Opinión

En defensa impropia

Michael McGlockton, frente a una foto de su hijo, Markeis McGlockton, habla con la prensa en Clearwater. Markeis murió baleado durante una disputa por un estacionamiento.
Michael McGlockton, frente a una foto de su hijo, Markeis McGlockton, habla con la prensa en Clearwater. Markeis murió baleado durante una disputa por un estacionamiento. AP

Aun en estos días cuando cualquier atropello queda grabado en las cámaras de los teléfonos, el que vimos de lo que ocurrió en un estacionamiento en Clearwater aquí en la Florida el pasado 19 de julio ha dejado a muchos atónitos, incluyéndome a mí.

Por si no lo han visto, el vídeo muestra cómo Markeis McGlockton, un afroamericano de 28 años entra a una tienda Circle A acompañado de su hijo de 5 años. En el carro, estacionado en un espacio designado para minusválidos, ha dejado a su novia y a sus otros dos hijos. De repente un hombre blanco de mediana edad, Michael Drejka, se aproxima al carro y comienza a increpar a la novia por no tener el permiso adecuado para el estacionamiento. McGlockton sale de la tienda con su hijo y la discusión continúa. McGlockton empuja a Drejka, quien cae sentado en el pavimento. Segundos después cuando McGlockton parece estar retrocediendo, Drejka saca una pistola y le dispara, hiriéndolo de muerte. Hasta ahora Drejka no ha sido arrestado porque Bob Gualtieri, el alguacil del condado Pinellas, considera que actuó en defensa propia bajo la ley estatal conocida como Stand Your Ground (mantén tu territorio).

Desde el 2005 esta ley les brinda inmunidad a los dueños de armas que las usan en defensa propia cuando consideran que sus vidas corren peligro. Hasta el 2005, bajo la antigua ley tenían la obligación de retroceder o huir para evitar una confrontación. Ahora no, cortesía de la ley auspiciada por el NRA (Asociación Nacional del Rifle).

El señor Drejka sigue libre y su caso está siendo evaluado por la fiscalía. Entretanto la controversia ha puesto a la ley Stand Your Ground en tela de juicio.Un candidato a la gobernación está exigiendo que sea revocada. Otros piden que la ley sea enmendada por la legislatura estatal.

Uno de los abogados de la familia Glockton, Benjamín Crump, ha dicho que “es ridículo que una persona pueda ser el agresor en una confrontación y luego diga que actuó en defensa propia”.

El abogado e historiador Pedro Roig nos dice que en su opinión “un buen fiscal metería preso al sospechoso”. Según Roig la ley estipula que la inmunidad aplica “solo en el caso que actúes para proteger tu vida. Y un empujón no es una amenaza de muerte”.

El juez y ex fiscal Alberto Milián nos explica que la ley es compleja y que bajo esta el derecho a la defensa propia es subjetivo. No es lo mismo si el sujeto que se siente amenazado es un anciano débil y su presunto agresor es joven y fuerte y armado. Según el juez Milián, esa decisión no la debe tomar un alguacil sino un fiscal y preferiblemente un jurado de instrucción.

Aun si el sujeto no logra inmunidad y es encausado tiene amplia oportunidad de argumentar que actuó en defensa propia ante un juez o un jurado.

El asumir que bajo la ley Stand Your Ground la inmunidad es total y absoluta no sólo es engañoso sino peligroso.

La Florida es el estado en la nación con el mayor número de licencias para portar armas encubiertas, el doble que el de Texas, que ya es mucho decir. Cuando hay cerca de un millón y medio de personas armadas en nuestras calles, sin contar las que portan armas ilegalmente, la ley Stand Your Ground puede convertirse en un peligroso detonante.

En vez de arreglar la ley para evitar abusos la legislatura ha ampliado el concepto defensa propia. Bajo un ajuste a la ley aprobado el año pasado en Tallahassee no son los posibles acusados los que tiene que probar que actuaron en defensa propia. Ahora son los fiscales los que tienen que probar con evidencias que el uso de fuerza letal no fue justificado.

En un estado como la Florida es iluso pensar que la legislatura dará marcha atrás en la ley Stand Your Ground. Los que quieren revocarla está perdiendo el tiempo. Ese Rubicón lo cruzamos hace 15 años cuando aprobamos una ley redactada por el NRA cuyo mensaje a la sociedad es que todo se resuelve a tiros.

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