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Opinión

MANUEL CORAO: Entre la denuncia y la justicia


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (izq.), ha manifestado su respaldo al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, que es investigado en EEUU por narcotráfico.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (izq.), ha manifestado su respaldo al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, que es investigado en EEUU por narcotráfico. EFE

Cuando el medio de comunicación impreso español, ABC, informó acerca de la presencia de un miembro de custodia de Diosdado Cabello en la capital norteamericana declarando en torno a las actuaciones de éste alto funcionario del estado venezolano; muchos pensaron que era un cuento, u olla periodística, para distraer a los españoles de los males económicos y sociales heredados del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

No solo era cierta tal afirmación; con lujo de detalles, rango, posición, trayectoria, elementos probatorios, aporte a otras pesquisas y testigos, un ex edecán del barinés enfrenta las corruptelas. El teniente de corbeta de la fuerza naval, Leamsy Salazar Villafaña, luego de viajar a la península Ibérica, previo contacto con delegados norteamericanos, se trasladó a la potencia para exponer su versión.

Proveniente de Washington y otras fuentes, surge ante la opinión pública por iniciativa del medio que, luego fue secundado por otros rotativos y repetidores audiovisuales, las dudosas actuaciones a quien se considera el número dos del poder en la cuna de Bolívar.

Para entender la razón de la crisis actual debemos retrotraernos al inicio del septenio de Hugo Chávez, en 1999, para conocer el deterioro sistemático de las relaciones con la administración en la lucha contra el narcotráfico a través de la DEA.

Desde el inicio del periodo presidencial, a las unidades de patrullaje aéreo del buró se les limita inexplicablemente el número de incursiones desde territorio patrio.

La vaguada de Vargas en diciembre del 1999, y sus lamentables consecuencias, deja al descubierto la verdadera intención de Hugo Chávez; distanciarse de los norteamericanos como aliado y seguro proveedor de crudo.

Ante tal calamidad Estados Unidos ofrece un hospital naval y trasladar contingentes de ingenieros, técnicos y obreros para prestar asistencia sanitaria a los afectados como ayuda para reponer los servicios básicos afectados.

En el 2000 Chávez justificó ante sus allegados internos de política exterior –quienes estaban un tanto extrañados de tal decisión– diciendo que

“Fidel Castro me dijo que la verdadera intención con tal ayuda era invadir Venezuela”.

Para esa época ya se comentaba en los medios de comunicación social sobre las andanzas del actual gobernador de Guárico capitán Ramón Rodríguez Chacín en los predios de la FARC y el ELN a espaldas de las autoridades neogranadinas.

Durante la primera década del siglo medios neogranadino dieron a conocer reclamos formulados por Bogotá a Caracas sin recibir respuesta. 2008 es un periodo destacado al dar a conocer se incauta a las FARC lanzacohetes AT-4 comprados por Venezuela.

Los ordenadores incautados a Raúl Reyes, del Secretariado de las FARC en Ecuador en acción militar colombiana, dan fe cierta de la relación de Chávez con la guerrilla.

A los acontecimientos de abril del 2002 cuando Chávez abandona el poder temporalmente le suceden otros episodios. En el 2005, el jefe de estado solicita la extradición de Luis Posada Carriles sin logar tal solicitud.

Desde Miraflores el pie Montañez suspende el acuerdo de lucha antinarcóticos bajo la no comprobada revelación de un golpe de estado para dar al traste con el mandato conferido por los agentes anti trafico ilegal de narcóticos.

A partir de ese lapso las maniobras ilegales en la geografía caribeña se multiplican día a día. La región que se caracterizó en limitado corro de estupefacientes llega a ser almacén seguro de la droga y residencia de cabecillas.

Con la acusación, persecución, en el 2009, y detención de Walid Mackled queda en evidencia la existencia de una mafia conocida públicamente desde entonces como “El cartel de los Soles”.

Actualmente mas de diez personas y siguen han prestado testimonio ante una comisión de fiscales en Nueva York y un grupo comando antinarcóticos sobre tal cartel.

De no tomarse acciones ejemplarizantes en ONU y en la OEA, Venezuela quedará como reducto de malandrines y seres del mal vivir que atentarán en otras latitudes.

Mientras Cabello ordena a la justicia lisonjera prohibición de salida del país de 22 directivos de medios de comunicación social; valientes editores independientes norteamericanos, españoles y en Venezuela profundizan mediante denuncia e investigación el narcotráfico, la corrupción y violación de los derechos humanos que ayude a las autoridades actuar en pos de justicia para todos.

No basta el descargo de micrófono, se espera la presencia de los indiciados en EEUU para defender su inocencia ante magistrados probos. ¿Vendrán?

Director de VeneNoticias

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2015, 0:00 p. m. with the headline "MANUEL CORAO: Entre la denuncia y la justicia."

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