Opinión

El arte une lo que la política separó entre Colombia y Venezuela

Este mes se está celebrando un festival binacional de cine venezolano y colombiano, en ambas capitales de estos países “hermanos”, que hoy se muestran más separados que nunca por la política. Y que después de la toma de posesión este pasado 7 de agosto del nuevo presidente colombiano, Iván Duque, probablemente cambiarán aún más en su dinámica de relacionarse.

Hay claras diferencias no solo entre la ideología política de los mandatarios de cada uno de estos países, sino, además, en la forma que se espera gobierne Duque en Colombia, en referencia a Venezuela. Probablemente difiriendo en parte de la política de su antecesor, Juan Manuel Santos.

Venezuela y Colombia han sido países que no solo comparten la frontera, sino además que tienen muchas similitudes en costumbres, topografía y negocios. Países que no solo fueron uno, en la historia, y compartieron el mismo libertador, sino que han tenido a través de los años una estrecha relación comercial de diferentes industrias. Factores como el conflicto armado en Colombia, cierres de frontera, y la dictadura venezolana han ido perjudicando la relación. Con la iniciativa del festival de cine se busca mostrar algo distinto y limar asperezas entre ambos pueblos, por eso la aplaudo.

Con una lista de muy buenas producciones en cartelera, las películas venezolanas podrán verse en Bogotá hasta el 15 de agosto, y las colombianas en Caracas, hasta el 1 de septiembre. Es la cuarta versión del festival, que en un pasado se veía en las ciudades fronterizas de Cúcuta y San Cristóbal. Los organizadores han asegurado que no todo puede ser contrabando, inmigración y malas noticias entre ambos países que comparten un poco más de 2,200 kilómetros de frontera y que uno de los objetivos es mostrar historias positivas.

En Colombia, si bien han llegado empresarios venezolanos a abrir industrias, o profesionales a ocupar empleos, también ha llegado mucha gente huyendo del régimen venezolano, con “una mano adelante y otra atrás”, sin recursos, lo que ha generado rechazo en Colombia y denuncias de algunos grupos venezolanos violentos perpetuando crímenes y robos en ese país. Recordemos que cuando Venezuela vivía la bonanza petrolera, y Colombia estuvo en el pico del narcoterrorismo, los colombianos también huían a Venezuela y se hací el efecto inverso. Lo negativo es que se siente desesperanza entre venezolanos y colombianos en referencia a lo que pueda ocurrir con el gobierno de Nicolás Maduro.

Para algunos se vio como una luz en el camino la reciente visita de Nikki Haley esta semana, embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, al puente Simón Bolívar, en la frontera entre Colombia y Venezuela. Sus fuertes declaraciones en contra del régimen de Maduro, además del anuncio de que Estados Unidos dará 9 millones de dólares adicionales a los 60 millones ya anunciados para refugiados venezolanos en Colombia, marca lo que pudiera ser una alianza interesante entre EEUU y Colombia para luchar contra el régimen de Maduro. Recordemos que Colombia es el país más afectado en estos momentos con la migración de venezolanos.

Haley acusó a Maduro de la desgracia de los venezolanos e hizo un llamado para que otros países de la región presionen. Los críticos de la visita piensan que Estados Unidos no hace lo suficiente y que es más diplomacia partidista en aras de las próximas elecciones de medio término y de la cantidad de venezolanos y colombianos que residen en Estados Unidos. Como están las cosas en Latinoamérica, viene un año interesante en materia de política regional con los recientes cambios de gobierno, y todo está por verse. Por lo pronto, que viva el cine.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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