JOSÉ A. ZARRALUQUI: Socialismo significa libertad
En días borrascosos, con soplos de guerra entre Rusia y Ucrania y belicosidad sin tapujos en el Oriente Medio, se ha conmemorado el septuagésimo quinto aniversario de la invasión nazi a Polonia, hecho convencionalmente considerado el inicio de la Segunda Guerra Mundial. El recuerdo de aquella hecatombe nos pilla en situación parecida porque la humanidad es olvidadiza.
Desde luego, ahora los culpables son el deterioro moral e intelectual de Occidente y el renacer de una religiosidad, la musulmana, bruta y con ínfulas de poder mundial, pero hace tres cuartos de siglo el responsable fue el socialismo en sus diversas variantes. Los compañeros Iósif Stalin y Adolf Hitler, respectivas cabezas del socialismo internacionalista y del socialismo nacional, ordenaron a sus ministros de exteriores, los compañeros Viasheslav Molotov y Joachim von Ribbentrop, suscribir un pacto de no agresión. Fue firmado y, una semana escasa después, el 1ro. de septiembre de 1939, se producía la invasión a Polonia.
Pero la Unión Soviética no iba a firmar algo con los nazis sólo para que éstos invadieran a Polonia y no la invadieran a ella. A Stalin había que darle lo suyo, como a los guapetones en la cárcel, y lo suyo era ni más ni menos la mitad de Polonia. El río Bug fue la línea demarcatoria de las nuevas jurisdicciones. Y por aquello de que el apetito se despierta comiendo, el paraíso de los trabajadores se zampó también a Estonia, Letonia y Lituania, la Besarabia rumana y el istmo de Karelia finlandés.
Cuando leí la novela La consagración de la primavera me impresionó un pasaje en el que, al conocerse ese hecho, una manifestación popular salió a cantar por las calles: “Pues el socialismo / es la libertad. / Cógete a Polonia / y dame la mitad.’’ En mi memoria quedó que los manifestantes eran combatientes españoles, que tanto podían pertenecer al bando nacional, burlándose de la solidaridad proletaria, o al bando republicano, furiosos y desencantados con la madre patria soviética. Pero mi memoria me jugaba una mala pasada. Resulta, como me indicó recientemente un amigo más leído y escribido que menda, que la chacota la situó Alejo Carpentier en una calle habanera. Con toda probabilidad está en lo cierto porque la Guerra Civil española ya había terminado en abril del sangriento 1939.
En el fondo da igual dónde se organizara aquella especie de conga. Lo importante es la verdad que encierra la cuarteta. Se ve con nitidez en todos esos países en que el socialismo consiguió sentar sus reales. Sobre todo se puede apreciar en los que continúa mangoneando hoy día, un suponer Venezuela, otro suponer Cuba y aun otro suponer Norcorea. Mantengamos, pues, claro el concepto: socialismo equivale a libertad. Y genera por tanto bienestar y felicidad, alegría de la buena.
Analista político.
www.firmaspress.com
© Firmas Press
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de septiembre de 2014, 3:00 p. m. with the headline "JOSÉ A. ZARRALUQUI: Socialismo significa libertad."