Opinión

El Presidente y sus críticos

President Donald Trump arrives at a rally, Thursday, Aug. 2, 2018, at Mohegan Sun Arena at Casey Plaza in Wilkes Barre, Pa. (AP Photo/Carolyn Kaster)
President Donald Trump arrives at a rally, Thursday, Aug. 2, 2018, at Mohegan Sun Arena at Casey Plaza in Wilkes Barre, Pa. (AP Photo/Carolyn Kaster) AP

Ha sido una buena semana para Donald Trump. La economía esta creciendo más rápidamente que lo que se creía posible. La inflación es baja y los niveles de empleo han roto récords históricos. El presidente y la Unión Europea llegaron a un entendimiento en cuanto a comercio mutuo que indica el posible final de las guerras de comercio. Por lo menos en Europa. Fuegos forestales feroces continúan ardiendo en los bosques de California pero nadie ha tenido la temeridad de culpar al Presidente por los fuegos. O a Melania.

El presidente Trump ha sido comparado con Adolfo Hitler, Joseph Goebbels, Benito Mussolini, etc., por sus críticos. Hasta ahora, el Presidente no ha sido comparado con Stalin, pero no esperábamos eso. Muchos de esos críticos todavía tienen un lugar en su corazón para Stalin o “Tío José” como le llamaba el presidente Roosevelt. La semana pasada el Presidente fue comparado a un Don de la mafia por Maureen Dowd del New York Times. Pero, al menos hasta hoy, el Presidente no ha sido culpado por los fuegos forestales en California o por los problemas con el sexo opuesto de Leslie Moonves, expresidente de CBS.

Aparentemente, las noticias para el Presidente continúan mejorando. Mr. A. G. Sulzberger, el editor hereditario del New York Times, almorzó con el presidente Trump en la Casa Blanca (yo espero que los asesores del Presidente ayudaron a su jefe con el apropiado uso de los cubiertos).

Mr. Sulzberger le ha informado al pueblo americano vía un edicto del New York Times que le notificó al Presidente que su lenguaje “es no solamente divisivo, pero crecientemente peligroso”. Y Sulzberger continuó admitiéndole a su anfitrión que “este lenguaje inflamatorio está contribuyendo a un alza en amenazas a los periodistas y puede llegar a violencia”. Sulzberger brindó esta lección a pesar del hecho que la mayor parte de la violencia hasta hoy ha sido contra partidarios de Trump y aun contra funcionarios republicanos como el senador Rand Paul (R-Ky) y varios congresistas, notablemente Steve Scalise (R-La). ¿En qué planeta vive Sulzberger?

Hay un aura de surrealismo en el mundo habitado por este heredero porfiado, por Maureen Dowd y por el resto de los niños buenos del New York Times haciendo comparaciones de Trump con cosas como tiranías brutales, bacterias mortales, hiedra venenosa. Ellos han comparado a Trump con lo peor: criminales, violadores, asesinos, genocidas, Mao Zedong y Fidel Castro, cuyo cortejo fúnebre en Cuba tuvo que ser interrumpido cuando el vehículo funeral dejó de funcionar y tuvo que ser empujado varios kilómetros en busca de nuevas bujías o, quizás, una banda elástica.

Lo que es asombroso acerca de los críticos de Trump no es que existan. Ellos siempre existen. Es que lleguen a posiciones de influencia aún fuera de Hollywood, los medios y lo demás que pasa por cultura en la América de hoy. Sus puntos de vista no tienen gran poder pero si buscamos intensamente los encontraremos en empresas grandes como Facebook o Google.

Todo lo que puedo decir es que la gran mayoría de los americanos les presta poca atención. La mayoría del país puede ver que el presidente Trump es efectivo en echar adelante la economía y aun en el manejo de la política exterior. Mientras tanto, Facebook y otros negocios dudosos están explotando.

Los críticos hacen mucho ruido pero, al final, no cuentan para nada. Lo que sí es realmente importante es el resultado económico del último trimestre. El producto doméstico bruto creció 4.1%. Barack Obama presidió por ocho trimestres y nunca llegó a 3%. Es uno de los fracasos administrativos más grandes en la historia del país.

AGonzalez03@live.com

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