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Opinión

El gobierno no cumplió con los hijos de los inmigrantes

Manifestantes protestan contra la política migratoria del presidente Trump en la ciudad texana de McAllen. El gobierno federal incumplió el plazo para reunir a todas las familias separadas en la frontera con México.
Manifestantes protestan contra la política migratoria del presidente Trump en la ciudad texana de McAllen. El gobierno federal incumplió el plazo para reunir a todas las familias separadas en la frontera con México. NYT

Cientos de padres inmigrantes continúan separados de sus hijos. Algunos de estos padres están ya en sus países de origen porque fueron deportados. Otros, batallan con las cortes para que les devuelvan a sus pequeños. Hay niños de todas las edades, y madres que desconocen el paradero o bienestar de sus hijos. El gobierno, como lo anticipé hace semanas aquí en esta columna, no pudo cumplir con la fecha límite para reunificar a las familias que fueron separadas en la frontera. Todavía hay cientos de niños en albergues de escasa reputación y hay denuncias de maltrato. Hay también muchachos con familias que no son las de ellos.

La fecha límite para devolver los chicos era ahora a final de este mes. El gobierno, como si estuviese clasificando ganado, y me disculpo por la comparación porque puede sonar un poco fuerte, pero así se ha visto, unificó a un poco más de 1,300 niños con sus padres, pero no cumplió con que todos fueran entregados, porque ya el desastre de cómo fueron separados y procesados estaba hecho. Y resolverlo no sería tan sencillo.

Si vamos a tener una política migratoria de cero tolerancia en Estados Unidos, como le ha llamado Donald Trump a ese invento de separar los hijos de sus padres para generar pánico en los inmigrantes que tratan de venir a este país, al menos la deberían hacer organizadamente. Se retienen las familias juntas en albergues y se procesan. Separar a hijos menores de edad de sus padres es un trauma casi insuperable, para, en la mayoría de los casos, familias que ya vienen huyendo de las peores condiciones en sus países.

Estados Unidos bajo esta administración se está convirtiendo en el gigante “helado” del norte. Un país en el que lo humanitario, los derechos sociales y la igualdad están cada vez más lejos de lo logrado en la historia. Creo que (a excepción de algunos casos puntuales) nunca antes en los pasados 20 años bajo ninguna administración habíamos presenciado tanto odio, tanta tragedia con armas, tanto racismo, tanto clasismo, y tanta burla a las diferencias en opiniones, como con este presidente. Ha sido cero tolerancia, en realidad.

Algo que me tiene impresionada en el caso de la separación de las familias inmigrantes es que según una llamada de ICE con periodistas es que a más de 400 padres los deportaron y supuestamente ellos mismos declinaron llevarse a sus hijos a su país. Sin embargo, la Unión de Libertades Civiles Americanas ha dicho que en muchos casos estos padres no sabían lo que estaban firmando.

Estados Unidos también ha actuado como juez de carácter, verificando presuntamente la capacidad de los padres de tener a sus hijos. Y determinando quienes tienen derecho a quedárselos y quiénes no. Me pregunto, si no quieren a los inmigrantes ilegales ni quieren escuchar el caso, ¿por qué sí quieren a los hijos huérfanos de padres aquí? ¿Cómo pueden determinar qué es lo mejor para ellos? ¿O es que acaso esto es un negocio? Hay mucho dinero en albergues y para familias que luego hacen de guardianes. ¿No debería entonces el país de origen de los niños determinar esta capacidad? Me quedan más preguntas que respuestas.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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Esta historia fue publicada originalmente el 27 de julio de 2018, 5:16 p. m..

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