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Opinión

La nominación de Bret Kavanaugh y la irresponsabilidad de los demócratas

El juez Brett Kavanaugh presta juramento antes de rendir declaraciones ante el Comité Judicial del Senado, el 4 de septiembre de 2018.
El juez Brett Kavanaugh presta juramento antes de rendir declaraciones ante el Comité Judicial del Senado, el 4 de septiembre de 2018. AFP/Getty Images

El juez Brett Kavanaugh ha sido nombrado por el presidente Trump para ocupar la posición vacante en la Corte Suprema causada por la decisión de retiro del juez Anthony Kennedy. Con el permiso de los lectores, una nota explicativa:

La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos está compuesta por nueve miembros. Las vacantes, causadas por retiros, decesos u otras razones, son cubiertas por el presidente quien nomina reemplazos de acuerdo con su criterio. Estas nominaciones se envían al Comité de Asuntos Judiciales del Senado, actualmente presidido por el senador Charles Grassley (republicano por Iowa). El comité investiga las credenciales del nominado y, si lo aprueba, esta pasa al pleno del Senado para aprobación final, lo cual confirma al nominado como nuevo juez de la Corte con el título de Associate Justice.

Como es lógico esperar, cada juez tiene su propia filosofía política. La Corte de hoy, temporalmente con ocho miembros, tiene cuatro liberales y cuatro conservadores. El juez Kennedy era el “swing vote” o voto variable. El juez Kavanaugh se considera un voto conservador que alteraría el balance filosófico de la Corte a cinco conservadores y cuatro liberales. Es por eso que, entre los senadores demócratas y sus partidarios ha cundido el pánico, como lo demuestra la actitud de los senadores demócratas en las vistas del Comité de Asuntos Judiciales que tuvieron lugar.

En estas vistas, los demócratas han demostrado por qué su partido ha perdido la mayoría en el Congreso y por qué no se merecen ganarla. En adición a interrumpir las vistas con argumentos frívolos, han alentado a la audiencia a comportarse incivilizadamente, a tal punto que la esposa del juez Kavanaugh tuvo que sacar a sus hijas del salón para aislarlas de la jauría escandalosa que interrumpía el proceso. Estos son los mismos demócratas que, rutinariamente, dictan lecciones al presidente Trump en asuntos de decoro.

Es más, para resaltar la hipocresía de sus bufonerías, el senador Richard Blumenthal (demócrata por Connecticut) pidió que se pusiera fin a las vistas porque eran una “charada”. Este es el mismo senador que, en las vistas anteriores con el juez nominado Neil Gorsuch, fue tan intolerante que un grupo de soldados ganadores de la Medalla de Honor escribió una carta abierta al público recordándoles a todos que Blumenthal, en su campaña senatorial, había mentido sobre su servicio militar en Vietnam. “El hecho que usted mintió sobre haber servido en Vietnam es un caso grosero de maldad en nuestra opinión”. Pero la hipocresía de Blumenthal era solo el comienzo en el intento demócrata de destruir las vistas del comité.

Detrás de todas estas interrupciones está la causa principal: el deshacerse de Trump, y, para este propósito, el juez Kavanaugh es considerado un impedimento. Cuando le preguntaron si un presidente sería inmune a un encausamiento después de cesar en su cargo, Kavanaugh respondió: “Nadie ha dicho nunca que el presidente es inmune a procesos civiles o criminales. La única pregunta es si el procedimiento debe ocurrir mientras el presidente esté en el cargo”. El precedente aquí es el caso de Paula Jones contra el presidente Bill Clinton. Pero, para los demócratas eso es historia antigua, y Clinton es demócrata. Sus colegas en el Comité de Asuntos Judiciales tienen reglas diferentes para los republicanos y eso estuvo bien claro en las vistas.

La confirmación de un nominado a la Corte Suprema es algo muy serio. Pero los demócratas han mostrado, claramente, su irresponsabilidad en el proceso. Sus frívolas objeciones a los procedimientos, solidaridad con la audiencia irrespetuosa, y su falta de interés en otros tópicos que no fueran deshacerse de Trump, revelan que los demócratas son demasiado corruptos para confiarles el poder en el futuro próximo.

En estas vistas sobre la nominación del juez Kavanaugh, los demócratas nos han demostrado por qué el símbolo de su partido es un asno.

Armando González: AGonzalez03@live.com.
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