No será fácil para algunos republicanos apoyar a Kavanaugh
Desde que se empezó a planificar la audiencia extraordinaria en donde la doctora Christine Blasey Ford iba describir la acusación de agresión sexual en contra del juez Brett M. Kavanaugh, quien está nominado al Tribunal Supremo, los republicanos han tenido dificultades en determinar qué tan en serio deben tomar estas acusaciones y considerarlas cuando el objetivo final es confirmar a Kavanaugh.
Sin embargo, hay cinco aspectos importantes que salieron a relucir en esta audiencia que logró capturar la atención del país.
No comenzó bien para los republicanos
Antes de que Ford empezara su testimonio, el poderoso senador republicano Charles Grassley (Iowa), presidente del Comité Judicial del Senado, dio un discurso de apertura en donde enumeraba una serie de quejas acerca del momento en que la acusación salió a la luz, específicamente sobre cómo la historia fue publicada la misma semana en que el comité tenía planeado votar por la nominación de Kavanaugh.
Grassley mencionó como el comité no pudo comprobar las alegaciones de Ford. El senador estaba principalmente criticando a sus colegas demócratas, mientras las cámaras de televisión mostraban a Ford aterrorizada. Pero Grassley no dijo que Ford le contó a cuatro personas acerca de la acusación de abuso sexual antes de que Kavanaugh fuese nominado a la Corte Suprema.
Si los republicanos enfocaron este evento a través de sus intereses partidistas, los demócratas hicieron lo mismo. Los demócratas mencionaron el caso de Anita Hill-Clarence Thomas en 1991 para hacer una comparación entre el caso de Ford y una de las audiencias sobre una acusación de abuso sexual más difíciles en la historia política de Estados Unidos.
Ford causó buena impresión como una testigo creíble
La lectura de su testimonio sobre el presunto ataque fue convincente. Al escucharla describir el evento, su voz se quebraba, y fue francamente honesta. Hubo mucha expectativa cuando describió el supuesto ataque:
“Brett me agarró y trató de quitarme la ropa. Tuvo dificultades, porque estaba muy ebrio, y porque yo estaba usando un traje de baño de una sola pieza debajo de mi ropa. Creí que iba a violarme.
“Traté de gritar para pedir ayuda. Cuando lo hice, Brett puso su mano sobre mi boca para evitar que gritara. Esto es lo que más me aterroriza y ha tenido el impacto más duradero en mi vida. Me costó respirar, y pensé que Brett accidentalmente iba a matarme”.
Ford también refutó tres argumentos en contra de su caso:
1) Negó que los demócratas esperaron hasta el último momento para compartir su historia con la intención de hundir la nominación de Kavanaugh. Dijo que trató de mantener la acusación en secreto pero que a medida que avanzaba la nominación sintió que estaba obligada a hablar.
2) Negó que tenía intenciones políticas. Ford está inscrita en el Partido Demócrata pero dijo que era una persona independiente y no se dejaba manipular por nadie.
3) Desmintió que no tiene credibilidad porque no puede recordar detalles específicos de la fiesta, el ataque y dónde ocurrió. Dijo que estaba 100 por ciento segura de que recordaba el ataque, y que cuando ocurren experiencias traumáticas, estas quedan grabadas de manera indeleble en la memoria.
Pero más importante, Ford se presentó como una persona normal y auténtica.
La decisión de los republicanos de usar una fiscal no funcionó
Los republicanos contrataron a una fiscal especializada en casos de ataques sexuales, Rachel Mitchell, para evitar crear la imagen de 11 hombres cuestionando a una víctima de abuso sexual. Mitchell hizo preguntas estrictamente desde el punto de vista penal y mostró empatía por Ford y reconoció que todo el proceso era algo aterrorizante para la víctima.
Pero como representaba a los republicanos y se enfocó en asuntos penales del caso, no demostró la solidaridad que si mostraron los senadores demócratas, que alabaron el coraje de Ford.
Al final, Ford fue consistente en su descripción del supuesto ataque, los demócratas afirmaron que le creían, y los republicanos se quedaron en silencio sin poder defender los ataques que hicieron a la credibilidad de Ford antes de que comenzara la audiencia.
Kavanaugh estaba enojado, ¿será contraproducente esta actitud?
Bajo juramento, Kavanaugh negó de manera inequívoca que había agredido sexualmente a Ford: “Hoy juro, bajo juramento, ante el Senado y la nación, ante mi familia y Dios, que soy inocente de este cargo”.
Pero sus emociones eclipsaron el contenido de sus comentarios.
En una declaración de apertura que duró más de 40 minutos, Kavanaugh arrojó por la ventana su imagen cuidadosamente elaborada de un juez no partidista para defenderse. Lloró, gritó y a veces hizo ambas cosas al mismo tiempo, ya que repetidamente atacó a los demócratas, incluso acusándolos de arruinar su vida.
Kavanaugh incluso se tuvo que disculpar con la senadora demócrata Amy Klobuchar (Minnesota), después que le preguntó si ella también se había emborrachado alguna vez cuando Klobuchar había dicho que su padre tenía problemas de alcoholismo.
Hay que recordar que Kavanaugh es uno de los protagonistas del debate a nivel nacional sobre cómo los hombres con poder tratan a las mujeres. No es posible saber cómo será interpretada su actitud, pero hubo reportes de que el presidente Donald Trump reaccionó de manera positiva ante la actitud desafiante del juez.
Kavanaugh posiblemente impresionó a las personas que debía impresionar
Kavanaugh negó haber agredido sexualmente a Ford y testificó que nunca estuvo solo en una habitación con ella y su amigo Mark Judge. Llegó a reiterar que era virgen en la escuela secundaria, algo de lo que dijo estar orgulloso. Repasó en detalle el calendario de su escuela secundaria para tratar de argumentar que no había forma de que pudiera haber asistido a la fiesta mencionada porque estaba fuera de la ciudad la mayoría del tiempo.
Su actuación fue suficiente para la mayoría de los legisladores republicanos en el comité, que uno por uno desechó la idea de que la fiscal Mitchell lo cuestionara y usó sus cinco minutos para defender a Kavanaugh. Nadie lo hizo más apasionadamente que el senador republicano Lindsey Graham (Carolina del Sur), quien dejó claro la semana pasada que iba a votar por Kavanaugh.
“Esto va a destruir a las buenas personas en el futuro por la porquería que está pasando ahora”, gritó.
Así que Kavanaugh parece contar con el apoyo de la mayoría de los senadores republicanos en ese comité, que serán los primeros en votar por su nominación.
¿Se ganará los votos de los senadores que estaban fuera de la sala? ¿Los votos importantes como la senadora Susan Collins (R-Maine), la senadora Lisa Murkowski (R-Alaska) y el público estadounidense? Eso está por verse.
Este análisis fue publicado el 27 de septiembre de 2018 en el Washington Post.