Opinión

Dr. Almagro, ¿hemos sido permisivos con Cuba?

El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, habla durante la inauguración de la vigésimo segunda conferencia anual del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el 5 de septiembre de 2018 en Washington.
El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, habla durante la inauguración de la vigésimo segunda conferencia anual del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el 5 de septiembre de 2018 en Washington. EFE

Del 5 al 7 de septiembre del año en curso se celebró en Miami la XV Cumbre Latinoamericana de Marketing Político y Gobernanza. Estrategas políticos de diferentes países y líderes continentales se dieron cita en el magno evento, donde el punto focal fue la tragedia que vive Venezuela actualmente.

Aparte de las intervenciones netamente de consultorías políticas, como la realizada por el autor de esta nota sobre “La Influencia de los Medios en la Política”, también se produjeron interesantes y encendidos discursos contra la tiranía de Nicolás Maduro en Venezuela. Sin embargo, llama la atención que con excepción de los bolivianos Jorge “Tuto” Quiroga y Carlos Sánchez Berzaín, los demás conferencistas poco hablaron sobre el régimen castrista, quién además de ser responsable de todas las dictaduras de América Latina, también tiene tiranizado a su pueblo.

La violación sostenida de los derechos humanos en Venezuela es un hecho sensible para toda la comunidad de ese país que se encuentra exiliada. Sobre este particular, José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch y su investigadora senior, la talentosa Tamara Taraciuk, pronunciaron sendos discursos donde dieron a conocer que desde el 2014, 2.3 millones de venezolanos han emigrado de su país de acuerdo a la ONU, pero otro millón de ciudadanos pueden haber emigrado también sin ningún control.

El problema principal estriba en que más de la mitad de esos migrantes viven en condiciones deplorables en los países donde han arribado, la mayoría carece de estatus legal y por ende se hace necesario que leyes internacionales sean aprobadas urgentemente para ayudar a la sobrevivencia de este gran conglomerado humano. Durante este acto se presentaron sentidos documentales de venezolanos que deambulaban sin rumbo fijo en la frontera con Brasil, y que preferían la incertidumbre de interminables caminatas, a la búsqueda continua de medicinas y alimentos en su país de origen, además de los arrestos arbitrarios que han sufrido con todo tipo de abusos y torturas.

Entendemos la responsabilidad de Human Rights Watch cuando enfrenta temas de violación sexual en Mauritania y Tailandia, o el problema de los asentamientos israelíes en la franja de Gaza. Pero también nos preguntamos porque ese organismo no hace más énfasis en Cuba. ¿O es que acaso también en esta isla comunista no existen violaciones a los derechos humanos? ¿Será que se han acostumbrado a que en Cuba a todo el que se oponga al régimen le dan una paliza y lo encierran en un calabozo? ¿Consideran esto algo normal como para no denunciarlo? Y si lo han denunciado por muchos años y todo sigue igual en Cuba, entonces, ¿para qué sirven este tipo de organismos? Sin duda, esta curiosidad la tienen muchos.

También Luis Almagro, secretario general de la OEA hizo uso de la palabra. Rigurosamente expresó lo siguiente: “En Venezuela hay un grupo de criminales en el poder preocupados por ellos mismos, no podemos ser permisivos ni escatimar esfuerzos para tirar esa dictadura porque sino el año que viene tendremos dos millones más de migrantes”. Indudablemente, tiene mucha razón porque la tragedia que vive Venezuela ha alcanzado su punto de ebullición y simplemente es insoportable.

Pero evidentemente, la pregunta que muchos se hacen es, ¿y Cuba después de 60 años de comunismo, millones de emigrados, miles de fusilados y miles de desaparecidos en el mar al tratar de cruzar el estrecho de La Florida, acaso no es una dictadura también que debemos tirar? Es que incluso, las mismas declaraciones de Almagro, también son válidas para Cuba, por ejemplo “no podemos ser permisivos”. En efecto, hemos sido demasiado permisivos con Cuba, hasta por 60 años. Y es que el problema de Cuba es particularmente importante porque durante todos esos años se ha convertido en un factor de desestabilización de toda América Latina.

Otro discurso muy aplaudido en la cumbre fue el de Quiroga, ex presidente de Bolivia y critico acérrimo de Maduro, quién especificó que en América Latina existe un “proyecto totalitario” para copiar el modelo cubano en Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Quiroga si hizo referencia a Cuba diciendo que “sueña con una Cuba en democracia y una Venezuela en libertad”.

También otro político boliviano hizo uso de la palabra. Sánchez Berzaín disertó sobre “política y dictaduras de crimen organizado”, donde hizo una recapitulación histórica de las dictaduras en América latina y la influencia perniciosa de Cuba en todas ellas, haciendo ver que todo lo acontecido “no fue una improvisación o accidente, sino que todo ha sido orquestado por Cuba en los últimos 50 años”.

Comprendemos y apoyamos todos los esfuerzos por liberar a Venezuela de su pesadilla opresora. Pero también le preguntamos al Dr. Almagro por Cuba. ¿Cuántos años mas tendrá que esperar Cuba para tener una democracia?

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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