Opinión

La vieja historia de la ‘Madame’; prostitución en Cartagena

Una prostituta posa durante una entrevista con un medio de prensa en la ciudad de Cartagena, en el 2012.
Una prostituta posa durante una entrevista con un medio de prensa en la ciudad de Cartagena, en el 2012. AFP/Getty Images

Esta pasada semana capturaron en Cartagena, Colombia, mi ciudad de origen, a una mujer de 42 años, de apodo La Madame. Una proxeneta que presuntamente manejaba una red de prostitutas (se estima que de todas las edades, aunque no se le ha probado que hubiese menores de edad). Las transacciones de la mujer, que brindaba catálogos con mujeres colombianas y venezolanas a extranjeros y locales por igual, incluían sexo, droga, licor, yates de lujo y travesías a las islas cercanas a la ciudad (Playa Blanca, Barú) entre otras. Al cierre de esta columna, está tras las rejas. Junto con otros 18 capturados que incluían unos ciudadanos israelíes, un ex militar de ese país, y un oficial de la armada colombiana que abusaba de menores de edad, y luego las marcaba tatuándoles su nombre en la piel.

Es lamentable lo que ha pasado en Cartagena en los pasados años. Si bien la ciudad es el destino internacional colombiano por excelencia, patrimonio histórico de la humanidad, y una de las ciudades más hermosas del mundo (catalogada así por numerosas publicaciones prestigiosas de turismo) la falta de gobernabilidad, la corrupción y la indiferencia ciudadana (de muchos) están destruyendo la reputación del llamado “Corralito de Piedra”. Cartagena ha tenido varios alcaldes en 9 años. Las destituciones de los mismos por corrupción o procesos judiciales ya son vergonzosas. El último alcalde elegido popularmente fue destituido a tan solo un poco más de una decena de días de empezar gestión. La Madame era más popular, probablemente, que los mismos alcaldes.

Cómo puede una sociedad cartagenera hacerse la vista gorda frente a un hermoso centro histórico lleno de prostitutas. Menores de edad que eran reclutadas en los intramuros cartageneros, de muy pocos recursos, a las que se les promete dinero a cambio de prostituirse. Me contaban fuentes aquí en la ciudad, donde casualmente me encontraba la misma semana que capturaron a esta delincuente proxeneta, que celebridades internacionales llegan y se encierran días enteros en lujosas mansiones con toda la droga, licor y prostitutas imaginables. Y esto no es nuevo, recordemos el caso del escolta del presidente Barack Obama en el hotel Caribe de Cartagena con una mujer colombiana que lo sedujo y fue escándalo internacional.

Sí, la prostitución puede que sea la profesión más antigua del planeta, dicen muchos. Y sí, es difícil de controlar legalmente. Hay muchos tipos de prostitución, y donde hay fiesta, turismo y drogas, hay prostitutas. Cartagena no es el único destino en Colombia y menos en el mundo que sufre de este mal. Sin embargo, pienso que es un llamado para que las autoridades, cuerpos de policía y otros gremios, se pregunten cómo acabar con el problema de raíz. Y de paso, cómo ayudar a una crisis de reputación que la ciudad ha adquirido por desafortunadas noticias como esta. Cartagena es una ciudad hermosa, que cuenta con los mejores hoteles y restaurantes del mundo, un grandioso centro histórico completamente amurallado, su historia, gente trabajadora y cálida, el mejor atardecer y es un destino de bodas por excelencia.

Finalmente, y creo que no sobra decir, teniendo en cuenta que esta es una columna leída por personas de muchos países: al visitar Colombia, o casi que cualquier destino turístico latinoamericano, en el que desafortunadamente la desigualdad de ingresos es muy grave, no todo lo que brilla es oro, y una mujer que puede ofrecerse como prostituta amiga o dama de compañía, u hombre, podría ser una menor de edad, así que ojalá y muchas personas se lo piensen dos veces antes de cometer un delito.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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