Opinión

Explotación sexual, un creciente problema entre Colombia y Venezuela

Liliana Campos, alias ‘La Madame’, es señalada por la Fiscalía como ‘la mayor proxeneta de Cartagena’.
Liliana Campos, alias ‘La Madame’, es señalada por la Fiscalía como ‘la mayor proxeneta de Cartagena’. Miami

Las autoridades colombianas, con apoyo de Estados Unidos, están llevando a cabo dedicados esfuerzos para acabar con la explotación sexual, que en los peores casos involucra a menores de edad.

Esta semana, en un congreso en Cartagena, Colombia, se dio a conocer un informe que muestra el incremento en un 18.9 por ciento de los casos de violencia sexual. Se estima que dentro del índice hay muchos casos de explotación.

El desplazamiento desde diferentes zonas del país a la costa de Colombia (sector de turismo) y la migración de venezolanos por falta de recursos en su país podrían ser las razones para este aumento. Si bien en el caso de Venezuela, este es un creciente problema, el control de parte de las autoridades colombianas llega justo a tiempo, porque las autoridades venezolanas no están en capacidad de controlar la situación.

Colombia debe seguirle abriendo las puertas a los venezolanos que vienen buscando un asilo político y económico, pero se debe encontrar algún tipo de regulación. Si no, el problema empeorará porque Colombia no cuentan con una infraestructura para recibir inmigración masiva.

Una de las mayores preocupaciones de las autoridades es el hecho de que haya menores de edad involucrados en prostitución, y que existan casos de mujeres que son forzadas a hacerlo.

Las redes de proxenetismo son las más buscadas en este momento. En Cartagena, se capturaron una veintena de personas durante una operación, entre ellas la líder de un grupo,que ofrecía servicios a clientes que compraban paquetes de alcohol, droga y prostitutas. Esta semana se anunciaron 45 órdenes de captura por presuntos casos de abuso sexual a menores.

Las anteriores cifras dejan la ventana abierta a muchos cambios que se deben realizar, empezando por el endurecimiento de las penas a los delitos sexuales por parte del estado colombiano.

En el caso reciente de la proxeneta Liliana Campos, que operaba una red gigante de explotación sexual, se pensó que a los pocos días de haber sido arrestada quedaría libre. Tanto así, que el día que fue capturada retó a las autoridades y a los periodistas presentes con gestos obscenos . También lanzó amenazas de nombrar a clientes “conocidos” en el ámbito público colombiano.

Sin embargo, “La Madame”, como se apodaba, sigue tras las rejas hoy, esperando el proceso. El fiscal general de la nación ha dicho que las investigaciones siguen en curso. Esto muestra el claro compromiso de las autoridades a mantenerse firme frente a los delitos.

Colombia está pasando por una época de posconflicto en plena transición de gobierno. Iván Duque, el nuevo presidente, acaba de tomar las riendas de un país que firmó muy recientemente un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC. Enfrenta además problemas como la inmigración venezolana y un sinnúmero de ex guerrilleros reinsertados a la sociedad civil.

Los delitos que predominan en las noticias ya no serán los mismos de antes, porque la sociedad está cambiando. Y, si bien antes algunos existían, no protagonizaban las noticias.

Colombia ha cambiado para bien. El proceso de paz, aunque controversial, sobre todo al otorgarle curules a ex guerrilleros en el Congreso, es positivo y debe mantenerse. El reto es trabajar para crear una sociedad sana y un sistema jurídico firme y libre de injusticias a sus ciudadanos. No será de la noche a la mañana. Pero se hace un llamado a todos los sectores para que se genere conciencia y unidad.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Twitter: @ sabinacovo

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