDALGO: Las causas ‘perdidas’

En un mundo conflictivo de odios raciales incendiarios, fundamentalismos religiosos devastadores, matanzas colectivas, e irrefrenable deslizamiento hacia el borde del abismo ecológico, por sólo citar algunos pocos entre las grandes tribulaciones de nuestro tiempo, algunos consideran fracasadas las nobles causas por las que han luchado varias generaciones de hombres justos: la paz, la libertad, el respeto a la vida, la prosperidad para todos y la fraternidad entre seres humanos de diferentes razas, nacionalidades, religiones, filosofías, géneros u orientación sexual. Y tienen sobrados motivos para creerlo así.

Existen 16 mil bombas nucleares repartidas entre 14 países. En estos días se está celebrando la Conferencia sobre Desarme Nuclear. ¿Aceptarán las grandes potencias destruir sus bombas nucleares? ¿Acaso podrá soñarse que algún día se celebre una conferencia para la disolución de todos los ejércitos? Los focos internacionales de conflicto armado se han ido multiplicando hasta el punto de hablarse de que la Tercera Guerra Mundial ya comenzó sin que nos diéramos cuenta. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, expresaba recientemente: “Se está volviendo a una mentalidad de guerra fría”.

Haría falta, igualmente, una conferencia para el desarme general de los ciudadanos de cada país. Se intenta obviar el hecho de la coincidencia en Estados Unidos entre el fácil acceso a las armas y el gran número de matanzas colectivas perpetradas por personas aisladas. El psiquiatra Jeffrey Swanson indica que “personas con historial de conducta compulsiva tienen mayor propensión al uso violento de las armas”. No importa que se exija antecedentes de conducta a quienes quieren comprar armas, pues en muchos casos el autor de estas masacres ha usado el arma de algún familiar.

A esto se unen los crímenes por odio racial, principalmente en la gran nación americana, entre ellos las muertes “justificadas” de personas negras a manos de policías blancos bajo la impunidad de un sistema judicial a todas luces parcializado. Se han confeccionado listados de cientos de supuestas víctimas en todo el país. Los hechos han ido generando un creciente movimiento contra la oleada de brutalidad policial. Las protestas incendiarias de Baltimore en días pasados por la muerte del joven negro Freddie Gray cuando se hallaba bajo custodia policial, pudiera ser una muestra anticipada de una grave conflagración en toda la Unión de no realizarse urgentes reformas.

Mientras tanto, el planeta marcha gradualmente, como en conteo regresivo, hacia su propia destrucción debido a un cambio climático donde la principal incidencia ha sido el factor humano, principalmente los grandes intereses. Se estima que si no se toman medidas radicales con prontitud, para el fin de este siglo la contaminación hará cada vez más difícil la sobrevivencia y muchos países perderán gran parte de su territorio bajo las aguas. El estado de la Florida será uno de los más afectados. Las dos terceras partes de Miami Beach, por ejemplo, serán ganadas por el mar.

Pero las estadísticas nos dicen que las causas “perdidas” podrían ser, en realidad, las destinadas a imponerse definitivamente.

La revolución egipcia contra Mubarak confirmó las experiencias de Gandhi en la India y de Luther King en Estados Unidos, que los derechos y libertades pueden alcanzarse pacíficamente. Los acuerdos de Washington con Irán y Cuba son esperanzadores. A principios del siglo XIX casi todos los países de Europa y América practicaban la pena de muerte. Actualmente ya no se aplica en 18 Estados de la Unión, mientras que en Europa sólo se mantiene en Bielorrusia. Y en América Latina, ningún país la aplica ya legalmente. La prohibición de armas ya es ley en la mayoría de las naciones desarrolladas, y en los Estados Unidos cada vez se promulgan más leyes restrictivas a pesar de todos los obstáculos que impone el cabildeo de la Asociación Nacional del Rifle. Los avances tecnológicos en telecomunicaciones permiten grabar cualquier abuso de las autoridades, hacer que se conozca de inmediato en todo el mundo y coordinar rápidas movilizaciones de protesta. Un movimiento ambientalista cada vez más creciente está presionando a los gobiernos a urgentes medidas como la sustitución de combustibles fósiles por la energía renovable.

Algunos temen que nuestra civilización desaparezca con la sustitución de sus fundamentos energéticos. Pues de eso justamente se trata, de un cambio civilizatorio. Esta Era está muriendo. En medio de un gran parto, a pesar de la sangre y los dolores, algo muy hermoso está naciendo.

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