Opinión

Niños separados; el daño ya fue hecho

La voluntaria Janey Pearl Starks (izq.), la inmigrante Yeni González (centro) y el representante demócrata Adriano Espaillat se dirigen al Centro Cayuga, en Harlem, Nueva York, donde se encuentran retenidos los tres hijos de González, el 3 de julio. González cruzó el país desde Arizona en automóvil para reunirse con sus hijos, ayudada por Pearl y otros voluntarios.
La voluntaria Janey Pearl Starks (izq.), la inmigrante Yeni González (centro) y el representante demócrata Adriano Espaillat se dirigen al Centro Cayuga, en Harlem, Nueva York, donde se encuentran retenidos los tres hijos de González, el 3 de julio. González cruzó el país desde Arizona en automóvil para reunirse con sus hijos, ayudada por Pearl y otros voluntarios. NYT

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos ha confirmado que ya son más de 3,000 niños los que se encuentran en custodia de albergues en el país después de haber sido separados de sus padres. Esta cifra entonces reporta unos 800 más de los que fueron reportados hace un par de semanas. Esperemos que no siga creciendo. Porque el daño a la salud mental y familiar de estas personas está más que hecho, y después que el presidente Trump firmó una orden ejecutiva de que reúnan a estas familias, separadas además bajo sus propias políticas el pasado año en su gran mayoría, el gobierno no ha encontrado la logística adecuada para devolver sus hijos a estos padres. ¡Ya están hablando de exámenes de ADN rápidos y seguros!

Cuánto desastre. Un juez en California determinó la pasada semana que, en el caso de los niños menores de cinco años (que se estima son una centena), las autoridades deben entregarlos a sus padres en menos de 15 días; y en el de los mayores de esta edad, en menos de 30. Y deben proveer contacto telefónico para estos niños con sus padres antes de esto. Esto quiere decir que técnicamente, por ley, antes del 31 de julio del 2018, la pesadilla de estos niños debe acabar. Las autoridades han determinado que en algunas instancias se ha pensado que los niños corren peligro y por esto no serán reunificados con sus padres. Ojalá en este caso sea cierto y se pruebe dicho peligro, y no sea una patraña más para posicionar a los inmigrantes ilegales en su mayoría como delincuentes por politiquería y negocio.

Hay mucho escepticismo de que el gobierno podrá reunificar a tantos niños debido a la lentitud del proceso, según informó el Boston Globe este pasado viernes, después de publicar una crónica con los casos reales de 4 mujeres que demandaron al gobierno. La mayoría de estas mujeres, a las que les arrebataron sus hijos, fueron encarceladas, pero pasaron el debido proceso, luego de cruzar la frontera de manera ilegal, y tuvieron que esperar largos días y pedir a sus hijos como si ellas no tuvieran relación biológica, sino que estuvieran pidiendo el patrocinio de los mismos.

He analizado y presenciado numerosos debates, y entiendo que cruzar la frontera de manera ilegal es un delito, pero separar por meses o días a niños inocentes de sus padres, y enviarlos a otros estados, sin contacto con ellos, es un delito todavía peor. Es imposible que con tanto dinero que se invierte en este país, tanto público como privado, en centros de detención, no hubiese un sistema más humanitario para retener a estas personas, que en su mayoría han llegado a tierras estadounidenses huyendo de la violencia, el hambre y en algunos casos la persecución política. ¿Cómo es posible, como en uno de los casos, que a una madre que la han procesado en Massachusetts le hayan enviado su hijo a Chicago? ¿Y cómo es posible que le hayan pedido una solicitud de más de 40 páginas para devolverle a su hijo? ¿No es que el estado no debe ser paternalista? Pues cuanta hipocresía.

Las demandas federales siguen en ascenso, los abogados de derechos civiles y de inmigración trabajando arduamente, y el gobierno, defendiéndose. ¿Sabes cuánto cuesta esto también? Cuantas lágrimas, cuando daño psicológico, cuánto dinero (que desafortunadamente es lo que más les duele a muchos), y cuánto desgaste debido a una política y un sistema que, al parecer, a ningún gobernante, no importa de qué partido, le interesa arreglar.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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