Opinión

La economía colombiana

El empobrecido barrio de Bogotá conocido como el Bronx, que fue hogar de indigentes y vendedores de drogas, está siendo renovado para ser sede de empresas.
El empobrecido barrio de Bogotá conocido como el Bronx, que fue hogar de indigentes y vendedores de drogas, está siendo renovado para ser sede de empresas. Cortesía de Sabina Covo

Imaginen una calle de un lugar remoto en una fría ciudad como Bogotá, Colombia, en la que se trafica droga, viven más de 1000 indigentes, hay abuso sexual, abuso infantil, asesinatos, violaciones, casa de torturas y hasta perros que despedazan al perdedor de una apuesta, por ejemplo, o a quien no paga su cuota o una droga. Un lugar en el que los adictos a cualquier cantidad de sustancias conviven sin ley, o más bien con la ley propia de una zona en la que ni siquiera la policía quiere entrar, el lugar más temido de la ciudad, un caso perdido.

Ese era el Bronx, barrio que fue intervenido hace un par de años en una operación del ejército y la policía. Muchas de las 1500 personas que se pudieron intervenir se mandaron a centros de rehabilitación, otras fueron a la cárcel, otras tomaron su camino porque por ley colombiana no se les puede obligar a rehabilitarse. Hoy, un pedazo de ese barrio será albergue de empresas de industrias creativas y eventos. Parte de un grupo de actividades que está fomentando el gobierno colombiano junto con la empresa privada y gremios para forjar una economía sólida en la era del post conflicto de ese país.

Esta semana en el margen de un foro de Invest In Bogota, una agencia sin ánimo de lucro que fomenta la inversión en la capital colombiana, quedé maravillada con la manera en que se está enfocando el trabajo para posicionar al país como uno de los más atractivos en Latinoamérica. Compitiendo con otras grandes capitales, como Santiago de Chile, o Sao Paulo, Bogotá está creando e implementado estrategias para que las industrias creativas forjen una economía sólida. Diversificando las industrias que lideran la economía del país cafetero, la llamada economía naranja, término utilizado durante la campaña del presidente Iván Duque, es una apuesta a que Colombia se convierta en un país en el que la producción cinematográfica, las empresas de diseño, las agencias de publicidad, las editoriales y la música tengan las facilidades para operar, y exportar productos. Colombia es la sede de producciones de Netflix, próximamente de HBO, de muchas series de empresas como Telemundo y es sede de estudios de Fox. El intercambio comercial con Estados Unidos en materia de servicios se ha solidificado, y otros países como el Reino Unido y España también tienen cada día más empresas en el que en su momento se creyó sería un país imposible para vivir por la temida situación guerrillera y narcotraficante.

La economía del país, que no ha ido ligada a la realidad sociopolítica de acuerdo a cifras de Procolombia, ha crecido en un 4.5 por ciento y se espera crezca en un 4 por ciento para el 2019. Pero lo más impactante es que la inversión extranjera creció en un 16 por ciento, y Estados Unidos ha sido el país que más invirtió en Colombia en los pasados años. Ni siquiera bajo las nuevas políticas de Donald Trump de atraer las empresas de nuevo a EEUU se ha visto un declive en la inversión estadounidense. Y la intención del gobierno del nuevo presidente Duque será la de continuar fomentando la inversión extranjera.

Sin duda hay retos, sobre todo después de la firma de un acuerdo de paz, y de la reinserción de miles de guerrilleros a la sociedad civil. El desempleo se estima que oscila alrededor de un 10% de acuerdo al Dane (indicador colombiano). Colombia está recibiendo una gran inmigración de venezolanos. Se calcula que el número de los que han llegado, buscando empleo y formas de subsistir, supera el millón. Pero también es cierto que la industria venezolana se ha convertido, según una conversación con Juan Gabriel Pérez, director ejecutivo de Invest in Bogota, en una de las 10 que más invierte en Colombia, buscando auxilio a las fallidas políticas de Nicolás Maduro. Pienso que Colombia seguirá creciendo económicamente, y si mantiene ideas como “la economía naranja” que fomenta industrias no convencionales, tanto para la educación, innovación, y empleos, el país seguirá por el camino correcto. En esta ocasión, no tengo sino aplausos.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @ sabinacovo

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