Opinión

ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: No olvides quién eres ni de dónde vienes

“Vuestra madre y yo hemos decidido que nos mudamos a vivir a los Estados Unidos, tal vez ahora no logréis comprender esta decisión, pero tal vez algún día nos lo agradeceréis”, dijo mi padre con una voz contundente, que no daba pie para más explicaciones ni preguntas.

Arreglamos nuestras maletas y nos marchamos sin más preámbulos.

Ya han pasado cinco años desde aquel momento en el que tuve que despedirme de mis amigos y aceptar aquel cambio que no tenía ningún sentido para mí.

Después de varios años llegué aceptar que era una joven inmigrante en un país extranjero y que debía rehacer mi vida si quería lograr triunfar y ser feliz.

Me costó mucho tiempo entender que mi mundo había cambiado de la noche a la mañana. Los primeros años fueron muy duros, pero cuando por fin entendí que adaptarme no significa perder mis raíces ni mi cultura, empecé a vivir sin miedo. Logré aprender un segundo idioma y poco a poco me integré en la sociedad.

Mudarme de Europa a los Estados Unidos no fue tarea fácil, pero ahora lo veo como una gran experiencia que cambió mi visión global del mundo, me abrió la mente y me forjó como la persona que soy hoy en día.

A pesar de las dificultades de adaptación en cuanto a la cultura, el idioma, la comida y la sociedad, aprendí a seleccionar partes de la cultura americana que podían beneficiarme y enriquecerme, en vez de rechazar todo lo que se me presentaba.

Los jóvenes latinos e hispanos tenemos un gran reto cuando nuestras familias o nosotros mismos decidimos dejar nuestra tierra e ir en busca de oportunidades, que a su debido tiempo nos permitirán cumplir nuestros sueños. A lo largo de mi camino he conocido muchos jóvenes inmigrantes que han pasado por circunstancias mucho más difíciles que las mías y la verdad, me sorprendió como cada uno de ellos enfrentan los retos con actitud y ven la vida con otros ojos. Todos tienen algo en común y es la fuerza de voluntad para lograr superarse.

El quid de la cuestión recae en el hecho de que no se trata de olvidar de dónde venimos, ni quienes somos. No se trata de forzarnos para encajar en la sociedad, ni tampoco significa obligarnos a que nos guste todo de ella.

La clave, a mi parecer, está en comprender que probablemente no nos gusten muchas cosas de este nuevo lugar al que hemos ido a parar, pero está en nuestras manos aprender muchísimo de la experiencia y crecer positivamente con ella. Jamás olvidé mis tradiciones, ni mi idioma, ni mi forma de hacer las cosas. Tampoco cambié mi forma de ser, pero sí entendí que debía respetar la cultura y tratar de comprenderla para no caer en la desesperación.

Por otro lado, la familia es un pilar muy importante durante este cambio, especialmente si también se mudan contigo porque pueden comprender cómo te sientes y a la vez apoyarte con su amor incondicional.

Por eso es importante que los jóvenes inmigrantes expresen como se sienten y recuerden su origen.

Honrar el país que nos vio nacer y mantener buenas relaciones con nuestros amigos en la distancia, es también clave para el desarrollo y la adaptación del joven en cualquier lugar del mundo lejos de su país.

Según un recién estudio realizado por la University of North Carolina en Chapel Hill, indicó que los jóvenes latinos que tienen presente su cultura nativa y están envueltos en ella, reportaron niveles más altos de autoestima, menos problemas sociales y menos sentimientos de desesperanza, agresión y abuso de drogas y alcohol.

A pesar de los factores estresantes como la discriminación racial, la adaptación del idioma y las dificultades para hacer amigos, el patrocinador del estudio, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades indicó que dentro de los 281 jóvenes latinos y padres de familia entrevistados en Carolina del Norte y Arizona, los que mantenían fuertes lazos con sus culturas latinas eran mucho más felices y saludables. Los investigadores afirmaron que este importante vínculo con su cultura nativa, hace que los jóvenes latinos se desempeñen mejor académicamente y se ajusten más fácilmente a la sociedad.

Tanto los padres como los jóvenes debemos encontrar un equilibrio y un balance emocional, si queremos lograr el éxito en un país extranjero. Hablar con nuestros familiares y sobre todo no cerrarse a nuevas maneras de entender el mundo, nos ayudará a crecer y desarrollarnos como profesionales y personas.

No te olvides de quién eres ni de dónde vienes: Cuando sientas la presión de hacer cosas a la forma estadounidense, recuerda los valores con que te criaron y toma las decisiones de acuerdo a lo que es mejor para ti.

Según el CDC, el ajuste cultural es como ir a comer a un buffet:

Hay partes de la cultura latina y estadounidense que te gustarán y otras no. Tú haces tus propias selecciones y creas una nueva mezcla que funcione para ti.

Todo suma en esta vida, y a pesar de los trajines por los que todos pasamos, de cada experiencia se puede aprender y sobretodo crecer.

Para más información sobre aspectos emocionales y psicológicos de los jóvenes inmigrantes latinos, puede visitar:

Atrévete y Opina es un espacio dedicado a temas de actualidad que afectan a los jóvenes. Sigue a @lauradocon en Twitter

  Comentarios