Opinión

Miami, a bailar se ha dicho

Katherine Barkman y Joseph Phillips, los invitados residentes del Ballet Manila, de Filipinas, se presentarán en esta edición del Festival Internacional de Ballet de Miami.
Katherine Barkman y Joseph Phillips, los invitados residentes del Ballet Manila, de Filipinas, se presentarán en esta edición del Festival Internacional de Ballet de Miami.

Más agradable para los sentidos no pudo ser el fin de semana, sobre todo por haber constatado que el legado de Pedro Pablo Peña, el fundador del Festival Internacional de Ballet de Miami, ha sobrevivido su lamentable desaparición física el pasado mes de marzo.

La vigésimo tercera edición de la fiesta danzaría comenzó el 4 de agosto en el teatro Lehman del Campus Norte del Miami Dade College, con la presentación de jóvenes galardonados.

Al frente del Festival se desempeña, con esmero, un discípulo y brazo derecho de Peña en estos menesteres, Eriberto Jiménez, quien está demostrando, con pasión, la necesidad de que el evento siga marcando pauta en el panorama cultural de la ciudad.

El pasado sábado 11 de agosto disfruté el programa de danza moderna, a que nos tiene acostumbrados el Festival, en el histórico Teatro Artime de la Pequeña Habana. Cinco compañías hicieron las delicias del público con puestas en escena que iban del lirismo misterioso del gran pintor Caravaggio, pasando por sensuales acrobacias del propio Eriberto Jiménez, como coreógrafo, en su pieza Clash, hasta una viñeta sucinta y sugerente, basada en la música compuesta por Bernard Herrmann para el filme Vértigo de Alfred Hitchcock, de donde toma prestado el argumento de la misteriosa Carlotta Valdés.

Completó la velada, la Compañía Cuerpo Etéreo de México, con retablos gimnásticos de notable suspense e intrigante vestuario, y Grace Arts Florida y sus guitarristas de música española sobre el escenario, junto a Niurca Márquez revisando lo clásico con cabriolas postmodernas.

Resultó ser un programa de mesura, de rápido desenvolvimiento. Antes de pensarlo ya estábamos de regreso a la calidez de la noche miamense, hablando con Jiménez sobre lo agradecido que se sentía de los patrocinadores, pero también de la necesidad de acrecentar los recursos para que este Festival, el más importante de su tipo en Estados Unidos, no se disipe luego de colocar a Miami en el mapa del ballet internacional.

El actual director del Festival confió, asimismo, en el apoyo que siempre ha recibido del público miamense, conocedor de las ejecuciones y pormenores que hacen grande a esta manifestación de la alta cultura.

El sábado 18 en el Fillmore de Miami Beach, es el programa de la Gran Gala Clásica de las Estrellas, donde se le rendirá merecido homenaje a Pedro Pablo Peña, quien desde temprano y con una tenacidad a prueba de obstáculos, vio en nuestra comunidad la posibilidad de abrir este espacio que nos ha brindado la dicha de apreciar importantes figuras y compañías de danza y ballet, sin movernos de nuestros vecindarios.

El baile, en cualquiera de sus modalidades, es un arte caro a muchas de las nacionalidades que integran la diversidad mágica de Miami.

Paradójicamente, esta misma semana coincide el ballet clásico con el vigésimo aniversario del Festival de Danza Afrocubana IFE-ILE, donde su fundadora y directora, la coreógrafa Neri Torres rinde justo tributo a una fundacional forma de expresión caribeña.

La rumba toma como escenario el Koubek Center del MDC, el viernes 17 y sábado 18. Están avisados de la fiesta, allí se aprende a bailar y se disfruta a quienes danzan con el alma.

No se crean el cuento de nuestros enemigos de que Miami es un páramo cultural. Hay mucho de envidia y frustración en tal afirmación que proviene de sitios donde la libertad sigue siendo una quimera.

La Gala del Festival del próximo domingo en Dade County Auditórium a las 5 p.m. augura una ventana internacional insospechada al mundo del ballet. Es la semana de bailar y ver bailar en Miami.

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