Wagner, el compositor preferido de Hitler
Vuelvo a escuchar los acordes triunfalistas de su música, pero no puedo distinguir de qué lado vienen, 7 años de guerra en Siria y ahora bombardeos. La ONU declara formalmente que la Tercera Guerra Mundial ha comenzado. Y Wagner sigue sonando entre trompetas y misiles. ¿Quiénes son los salvadores del mundo? ¿Quiénes los destructores?
“Cuando acaban las palabras, comienzan las guerras”, escuché decir una vez. No sé quién es la víctima y quién el verdugo aunque los ríos de tinta intenten explicar la situación. Yo no puedo dejar de escuchar a Wagner y el impulso enloquecedor de la Segunda Guerra.
Músico de todos los tiempos, de todas las batallas, Wagner vuelve a hacerse presente, como Ariel (Ariel, el León de Dios, pero también un demonio), inmortal que predice lo que vendrá. Porque sabemos lo que sigue, aunque parezca estar tan lejos, el mundo en realidad es sumamente pequeño.
Muerte, destrucción, hambre, mientras Wagner sigue dirigiendo la orquesta bélica. Funesto destino de un autor que nunca imaginó acompasar a los soldados, triste posteridad.
Se habla de una nueva “Guerra Fría”, Wagner suena suave en su preludio, ¿qué vendrá después? ¿Alguien lo comprende? Seguirá el “andante” del músico y las tropas avanzarán hacia su objetivo. “Allegro”, después de los drones y las armas químicas, la lucha cuerpo a cuerpo.
Fieles soldados de un bando y otro se enfrentarán sin haberse conocido. Alguien saldrá triunfante, supongo. Wagner lo afirma en su último movimiento.
“Allegro molto e vivace”... alguien, en algún momento, tomará una decisión equivocada.
Tres naciones unidas para atacar a las “fuerzas rebeldes” que han lanzado armas químicas contra la población. Al menos, eso se dice, porque nadie ha podido comprobarlo aún. El paso en esa zona no está permitido, por “riesgo de contaminación”.
Pero si la Unión Europea lo aprueba y la ONU lo aprueba, algo habrá de cierto, ¿o no? Así que las bombas quirúrgicas llegaron y el vocero de Putin dijo que esta no sería una nueva “guerra fría”, por el contrario.
Mi disco de Wagner está rayado, lo pongo en un viejo tocadiscos y el acetato se ha cansado de tanta guerra. Por cada guerra, un rayón y el pobre disco se repite muchas veces en el mismo movimiento.
Sin quererlo, Wagner se ha vuelto mi lacayo. A partir de la Segunda Guerra Mundial, fecha en que se acuñó la palabra genocidio, mi acetato se ha reproducido más de 44 veces; guerras mayores y menores se han sucedido, pero ésta es particularmente diferente, el poder quiere demostrar su supremacía y al otro lado del mundo, se preparan para iniciar una escalada, tomando como cancha el mundo. Y sin quererlo, tal vez motivada por Wagner, recuerdo la escena de Charlot en El gran dictador, el hombre enloquecido de poder, jugando con el mundo.
A veces me parece que el destino de usted y el mío se juegan en una partida de cartas, o de golf, o de billar, pero no es así, los intereses creados por la economía y los combustibles fósiles, por la ganancia de tierras y de poder, cambian las jugadas día a día, siendo los vencidos, como en toda guerra, los de a pie, el pueblo formado por personas que tienen nombre y apellido, sueños e ilusiones como usted y como yo; que tienen una historia que contar, “su versión”, que por supuesto nadie está dispuesto a escuchar. ¿Para qué?
De nuevo, la tierra se cubre de sangre inocente, de nuevo, mi viejo y rayado disco se queda repitiendo un compás, el mismo siempre: acordes triunfalistas de un allegro interminable.
Wagner quedará repitiéndose ad infinitum, hasta que a alguien se le ocurra apretar el botón rojo.
Nota: Wagner solo compuso una sinfonía: “Sinfonía en do mayor”. Con eso fue suficiente.
Escritora mexicana.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de abril de 2018, 7:42 a. m. with the headline "Wagner, el compositor preferido de Hitler."