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Opinión

El negocio de la inmigración ilegal

Dos inmigrantes indocumentados participan en una conferencia de prensa con sus respectivos hijos en Nueva York, el 11 de julio. Los hombres y sus hijos se reunieron después de estar separados casi dos meses, tras cruzar la frontera sur.
Dos inmigrantes indocumentados participan en una conferencia de prensa con sus respectivos hijos en Nueva York, el 11 de julio. Los hombres y sus hijos se reunieron después de estar separados casi dos meses, tras cruzar la frontera sur. AP

Como bien lo pronostiqué en mi columna de la pasada semana, el gobierno de Estados Unidos, después de que Donald Trump anunciara que restablecería la relación de los padres detenidos por cruzar ilegalmente la frontera con sus hijos, y reunificaría las familias, no ha podido hacer una labor óptima. Son miles los niños que fueron separados, y se estima que más de la mitad de los menores de cinco años no han sido entregados a sus padres, hasta el cierre de esta columna.

No quiero imaginarme, como madre de dos niños pequeños que soy, que puede sentir un inocente chico, al ser separado, sin explicación alguna, de las únicas o la única persona que le ha brindado seguridad desde que nació. Enjaulados en algunos casos, durmiendo en el piso, con frío o calor, y sin un abrazo.

Bien dice la Academia de Pediatría, y la de Psicología de Estados Unidos, avalado internacionalmente, que, de 1 a 8 años, el desarrollo del niño es el más importante para delinear su personalidad a futuro. El dolor de los padres de no saber de sus hijos, después de que la mayoría vino buscando una mejor vida para ellos, debe de ser horrendo, pero el dolor de los niños debe de ser indescriptible, porque cada cabecita debe de estar haciéndose cuentos e imaginaciones únicas en su cabeza. Y dudo que sean positivas. Reitero, cómo es posible que en un país como Estados Unidos esto esté pasando.

Lo más triste, es que, en caso de que para fin de mes la administración Trump pueda, después de exámenes de ADN y un montón de dinero perdido, reunificar a estas familias, el problema no para ahí. De acuerdo a un boletín de prensa distribuido por la organización sin ánimo de lucro, basada en Washington, America’s Education Fund, si la administración decide quitarle el estado temporal migratorio a unos 300,000 inmigrantes que residen en Estados Unidos, estas familias se verían en la obligación de decidir si dejar atrás a 273,000 niños nacidos y criados en Estados Unidos, que nunca han visto los países de origen de sus padres. Y no solo eso, en caso de estas familias ser deportadas, llegar a países que en este momento pasan por crisis gigantescas humanitarias, económicas o políticas.

No entiendo además la política frente a la región de Donald Trump, y de los legisladores, con estas deportaciones. Si muchas de estas personas regresan a Latinoamérica, por ejemplo, algunos de estos países no ofrecen nada en este momento, es decir, la mala relación con Estados Unidos no solo les hace daño a esos países, sino al mismo Estados Unidos, que como gobierno no está viendo, o no quiere ver a futuro, que son países en una misma región. Y que todo afecta. Empecemos por el narcotráfico, mientras más gente esté en crisis, más crece el crimen regional organizado, y al final llega a Estados Unidos, no solo con inmigración ilegal, sino con otro tipo de delitos mucho más graves.

Mientras Nicaragua, por ejemplo, atraviesa una de las peores crisis socio políticas de los últimos tiempos, y Venezuela se convierte en una descarada dictadura y en un estado que viola derechos humanos y de expresión, Estados Unidos mira hacia otros lados, concentrándose en un crimen llamado cruzar la frontera, y en padres e hijos que han separado. Todo con un solo objetivo: lograr que se construya un muro, que no parará los verdaderos y muy desafortunados crímenes que entrarían a Estados Unidos por otros medios, si el gobierno de este país continúa discriminando a sus países vecinos, y haciendo de un problema humanitario como lo es la inmigración ilegal, un negocio.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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Esta historia fue publicada originalmente el 13 de julio de 2018, 0:48 p. m..

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