Opinión

SABINA COVO: Salvemos madres y niños

La otra noche, en plena semana del Día de las Madres, soñé que tenía un tercer hijo. Era pequeñito, hermoso, con los ojos grandes y abiertos, rosadito, tal cual como nació mi primer nene… Ojitos miel, muy despierto. Al despertarme pensé ¡Un tercer hijo, wow! Cuánto trabajo, cuánta espera, cuánta ilusión, y al final del día: ¡cuánto amor! Ser madre es la sensación más hermosa que he experimentado en toda mi vida. Pensé en mi abuela Marcia, de sangre libanesa, que tuvo siete, o en mi otra abuela, Chechy, de sangre cubana, que tuvo cinco. Sin anestesia. Qué valor. Uno tras otro. Las vieras hoy, mujeres enteras, preciosas, fuertes, orgullosas.

Luego pensé en mi madre. Dio a luz a tres mujeres, mis dos hermanas y yo. Esperando al varón… fuimos tres. Y yo, di a luz a dos varones… pero en el sueño de aquella noche, eran tres. Desde los años casi sesenta, cuando nació mi mamá, hasta hoy, la ciencia ha avanzado montones. Después del sueño lo primero que pensé es que ya pasé los 35 (recién pasados), pero que hoy día las mujeres tenemos hijos hasta los cuarenta y tantos. También pensé en el alivio que es tenerlo en un hospital de aquí del Sur de la Florida, mi experiencia de partos muy tranquila, segura. La maquinita que mide el latido del corazón del bebé impresiona, pero tranquiliza a la vez. Por mucho que duela un parto, lo repetiría muchas veces. El valor materno, si tienes la bendición de tenerlo, pienso que puede que empiece ahí.

Esta semana llegó a mis manos el informe de la organización sin ánimo de lucro Save The Children, que mide el estado de la maternidad, sus condiciones, y la salud de los niños a nivel mundial. Tuve la oportunidad de hablar con Lanni Crane, una experta en salud global de la entidad, que me explicó la devastadora noticia de que Estados Unidos estaba ubicado de último en la lista de países desarrollados con buenas condiciones para ser madre. Me sorprendió que hubiese descendido un puesto desde el año pasado. Pensé que de repente el hecho de que la ley de salud asequible, que provee a las mujeres con medicina femenina preventiva sin costo, hubiese marcado una diferencia. Pero luego entendí que de repente la estadística entraría en vigor un año después de este informe. Una de cada mil ochocientas mujeres en Estados Unidos corre el riesgo de muerte maternal, esto ubica al país en el puesto número 33.

La caída en el ranking tiene que ver con la pobreza y la falta de tratamiento prenatal. En el caso de la salud en los niños, el caso es mejor que el de las madres para Estados Unidos, pero no alentador. Muchos niños mueren por condiciones que podrían ser tratadas; la falta de educación y la pobreza, en el caso de que capitales, como por ejemplo Washington, en donde la brecha entre ricos y pobres es cada día más marcada, son la causa principal de la falta de cuidado médico. Esto comparable con otros países desarrollados. Praga se ubica en el puesto número uno.

Sin duda, si comparamos la tecnología, y el simple hecho de que en Estados Unidos, con seguro médico, o sin seguro médico, es ley que un hospital en su emergencia te atienda, la seguridad de salud en este país supera a todos los de América. En Latinoamérica hay lugares en el que muere gente en las salas de emergencia por no tener seguro médico. Pero eso no es excusa, podríamos ser mejores. Adelante, Estados Unidos, no puede ser que estemos de últimos siendo un país tan competitivo en todo lo demás. Salvemos madres, niños y hagamos futuro.

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