Opinión

La política y la economía argentina en juego

Un grupo de personas gritan consignas a favor de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner mientras la Policía Federal allana su casa el jueves 23 de agosto en Buenos Aires.
Un grupo de personas gritan consignas a favor de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner mientras la Policía Federal allana su casa el jueves 23 de agosto en Buenos Aires. EFE

Estuve en Buenos Aires esta pasada semana siguiendo muy de cerca los allanamientos a las propiedades de Cristina Fernández de Kirchner y la situación del país. En principio mi visita fue invitada a un expo de negocios internacionales en la que se estaba mostrando el desarrollo inmobiliario tanto de Miami, como de la región, y claro está, de Argentina.

La segunda noche de la visita, todos los medios tornamos la vista hacia la aprobación del Senado argentino para allanar las viviendas de la ex presidenta de la Nación, en el caso de las coimas y la corrupción del país, revelados en los famosos “cuadernos de la corrupción” entregados a las autoridades por Oscar Centeno, chofer de Roberto Barata, ex secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación y mano derecha del ex ministro Julio de Vido.

En estos cuadernos, que en realidad son fotocopias, se registraba y listaba el dinero ilícito proveniente de transacciones relacionadas con la Obra Pública. Por ellos, 13 ex funcionarios kirchneristas y empresarios de la construcción fueron procesados. Y a raíz de estos, también aparecieron múltiples presuntas confesiones, arrestos y arrepentimiento.

Pero no solo los temas políticos convulsionan al país. Los indicadores económicos revelados muestran la grave situación en la que están inmersos los argentinos en este momento. A la inflación se le suma el dólar que tuvo su gran crecida a principios de junio y siguió con altibajos durante todo junio y julio y no paró de trepar. Si miramos apenas el comienzo de este año, o un poco más, el 1 de febrero el dólar alcanzaba los $19.71 y en la City porteña se alegraban porque había bajado 22 centavos. El viernes amaneció en $30.80, escapándose cada vez más de la estabilidad prometida por el presidente en tiempos de campaña. Por eso, hay mucha decepción con el gobierno de Mauricio Macri, de quien cuentan que implementó medidas que no generaron hasta el momento ningún tipo de mejoría en la economía.

Y más allá de los números y de las cifras oficiales, que ya no pueden ocultarse, he visto muchos niños con sus familias desplazadas durmiendo en las calles, cosa que en mis anteriores visitas a Buenos Aires no había advertido. También hay un gran descontento entre la clase trabajadora por una economía que dolariza sus precios, y por la ya nombrada inflación. Grandes descontentos de la población.

Esta semana, la fría, por la época, pero hermosa Buenos Aires, se empañó con vigilias y protestas y oficiales en el exterior del apartamento de la senadora Kirchner en el barrio de Recoleta. Ella, desafiante, retó a que encontraran algo en sus propiedades. Los oficiales buscaban en paredes, posibles puertas falsas, y detrás de aires acondicionados. En las calles, manifestantes en su apoyo rodeaban su residencia primaria con una bandera.

Argentina está claramente dividida, aunque me comentaban analistas locales que la oposición estaba más dividida que nunca. Esperemos que el gobierno de Macri saque lo mejor de lo peor, y que en su próximo año y cuatro meses pueda reivindicarse; si no, lamento pronosticar que si la situación de la Kirchner no va a mayores, y no aparece una nueva figura que le haga oposición, el país volverá a caer en esa izquierda populista, y canalla, que no queremos en Latinoamérica.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

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