Opinión

Asuntos escandalosos en la investigación rusa

Roger Stone y Kristin Davis, apodada “Manhattan Madam”, en la Corte Suprema de Manhattan, el 30 de marzo de 2017.
Roger Stone y Kristin Davis, apodada “Manhattan Madam”, en la Corte Suprema de Manhattan, el 30 de marzo de 2017. TNS

A raíz de la interminable novela conocida como la trama rusa, han surgido algunos hechos escandalosos que involucran a la ex propietaria de un prostíbulo con uno de los hombres más cercanos al presidente Donald Trump.

En efecto, Kristin M. Davis, una activista del partido libertario y Roger Stone, el viejo amigo y confidente de Trump, desarrollaron un tipo de relación muy especial salpicada por el escándalo, dado el tumultuoso pasado de ella y el truculento activismo de él.

Stone, quién publicó un bestseller titulado Stones’s Rule, donde promete enseñar cómo ganar en política, negocios y estilos de vida, se define a sí mismo como un practicante del arte oscuro de la política.

La participación de Stone en la trama rusa viene dada principalmente por su intercambio de tuits con un supuesto individuo autoproclamado como Guccifer 2.0, quien ha sido identificado por la inteligencia norteamericana como el frente operacional de los militares rusos para difundir mensajes a través de Wikileads y otras redes, con el objeto de beneficiar a la campaña política del entonces candidato Donald Trump.

Esto ha traído como consecuencia que, hasta ahora, al menos seis asociados de Roger Stone han sido interrogados o contactados por el fiscal especial Robert Mueller, encargado de investigar el melodrama ruso. Y el viernes pasado, Kristin Davis se convirtió en otra interrogada cuando por instrucciones de Mueller compareció ante el gran jurado.

Davis afirma que se trata de una “cacería de brujas”, a la vez que Stone sostiene que están acosando a sus asociados, incluyendo a Davis, quien tiene un bebé de dos años y le ha puesto como nombre Carter Stone Davis. Sus padrinos son Roger Stone y su esposa Nydia.

Sobre este particular, Stone se queja que el FBI, enviado por Mueller, está interrogando a sus asociados acerca de su supuesta paternidad sobre el niño de Davis. Y al respecto cuestiona algo muy lógico y válido ¿Qué tiene que ver este interrogatorio con la colusión rusa y la elección de 2016?

Lo cierto es que Davis ha tenido una vida tumultuosa. Criada por una madre soltera en un campamento de casas rodantes en Fresno, California, a sus 20 años trabajó en el sector financiero alcanzando incluso el cargo de vicepresidenta en una reconocida firma de fondos de cobertura. Allí, viendo la afinidad de muchos financistas por las mujeres de vida alegre, Davis visualizó un gran negocio: establecer una empresa de prostitución de alto nivel.

Según ella, aunque nunca tuvo sexo con los clientes, sí mantuvo una lista de unos 10,000 clientes capaces de pagar más de mil dólares la hora por sexo o compañía. Davis se jactaba de tener entre sus clientes al ex gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, quien negaba estas afirmaciones, pero renunció en 2008 una vez que el New York Times publicó que el entonces gobernador patrocinaba un servicio de prostitución conocido como Emperors Club VIP.

Precisamente, en 2008 Davis fue arrestada por promover la prostitución y encarcelada por varios meses en la prisión de Rikers Island. Tras salir en libertad, Davis conoce a Stone e inician una amistad duradera que la lleva a postularse como gobernadora de Nueva York en 2010 y como contralor en 2013.

Su carrera política es interrumpida por otro arresto: esta vez cumple 18 meses de prisión por proporcionar píldoras de prescripción médica a revendedores ilegales de drogas.

Davis ha prestado sus servicios profesionales a Stone en varias capacidades, incluyendo el diseño de páginas web. También ha disfrutado de alojamiento en viviendas proporcionadas por Stone. Desde luego, todas estas características la convierten en alguien de interés para el fiscal Mueller. Respecto a ello, Stone aclara: “Ella no tiene conocimiento de la colusión rusa, la colaboración de Wikileads o cualquier actividad ilegal de mi persona”.

Evidentemente, ya la novela está llegando a término, lo incierto es cuándo será el capítulo final. Y, por supuesto, hacemos votos porque a sus actores no se les ocurra filmar una segunda parte.

Economista y periodista @DeYURRE

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