Opinión

Pregoneros del fracaso, así son los socialistas en Estados Unidos

Alexandria Ocasio-Cortez, el senador Bernie Sanders y James Thompson, un candidato al Congreso de Kansas, en un mitin de campaña en Wichita, el 20 de julio de 2018.
Alexandria Ocasio-Cortez, el senador Bernie Sanders y James Thompson, un candidato al Congreso de Kansas, en un mitin de campaña en Wichita, el 20 de julio de 2018. NYT

Hace dos años, el entusiasmo de los estudiantes universitarios en Estados Unidos por el senador Bernie Sanders, socialista declarado, fue algo sorpresivo y desalentador. Aparentemente, estos estudiantes no han aprendido, o peor aún, no se les ha enseñado, que históricamente todos los sistemas socialistas - lo mismo democráticos que autoritarios - han fracasado en satisfacer las demandas de los gobernados y han sido abandonados después de grandes sufrimientos.

El capitalismo es el único sistema económico que ofrece libertad, oportunidad y mejor calidad de vida a la gran mayoría de la ciudadanía.

Esos estudiantes tampoco han aprendido de la sabiduría de Friedrich Hayek, quien en su brillante libro Camino de servidumbre, hizo una crítica devastadora a la decisión del gobierno británico en 1945 de adoptar un sistema de gobierno socialista democrático. Hayek insistía en que el socialismo no podía funcionar. Si los votantes, subsecuentemente, eligieran un sistema no socialista, el plan económico socialista sería descartado. La alternativa sería un gobierno autoritario que pudiera prevenir a los votantes de rechazar el plan.

Desde entonces, hemos visto las dos versiones finales. Gran Bretaña mantuvo su democracia. Los votantes eligieron a Margaret Thatcher en 1979. Ella transformó la economía, vendió las industrias socializadas, fortaleció el sistema de libre mercado y las libertades ciudadanas. Aumentaron los ingresos y la productividad. Los socialistas nunca la perdonaron por lograr lo que ellos nunca logaron.

Subsecuentemente, el Partido Laborista retornó al poder, pero no restauraron el socialismo. El socialismo fracasó.

A mediados del siglo XX, Argentina implementó su propia versión de socialismo: peronismo. A pesar de su abundancia de recursos naturales y de un sector agrícola productivo, Argentina bajo el peronismo sufrió un crecimiento lento, alta inflación y pérdidas de libertades individuales. Las elecciones de noviembre 2015 terminaron el peronismo. Los votantes eligieron un presidente que prometió restaurar el sistema de libre mercado, propiedad privada y libertad individual. El socialismo fracasó.

Venezuela es un país rico en petróleo. Hugo Chávez, seguido de Nicolás Maduro y su gobierno socialista ha expropiado la industria privada y remplazado a gerentes profesionales con amigos políticos que carecen de la destreza y los conocimientos para administrar el gobierno y el país. La tasa de inflación es tan estratosférica que han perdido significado; alimentos y medicinas han desaparecido. Decisiones para ayudar a los pobres han perjudicado a ricos y pobres de igual manera. Después de dos décadas de socialismo, los votantes eligieron un congreso con la oposición en gran mayoría, aunque Maduro se mantiene en el poder. El socialismo fracasó.

Lo mismo sucedió en Cuba, en la antigua Unión Soviética y sus satélites y en todo otro lugar donde lo han probado. Cuando la Unión Soviética colapsó en 1989, los satélites inmediatamente abandonaron el socialismo y adoptaron el sistema de libre mercado. Entendieron, por experiencia, lo que los estudiantes de Estados Unidos, que hoy celebran el socialismo, no han aprendido aún.

Los dos sistemas ofrecen diferentes incentivos. El capitalismo alienta esfuerzo e innovación. El socialismo no lo hace. Y es fácil de añadir más ejemplos de socialismo fracasado. Ejemplos de éxito no existen, y dos razones fundamentales son la falta de incentivos constructivos y la ausencia del imperio de la ley.

En lugar de reglas legales sólidas y respetadas, el socialismo trae autoridades gubernamentales que imponen decisiones políticas arbitrarias. El pueblo se adapta aprendiendo a complacer a los políticos.

Hoy tenemos un Partido Demócrata con un impulso descabellado hacia la izquierda. En un distrito congresual en el estado de Nueva York, una candidata debutante derrotó en primarias a un congresista de larga experiencia en Washington. La ganadora, Alexandria Ocasio-Cortez, ha alabado los méritos del socialismo. El presidente del Partido Demócrata, Tom Perez, declaró: “Alexandria Ocasio-Cortez representa el futuro del Partido Demócrata”.

Les deseo que continúen pregonando el fracaso porque lo que les espera es precisamente eso.

AGonzalez03@live.com

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