Los niños olvidados de Miami no se merecen esto
La Policía de Miami recibió una llamada de emergencia el martes en la madrugada alertando de una niña herida de bala en Liberty City. Cuando los oficiales llegaron, se encontraron una menor de 5 años con un disparo en la espalda. La madre de la niña dijo que la bala había entrado por una ventana mientras dormían.
Al momento que los noticieros abrieron con la noticia, los policías buscaban al responsable. La menor, anunciaron, se encontraba en condición estable en el Hospital Jackson Memorial. Los residentes del Sur de la Florida vimos por televisión a un policía con la menor en brazos, acostándola en la camilla de una ambulancia. El miércoles en la mañana ya había un sospechoso: Jonathan Craig, 41 años, prontuario de 10 arrestos, y con quien la madre convivía junto a sus tres hijos.
El tiro no había venido de afuera. Cuando por fin dijo la verdad (al menos la que se informa mientras escribo estas líneas) la madre contó que, a eso de la 1 de la madrugada, Craig se puso a caminar por la sala manipulando una y otra vez la corredera de una pistola, delante de los niños. Decía que unos sujetos armados estaban rodeando el edificio. La mujer logró convencerlo de que fuera a la alcoba y los tres menores se durmieron en el sofá. Alrededor de las 3 a.m. de esa tenebrosa noche, una de las niñas escuchó un disparo. Cuando se levantó vio al novio de su madre frente a su hermanita: “Oh no, maldita sea”, repetía.
La policía encontró en el apartamento el arma cargada y una bolsa con 11 gramos de lo que al parecer es heroína. En el reporte de arresto las condiciones del hogar se describieron como deplorables. Una severa plaga de cucarachas inundaba la cocina, el baño, los closets y la sala. Y también el sofá que los tres niños compartían. El miércoles en la tarde Tralliney Shondrea Coleman, de 43 años, y madre de los niños, había sido arrestada. Se le dictaron, entre otros, cargos de negligencia con niños y tráfico de drogas. Sus dos hijos que no acabaron en el hospital se encuentran en casas de acogida, aguardando que un juez dictamine su suerte.
¿Qué destino les espera? En esta capital del lujo, en esta ciudad que se promociona internacionalmente como el paraíso (y que para muchos lo es), en este oasis de playas de arena blanca, Ferraris, rascacielos de cristal que penetran las nubes, mansiones, y lujosísimos hoteles y centros comerciales, hasta hace unos días tres criaturas pasaban todas sus noches en un mismo sofá, infestado de cucarachas. Y ni hablar de los dos macabros criminales que los tenían a su cargo.
Hoy, una de ellas lucha por recuperarse de un balazo que le penetró la espalda y le salió por el estómago. Y los otros dos duermen en lugares que de paradisíacos les aseguro que no tienen ni una baldosa.
Y no son, ni de cerca, los únicos niños que, en la “Ciudad Mágica”, sufren una situación parecida.
Honorables representantes y senadores estatales, congresistas federales, comisionados, gobernador: ustedes que dirigen los destinos de esta Miami, ¿tienen una respuesta para ellos? O será mejor preguntar: ¿por qué hasta ahora no la han tenido? ¿No hay recursos?
Con tanto boom de la construcción, desarrollos, inversiones, una economía boyante y un crecimiento sostenido que ya va para tantos años, y en el país más rico del planeta, ¿qué se necesita entonces para que los haya? ¿Para que hagan algo?
Al parecer, olvidados que a nadie importan, los hay en todas partes. Esos niños se merecen más.