Opinión

HELEN AGUIRRE: Hillary y el camino a a la presidencia

La ex secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton (izq.) responde preguntas sobre el progreso de las mujeres que le hace Lissa Muscatine, propietaria de la librería Politics and Prose, en Nueva York, el viernes pasado.
La ex secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton (izq.) responde preguntas sobre el progreso de las mujeres que le hace Lissa Muscatine, propietaria de la librería Politics and Prose, en Nueva York, el viernes pasado. AP

Aunque es evasiva respecto al tema, pocos dudan que Hillary Clinton deje de aspirar a la presidencia en el 2016. Lo cierto es que, de cierto modo, lleva aspirando desde hace ocho años. Como secretaria de Estado se destacó políticamente en un gobierno popular, aunque según recientes encuestas una gran mayoría opina que el país va por un camino equivocado. ¿Acaso esto convierte a Hillary en vulnerable? Algunos opinan que, en efecto, sí podría convertirla.

Una pequeña, si bien importante, facción de la base del Partido Demócrata no está contenta; quieren que el partido se incline más a la izquierda. Estos progresistas tienen más tendencia a la izquierda que los propios liberales tradicionales y rechazan el compromiso y las posiciones centristas. Algunos desean un Tea Party con un ala de izquierda que no tema enfrentarse al partido, y rechace el compromiso incluso le cueste perder unas elecciones. Por mucho que les guste Hillary, les preocupa que sea demasiado moderada en sus opiniones. De ahí que hayan enfocado la vista en otra mujer: la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren. No son pocos a los que les gustaría que Warren entre en la contienda por la presidencia.

Las dos posibles rivales se conocen bien una a la otra desde hace años. En una entrevista con el periodista de PBS Bill Moyers, Warren habló de una reunión en la que estuvo con Hillary Clinton y donde la entonces primera dama dijo que quería comprender mejor un proyecto de ley en el Congreso que le haría más difícil a los clientes llenos de deudas acogerse a la bancarrota. Warren, entonces profesora universitaria, había escrito un artículo donde afirmaba que esta legislación podría injustamente dañar a los más débiles, sobre todo a las madres solteras. Convencida de que Warren tenía razón, Hillary trabajó contra el proyecto de ley. Cuando lo aprobó la Legislatura republicana y llegó a manos del presidente Bill Clinton, éste vetó la legislación. Sin embargo, cuando años más tarde el proyecto de ley sobre bancarrota estuvo otra vez listo para ser discutido, Hillary Clinton, ya convertida en senadora, votó a su favor.

¿Acaso Hillary lo hizo porque estaba bajo la influencia de los bancos y compañías de tarjetas de crédito que lo respaldaban? Warren piensa que fue así. “Ella ha recibido dinero de los grupos, y se preocupa por ellos como electorado”. Estas podrían ser algún día palabras con las que pelearía.

Elizabeth Warren no es la única demócrata que pudiera estar pensando en las primarias: Jim Webb es otro. Webb no es el típico demócrata; el ex secretario de la Infantería de Marina en el gobierno de Reagan, ex senador y veterano de la guerra de Vietnam, se opuso a la invasión de Irak bajo las órdenes de Bush y también a la intervención en Libia que derrocó a Muammar Qaddafi. Sus advertencias se ignoraron aunque el tiempo ha demostrado que tenía razón. En cambio, Hillary Clinton votó a favor de la invasión de Irak y respaldó la idea de unirse con países europeos para el derrocamiento de Qaddafi. En la actualidad, Libia es más peligrosa que antes.

Al igual que Warren, Webb condena el favoritismo corporativo de Wall Street con Washington D.C., un punto de vista que Hillary no ha tocado. Por el contrario, Hillary ha recibido cuantiosas sumas de la industria financiera por pronunciar discursos, industria que también ha contribuido a la Fundación Clinton.

La disminución de la popularidad de Obama en las encuestas no le hace ningún favor a Hillary, toda vez que ella está indisolublemente vinculada a las polémicas decisiones de política exterior que ha tomado el Presidente. Hillary es, sin embargo, una mujer inteligente, que trabaja arduamente y ha demostrado ser muy capaz. Gracias a los años de trabajo como primera dama de Arkansas y consejera íntima del presidente Bill Clinton, tiene una extraordinaria experiencia nacional. Como secretaria de Estado tiene más experiencia internacional que los últimos tres presidentes juntos cuando ocuparon sus cargos. Las críticas que recibe por parte de progresistas pueden traducirse en virtudes políticas que demuestran que es más centrista de lo que parece. Todavía más impresionante es el hecho de que obtuvo más de 17 millones de votos en su primer intento .

La marca Clinton sigue teniendo solidez. Tanto Hillary como su esposo Bill viajarán a Iowa la semana entrante para hacer campaña a favor de los demócratas que aspiran a un cargo en las próximas elecciones de mitad de período. De todos los rivales potenciales que Hillary tiene, Elizabeth Warren, otra brillante mente legal como ella, podría representar un reto formidable sobre todo si se divide el voto entre las mujeres.

Es poco probable que Hillary Clinton se convierta en una abuelita hogareña, y ya dijo que anunciará su decisión en enero. Si por fin Hillary se incorpora a la contienda de seguro luchará por la nominación. Sin duda, Obama le enseñó a ella y a sus fieles aliados que no puede dar nada por sentado.

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