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Opinión

¿Efecto copycat por la última masacre?

Cientos de personas participan en una vigilia el 29 de junio por la matanza en el periódico Capital Gazette en Annapolis, Maryland.
Cientos de personas participan en una vigilia el 29 de junio por la matanza en el periódico Capital Gazette en Annapolis, Maryland. AP

Lamentablemente la aparición de imitadores criminales es notoria en EEUU. Sobre este particular resulta inquietante que algunos psicópatas intenten repetir la reciente masacre de fieles guardianes de la democracia: los periodistas vilmente asesinados en Annapolis, Maryland.

Los que ejercemos el oficio del periodismo conocemos que la columna vertebral del periodista es la ética profesional en el desempeño de nuestras tareas. Ello implica publicar nuestros trabajos bajo la óptica que cada profesional pueda tener, pero siempre en honor a la verdad, nos guste o no. Y la tarea fundamental de los periodistas libres es precisamente estar al acecho de cualquier anormalidad política, social o económica que pueda perturbar la buena marcha de la democracia.

En ese sentido, todo lo que se maneja en la Casa Blanca, por supuesto es noticia. Algunas buenas, pero otras malas. Y nuestro deber es reseñarlas. En el caso del presidente Trump, su actuación es tan controversial y extensa que genera una multitud de comentarios mundiales cada día. ¿Acaso Trump puede pretender que se publiquen solo las buenas? Solamente analizando los miles de tweets que el Presidente ha publicado, “hay mucha tela por donde cortar”.

Desde luego, cuando Trump afirma una y otra vez que casi todas las noticias son fake news, está ofendiendo a los periodistas y a los medios donde estos se desempeñan, sea radio, prensa o TV. Y lo más importante, afecta la credibilidad de los profesionales ya que pone en duda la veracidad de sus trabajos. Por supuesto, entendemos que el Presidente no es político. Sin embargo, no se debe seguir utilizando la excusa “él es como es”. O sea, una persona puede ser auténtica y alguna veces hasta vulgar, pero eso no le da derecho a ofender públicamente a un gremio u otro sector o entidad.

Entre las conjeturas que se hacen referentes a la reciente masacre de periodistas en Annapolis, Maryland, donde fueron asesinados cinco profesionales del Capital Gazette, el editor de Reuters Rob Cox se preguntó si la retórica de Trump contra los periodistas había impulsado al asesino Jarrod Ramos a cometer el hecho. Posteriormente, Cox se disculpó por sus comentarios sin que esto evitara ser disciplinado por la agencia noticiosa. Como es conocido, el perpetrador hace años había entablado una querella contra el periódico. Realmente es muy difícil establecer una relación entre la retórica de Trump y la decisión que finalmente adoptó el asesino.

Lo que evidentemente viene a la palestra una vez más, es la deficiente atención médica para los enfermos mentales en EEUU. En varias ocasiones hemos mencionado que en el país no existen manicomios públicos y aquellas personas sin recursos que padecen trastornos psiquiátricos graves, muchas veces son encarcelados en prisiones donde se les ofrece tratamiento médico. Este proceder es inaudito e inadmisible en la primera potencia del mundo.

La más reciente masacre, esta vez contra periodistas, pudiera seguir el mismo patrón de las previas masacres escolares. Desafortunadamente la tendencia al copycat es marcada en EEUU. Por ejemplo, los asesinos en serie, muchos de ellos psicópatas imitadores de otros crímenes, se han localizado principalmente en EEUU, que tiene el deshonroso primer lugar en la materia con un 96.93% de los casos, seguido del Reino Unido con 0.61% y Alemania con 0.59% (Wikipedia).

En cuanto a los tiroteos masivos, EEUU está también a la cabeza, observando una estadística 11 veces mayor que cualquier país desarrollado (International Journal of Criminal Justice Sciences, 2014). Por supuesto, este estudio se correlaciona con el hecho de que EEUU es el país con mayor tenencia de armas de fuego, con 88 por cada 100 habitantes, seguido de Yemen con 54.8 por cada 100 (UN office on drugs and crime).

Aunque es difícil determinar cuantos de los tiroteos masivos se deben al copycat, sí podemos afirmar que desde la masacre en la escuela elemental Sandy Hook en Newtown, Connecticut, en el 2012, más de 1600 masacres múltiples se han llevado a cabo en EEUU (Gun Violence Archive), entendiéndose como masacre múltiple aquella donde cuatro o más personas fueron heridas con armas de fuego. Es más, en el 2015, durante 336 días hubo 355 tiroteos masivos, o sea, en promedio uno diario (Wonkblog-Washington Post).

Si a las estadísticas detalladas anteriormente, le agregamos el fervor de muchos por las armas de fuego, el fanatismo de algunos grupos y la retórica de Trump contra los periodistas, entonces vemos que la nefasta probabilidad de que ocurra un repetición de un atentado contra periodistas en EEUU está en el tapete.

Y le rogamos a Dios que esto no suceda. No queremos tener que cubrir noticias semejantes.

Economista y periodista.

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