Otra especie de precipicio fiscal en EEUU
Si te rebajan el salario, ¿gastarías más? Eso es exactamente lo que ocurre ahora en EEUU, donde el ingreso fiscal decrecerá para el 2019 y el gasto público aumentará.
Esto no es más ni menos que un precipicio fiscal, pero en sentido inverso. Con tal de reducir el déficit fiscal, en el 2012 se planteó la necesidad de elevar los impuestos y disminuir el gasto público. Desde luego, teóricamente cuando los impuestos suben, las inversiones bajan, es decir, se generan menos empleos. De igual forma, si el estado invierte menos, también el empleo disminuye.
Y cuando el empleo decrece, se contrae la demanda de bienes y servicios simplemente porque los desocupados no tienen los recursos para comprarlos. Al disminuir las ventas, los precios bajan tratando de estimular la demanda. Si no lo logran, la producción también baja con intención de compensar la pérdida. Evidentemente, al dejar de producir, los operarios deben ser cesanteados, o sea, despedidos. En otras palabras, es así como caemos en una espiral deflacionaria originada por el llamado precipicio fiscal.
Actualmente, estamos haciendo lo contrario a un precipicio fiscal, o sea, reducimos los impuestos y aumentamos el gasto público. ¿Hacia dónde nos conducirá esto? Por supuesto, a un aumento excesivo del déficit fiscal, ya que lógicamente tendremos que endeudarnos para compensar esa explosiva combinación de reducción de ingresos y aumento de gastos.
La teoría neoclásica (David Ricardo), nos enseña que ante una baja de ingresos, el comprador racional consume menos. La teoría keynesiana a su vez nos propone crear trabajos improductivos, es decir, contratar empleados para cavar fosas, y luego contratar a otros para que las tapen. Realmente no hacen nada, pero perciben un salario que gastan en el mercado y así estimulan la economía.
El presidente Trump y su equipo apuestan a que la economía crecerá a un ritmo superior al 3% anual. Este hecho, aunado al reingreso masivo en EEUU de capitales norteamericanos, como el de Apple Computers, calculado recientemente en $350,000 millones, harían que el recorte del ingreso nacional por la reducción de impuestos, se viera compensado por un aumento generalizado en la producción y la demanda.
Sin embargo, siempre queda la misma duda, ¿esos grandes capitales repatriados realmente crearán empleos? Ilustrémoslo así: si tú compras 1000 acciones adicionales de FPL, ¿se creará más empleo?
Por el contrario, lo que se está viendo es una concentración del empleo en pocas manos. Por ejemplo, el gigante Amazon, en conjunto con el archi billonario Warren Buffett y el Banco Chase, ya anunciaron la creación de un seguro nacional de salud. Desde luego, las condiciones que ellos ofrecerán no podrán ser igualadas por muchos, consecuentemente miles de firmas podrán ir a la quiebra. Y es que el poder de Amazon es tan gigantesco, que famosas cadenas nacionales están en trámites para declarar una próxima bancarrota, como es el caso de los automercados Winn Dixie. ¿Acaso todos los empleados trabajarán para Amazon?
Ya en el pasado hemos sido testigos que las reducciones de impuestos no han dado resultado, como sucedió con las tres grandes rebajas del presidente George W. Bush a lo largo de ocho años. Como siempre, el fondo de la reserva federal fue el encargado de manejar una demanda débil a través de una baja en la tasa de interés y el suministro de dinero a los bancos.
Curiosamente, el presidente Warren Harding aplicó las mismas teorías de Trump, esto es, rebajó los impuestos, disminuyó el desempleo y limitó la inmigración. Sin duda, sus políticas, refrendadas por los presidentes Coolidge y Hoover, sentaron las bases para la Gran Depresión mundial de 1929. En un artículo previo comentamos más detalladamente sobre este aspecto, léase http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article191341439.html
Como en todo, los extremos son perjudiciales. En economía cuando se toca fondo, y la caída es fuerte, se puede aplicar la teoría del “rebote” donde la economía rebotaría impulsada por las fuerzas del mercado. De igual forma, pero lo opuesto, cuando la economía alcanza la cúspide debido a un crecimiento acelerado, usualmente se derrumba por esas mismas fuerzas del mercado.
Nosotros en EEUU actualmente vamos enrumbados hacia la cima. Lamentablemente nos espera una peligrosa caída con repercusiones globales, a más tardar en el año 2021.
Economista y periodista.
Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de febrero de 2018, 3:33 p. m. with the headline "Otra especie de precipicio fiscal en EEUU."