Opinión

Trump vs McCain

El senador John McCain, héroe de guerra y destacado político republicano por el estado de Arizona, falleció el 25 de agosto.
El senador John McCain, héroe de guerra y destacado político republicano por el estado de Arizona, falleció el 25 de agosto. AP

Nunca coincidí con la percepción que tenía (o tiene) Donald Trump de un verdadero héroe norteamericano como John McCain. De hecho, cuando tuve la oportunidad en el 2008, previendo el desastre que se avecinaba, voté por McCain.

El senador John McCain (R-AZ), falleció a los 81 años tras una dura lucha contra el cáncer.

Sus relaciones con el presidente Trump siempre fueron más bien tensas. No creo que tuvieran problemas personales. Siempre se movieron en círculos diferentes. McCain provenía de una familia de ilustres miembros de la Marina norteamericana cuyas raíces se extendían más allá de la Guerra de Independencia y que contaba con fuertes conexiones con el dinero viejo y el grupo de poder.

Trump proviene de inmigrantes, nuevos ricos. Él pertenece a una primera generación norteamericana en el ámbito familiar, carente de experiencia, sin conexiones políticas, más allá de las necesarias para el bien de su negocio. Esto último es, para la aristocracia norteamericana y para el grupo de poder, un defecto, quizás sea el motivo real detrás de la hostilidad entre ambos. Provienen de dos altas clases que se retroalimentan, pero que se rechazan.

Pienso que, por lamentable falta de modales, Trump respondió mal a la muerte de McCain. Sólo se bajó a media asta la bandera de la Casa Blanca durante el mínimo tiempo que se acostumbra por la ley, en vez de ceñirse a la inveterada costumbre y a la tradición de mantener la bandera baja hasta el entierro de un senador en servicio. Trump se negó a emitir una proclama presidencial sobre McCain, como lo merecía un héroe de ese talante y, en su lugar, hizo uso del Twitter para transmitir un lacónico e insuficiente mensaje.

Al parecer, Trump no fue invitado al funeral de McCain, posiblemente, por el infamante cuestionamiento que expresó durante la campaña presidencial del 2016 sobre el heroísmo de McCain.

El entusiasmo por McCain por parte de la izquierda y sus controlados medios después de noviembre del 2016 es resultado directo de la oposición de McCain a Trump. El comportamiento de Trump estuvo por debajo del cargo que desempeña. Su proceder fue, además, un error político, por mucho que entusiasme a una buena parte de sus seguidores atrapados en la algarabía que la izquierda impone.

Muchos conservadores vieron a McCain cuando las elecciones del 2008 como políticamente inútil, en el mejor de los casos. El comportamiento de los simpatizantes de Trump con respecto a McCain tiene mucho que ver con el rechazo a un grupo de poder que mantiene a sus aliados en el congreso y el senado por tiempos ilimitados, acarreando esto como consecuencia el clientelismo y una sostenida oposición a la reducción de esos términos por la vía de la legislación.

Tanto George W. Bush como Barack Obama, francos enemigos de Donald Trump, lucieron sus mejores galas y pronunciaron los discursos más conmovedores sobre la excelsa figura del héroe muerto, mientras que Trump, desinvitado, tuvo que rumiar su enojo, a solas.

Por otra parte, también hay que recordar que esa izquierda que hoy se rasga las vestiduras por las zoqueterías de Trump contra McCain es la misma que le aplaudía cuando sus planteamientos iban en contra de la plataforma republicana, en la misma medida en que le atacaba con fiereza cuando criticaba a los demócratas.

Durante la campaña del 2016, McCain obvió dos hechos importantes que podían haber sido sensata y correctamente usados contra Obama: su estrecha y longeva asociación con su antiamericano y judeófobo pastor y consejero, el antisemita declarado Jeremiah Wright, así como sus conocidas conexiones y tutoría del terrorista Bill Ayres. También McCain se cuidó de señalar el radicalismo de Obama, nacido de sus años de agitador profesional, lo que se conoce como activista comunitario.

Los medios de comunicación trataban a McCain de guerrerista, solapado racista y sexista. La izquierda, con tal de atacarle, expresó su sexismo contra las mujeres conservadoras usando la figura de su compañera de fórmula, Sarah Palin, quien, a la sazón, era una exitosa y querida gobernadora de Alaska, lo cual no contuvo la campaña difamatoria en su contra. De la noche a la mañana Palin se convirtió en una mujer malvada y estúpida. Con tal de destruir las aspiraciones presidenciales de McCain, quien era imposible de desprestigiar, destrozaron a la señora Palin salvajemente, sin perdonar ni a sus hijos, ni a sus nietos.

Los medios recuperaron su amor por McCain sólo cuando Donald Trump comenzó su ascenso. La negativa de McCain a inclinarse ante Trump convirtió los mismos medios que habían hecho trizas a McCain en 2008 en su fan club. Hoy, después de su muerte, los medios están usando a McCain como arma con la que aplastar al presidente Trump. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

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