Steve Jobs y Elon Musk, dos genios despedidos de sus empresas
Apple Inc y Tesla, Inc. son dos extraordinarias empresas que se han convertido en un hito tecnológico en el mundo, gracias a sus fundadores. Como una extraña coincidencia, ambos fundadores fueron expulsados de sus empresas, Steve Jobs en 1985 y Elon Musk hace apenas unos días.
¿Quién no conoce en la actualidad el vistoso automóvil marca Tesla? Famoso por su tecnología, este auto eléctrico y computarizado es capaz de llegar a su destino prácticamente solo, recibiendo instrucciones digitales de su conductor.
De igual forma, ¿hay alguien que no conozca los productos de Apple, tales como iPhone, iPod y iPad? Ellos han revolucionado la industria tecnológica, hasta el punto tal que la vida en centros urbanos no se concibe sin el uso de un teléfono celular.
Los problemas legales para Tesla surgieron el pasado 7 de agosto cuando Musk publicó un tuit donde señalaba que disponía de fondos para comprar las acciones de la empresa a razón de $420 cada una, un precio muy por encima del mercado ya que para mayo la acción se cotizaba a $299.
Por cierto, resulta curioso el motivo por el cuál Musk eligió ese precio. Se da el caso que el número 420 es una especie de código para los fumadores de marihuana. Por ejemplo, el pasado 20 de abril, grupos de fumadores se reunieron en diversos sitios de EEUU a las 4:20 p.m. para inhalar su humo predilecto. El fanatismo de estos grupos por el 420 llega al extremo de robarse en varias ocasiones la señal que marca las 420 millas de la autopista interestatal 70 de Colorado. A raíz de ello, las autoridades cambiaron la señal para 419.99
Como consecuencia de su oferta de $420 por acción, la Comisión de Valores de la Bolsa (SEC) exigió la renuncia de Musk como presidente por tres años, periodo durante el cuál tampoco podrá dirigir ninguna empresa que cotice en la bolsa. De acuerdo a la resolución que deberá ser aprobada por la corte, tanto Musk como Tesla deberán pagar una multa de $20 millones cada uno. Desde luego, después que la SEC presentara su demanda el pasado viernes, las acciones de Tesla se desplomaron un 14 por ciento, lo cuál representa unos $7,000 millones.
El emprendedor Musk, que el 17 de septiembre pasado anunció que el billonario japonés Yusaku Maezawa será el primer pasajero privado en un vuelo a la luna, es considerado por muchos accionistas de Tesla como el motor de la empresa. Por tal motivo se preguntan cuál será el futuro de la misma sin la visión y tenacidad de Musk.
Resulta que Tesla, cuya capitalización bursátil para mayo 2018 era de unos $51,000 millones, se dice que “vale el doble que Ford”. Sin embargo, en el 2017 Ford fabricó seis millones de autos y ganó $7,600 millones, mientras Tesla vendió solo 100,000 unidades y perdió $2,000 millones.
Evidentemente, cuando Musk hace una oferta de $420 por acción, sube las cotizaciones y por lo tanto la inversión de los accionistas es mayor. Y eso para la SEC es ilegal ya que es muy similar a como se puede manipular la bolsa en muchos países hispanos.
Un caso semejante ocurrió con Jobs, quién junto con Steve Wozniak fueron los fundadores de Apple Inc.
Desde sus inicios en el garaje de su casa, Jobs y Wozniak crearon las computadoras para uso personal, tal como se conocen hoy en día. Tuvieron que enfrentar muchísimos retos, principalmente del líder de entonces IBM y posteriormente del líder en ascenso Microsoft. Sucedió que Jobs decide contratar al ejecutivo de Pepsi, John Sculley, quien era considerado un genio de la comercialización. Sculley, quién debía levantar las ventas de Macintosh, no pudo contener el caos creativo que originaba Jobs y opta por despedirlo en combinación con la junta directiva.
Realmente Jobs estaba muy adelantado para su época y pretendía invertir fuertemente en procesadores que todavía no eran suficientemente rápidos. La genialidad de Jobs se puso de manifiesto durante los 12 años que estuvo fuera de Apple. Lideró varias empresas tecnológicas e innovó la cinematografía digital. Cuando fue contratado de vuelta por Apple en 1997, levantó a la empresa a los niveles que se encuentra ahora.
Esta clase de despidos de grandes genios parece que no es exclusiva del ámbito empresarial.
En efecto, el Libertador Simón Bolívar, soñando con crear la Gran Colombia, resultó exiliado del país. Otro tanto ocurrió con la descendencia de Napoleón Bonaparte. En 1916, por una ley del gobierno Francés, toda la familia Bonaparte fue desterrada de Francia.
Como vemos la historia se repite en diferentes instancias. Genios creadores, empresariales o militares, cuando están en la cumbre son despedidos o desterrados. Resulta que son visionarios y tienen empuje, características que complementan su genialidad y por ende, generan oposición, mezquindad y envidia.
Ojalá y tengamos muchos genios como estos y que los dejen trabajar para beneficio del mundo.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.