ARIEL HIDALGO: La Iglesia de Francisco
El Papa que recientemente anunciara para septiembre sus visitas a Cuba y Estados Unidos, que tuvo un papel principalísimo en el proceso de restablecimiento de relaciones entre ambos países, y que acaba de reunirse en el Vaticano con el mandatario cubano Raúl Castro, representa a una iglesia que no es ya la misma que hemos conocido en otras épocas. Tanto él como Juan Pablo II han sido criticados lo mismo por la extrema izquierda que por la extrema derecha del espectro político-religioso, unos por ignorancia –porque lo identifican con la vieja iglesia y sus rezagos–, y otros por determinados intereses mundanos. Pero es necesario que se sepa bien a qué Iglesia representa realmente el papa Francisco.
Ya no se trata de aquella que llevó al patíbulo por sus ideas a miles de supuestos herejes, el primero de ellos, el obispo hispano del siglo IV, Prisciliano de Ávila, por predicar, frente al relajamiento del clero, un estricto ascetismo vegetariano y otorgar papeles destacados a las mujeres (aún espera Prisciliano ser reivindicado); ni la Iglesia que anegó en sangre al mundo sarraceno con las terribles cruzadas; ni la que ordenó masacrar a los cristianos albigenses por no acatar el cetro papal y creer en la reencarnación; ni la aliada de los poderosos que daba la espalda a los oprimidos.
Por el contrario, se trata de una Iglesia que por los caminos de Juan XXIII, Juan Pablo II y ahora Francisco, ha emprendido el camino de regreso a la cuna del auténtico cristianismo apostólico. Esa Iglesia va en sentido diametralmente opuesto al rumbo que a principios del siglo IV condujo a la gran apostasía de un grupo de obispos decididos a entregar al emperador Constantino, a cambio de prebendas, la dirección de la Iglesia. No en balde el Emperador ostentaba el título de Pontifex Maximus, cargo supremo de la Iglesia Pagana, al cual luego el Emperador Graciano renuncia para entregárselo al obispo de Roma, hasta entonces sin potestad alguna sobre los demás obispos, de modo que Dámaso se convierte, en el año 378, ostentando un título pagano, en una especie de obispo de obispos, es decir, el verdadero primer Papa. No fue el Imperio Romano el que se cristianizó sino que fue el cristianismo el que adaptó sus doctrinas a los intereses imperiales. El punto de giro del desvío fue marcado por el Concilio de Nicea en 325, como mismo el de rectificación se produjo 16 siglos después con el Concilio Vaticano II hace más de medio siglo.
Cierto que la iglesia de Francisco no es todavía la de Jesús, la de María de Magdala, de Pablo y de Santiago (primer jefe de la Iglesia según el obispo Eusebio de Cesarea en su Historia Eclesiástica), que por llevar tan estrictos los principios de no matar y de separación entre Iglesia y Estado – “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”–, se negaban a aceptar entre sus filas a soldados y funcionarios de Estado alguno, donde el rico sólo entraba si repartía su riqueza entre los miembros de la comunidad cristiana (la koinomia) –Léase Hechos 4:34-35–, y donde hasta las mujeres podían ser obispos. En su obra En Memoria de Ella, Elisabeth Sohissler Fiorenza demuestra el importante papel de la mujer en el cristianismo originario al que comparaba con un “discipulado de iguales”.
Pero es ya una iglesia que se pone de parte de los que sufren, de los pobres y de los oprimidos, donde se condena toda forma de discriminación, incluyendo las diferencias de credos y orientación sexual (algo para lo que todavía muchos cristianos no están preparados), una iglesia incondicionalmente de parte de la paz y la vida, no sólo vida de los por nacer, sino también de los ya nacidos que tiempo después se les quiere matar por graves errores en los que la propia sociedad tuvo gran parte de responsabilidad. Se trata del representante de una Iglesia que, aún entre lobos, ha ido recuperando poco a poco el poder espiritual y moral de los primeros evangelistas. Todos los católicos y aún los que no lo son, deberían rezar por él.
Estoy seguro de que su visita a Cuba, aun siendo breve, dejará una huella vivificante.
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Esta historia fue publicada originalmente el 14 de mayo de 2015, 2:07 p. m. with the headline "ARIEL HIDALGO: La Iglesia de Francisco."