Opinión

DORA AMADOR: El odio racial

Suele suceder que muchos cubanos y cubanas blancas hallan justificaciones para los asesinatos de negros por parte de la policía en Estados Unidos. Es el mismo odio racial que sienten muchos estadounidenses; el corazón sucio y torcido que anida ese odio racial en este caso es el mismo, aunque sean dos culturas y nacionalidades distintas. El racismo no tienen patria: si eres diferente a mí –en este caso es el color de la piel– siempre eres sospechoso y estás de antemano condenado.

Volvamos con el tema. En Ohio, un policía le entró a tiros a un niño de 12 años, Tamir Rice, en la ciudad de Cleveland, porque había recibido una llamada de una mujer diciendo que había “un joven negro con una pistola”. Resulta que el niño estaba jugando con un arma de juguete en el centro de recreación donde se encontraba.

En una conferencia de prensa, el jefe de la policía de Cleveland, Calvin Williams, defendió la acción del policía Thomas Loehmann, de 26 años, diciendo que “la policía tiene que protegerse”.

El vídeo de vigilancia mostró que Tamir Rice estaba caminando por el parque jugando con su pistola, poniéndosela en el cinto y sacándola. “En ningún momento el niño apuntó ni amenazó de ninguna forma al policía que lo mató”, dijo el abogado de la devastada familia Rice.

En Dayton, Ohio, a John Crawford, de 22 años, la policía lo mató de un disparo en el pecho dentro de la tienda Walmart. Los dos policías que se presentaron a toda carrera en la tienda habían recibido una llamada al 911 de alguien que alegaba que Crawford estaba amenazando a los clientes de Walmart. Era falso. El arma resultó ser un rifle calibre .177 BB que Crawford había recogido de un estante de la tienda.

¿Por qué John Crawford, un joven negro cliente de Walmart había sido asesinado por la policía por llevar en sus manos un rifle BB que vende Walmart? ¿Han sido enjuiciados y condenados a cárcel esos policías blancos?

En Bladenboro, Carolina del Norte, se encontró a Lennon Lacy, adolescente de 17 años de edad, ahorcado, su cuerpo colgando de un columpio en un barrio de casas móviles donde los residentes don predominantemente blancos.

En Misisipi, a Otys Bird, un afroamericano converso, que asistía regularmente a la Iglesia Bautista, lo encontraron muerto colgando de un árbol. Como en otras partes del sur profundo de Estados Unidos este tipo de muerte está sucediendo con frecuencia muy sospechosa. ¿Han vuelto los linchamientos?

Es esta una época verdaderamente terrible en el país. A casi todas las propuestas del presidente Obama se han opuesto los republicanos, creando una histórica obstrucción legislativa que le ha impedido llevar a cabo muchas leyes que hubieran favorecido a la población pobre, no solo a la tan mencionada clase media.

Es probable que la mayoría de los residentes de Baltimore no participaron ni celebraron la violencia –los saqueos, los incendios, la destrucción de las empresas locales–, “pero son muy conscientes de que estas cosas son precisamente las que obligaron a una avalancha de medios de prensa nacionales aparecerse en el barrio en que viven”, dice acertadamente el diario online Vox. “Su desesperación sobre el tema demasiado familiar de la conducta racista policial, significa que los disturbios, para ellos, eran comprensibles. E incluso, en cierto modo, correctos”.

“Los disturbios en Baltimore tras la muerte de Freddie Gray, de 25 años de edad, estando bajo la custodia de la policía, ha vuelto a abrir debates de larga data sobre el orden público”, expresa la cadena Al Jazeera en un reportaje investigativo. ¿Dónde termina la protesta y comienzan los disturbios? ¿Qué es la violencia? ¿Es el daño a la propiedad siempre legítima? Escuchar a Fox News analizar el significado de la palabra “matones” se siente como si estuviéramos condenados a repetir la cita de Martin Luther King Jr.: “Los disturbios son el lenguaje de los que no son escuchados”.

La Asociación Nacional del Rifle no escucha a nadie. Solo a quien le hable de la compra de más armas y muchas ganancias.

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