Opinión

De miedo: los impulsos del presidente Trump quedan al descubierto

Un artículo escrito por un alto funcionario de la Casa Blanca, y publicado de manera anónima en el New York Times, ha enfurecido al presidente Donald Trump.
Un artículo escrito por un alto funcionario de la Casa Blanca, y publicado de manera anónima en el New York Times, ha enfurecido al presidente Donald Trump. EFE

Un alto funcionario del gobierno de los Estados Unidos decidió comunicarse de forma anónima esta semana con los ciudadanos, a través de una columna de opinión en el New York Times. El título de la columna “Soy parte de la resistencia dentro del gobierno Trump”, deja entrever de inmediato la intención de esta persona con su escrito: avisar de la presencia de personas en las más altas posiciones, haciendo todo lo posible porque los impulsos del presidente no destruyan a esta nación.

El escrito ha desatado la ira del presidente y una verdadera carnicería en la Casa Blanca, donde se levanta actualmente cada adorno, en busca del autor. Pero creo que no va a ser suficiente, pues éste habla en plural. “Para ser claros”, dice “la nuestra no es la popular ‘resistencia’ de la izquierda. Queremos que el gobierno tenga éxito y pensamos que muchas de sus políticas ya han convertido a Estados Unidos en un país más seguro y más próspero”. “No obstante”, prosigue el autor “creemos que nuestro primer deber es con este país, y el presidente continúa actuando de una manera que es perjudicial para la salud de nuestra república”.

La columna, además, llega en una semana en la que se han dado a conocer extractos de Fear (Miedo) el nuevo libro de Bob Woodward, reconocido periodista galardonado dos veces con el Premio Pulitzer y quien, junto a su colega Carl Bernstein, desató el escandalo de Watergate, que terminó con la renuncia del presidente Richard Nixon. Entre otras cosas, en el libro se revelan situaciones como las de funcionarios haciendo desaparecer del escritorio del presidente órdenes listas para su firma, o militares como el Secretario de Defensa, James Mattis, haciendo caso omiso a las órdenes del presidente, o teniendo que explicarle como a un niño de primaria, por qué terminar con la presencia militar del país en la península de Corea podría conducir a la Tercera Guerra Mundial.

En mi concepto la parte más grave (toda es grave) de la columna anónima del alto funcionario es esa en la que dice: “La raíz del problema es la amoralidad del presidente. Cualquier persona que trabaje con él sabe que no está anclado a ningún principio básico discernible que guíe su toma de decisiones”. Y prosigue en otro párrafo: “Aunque fue electo como republicano, el presidente muestra poca afinidad hacia los ideales adoptados desde hace mucho tiempo por los conservadores: libertad de pensamiento, libertad de mercado y personas libres. En el mejor de los casos, ha invocado esos ideales en ambientes controlados. En el peor, los ha atacado directamente”.

El escrito en este aparte no solo nos está mostrando una realidad ya obvia después de más de un año de gobierno, y toda una elección escuchando las diatribas del actual presidente, sino que nos saca a la luz un asunto todavía más delicado: que esa “poca afinidad” con los ideales de la libertad, ha contagiado a gran parte del Partido Republicano, a cuyos miembros, ya sean congresistas o gobernadores, funcionarios designados o votantes, se les ve aplaudiendo a rabiar, cuando Donald Trump se va lanza en ristre contra esas libertades.

En otro aparte de la columna se explica cómo en las reuniones con el presidente “su impulsividad deriva en decisiones a medias, mal informadas y en ocasiones imprudentes, de las que posteriormente se tiene que retractar”.

Mientras acabo de escribir estas líneas nada se ha sabido del autor del escrito del Times. Pero si lo que éste describe es así, no podía ser más acertado el título del libro de Woodward.

Esto es de miedo.

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