2040, el año que va a ser un desastre mundial
Este 1 de octubre el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) presentó un informe que describe una realidad alarmante. El grupo de científicos convocados por la ONU para asesorar a los líderes mundiales advirtió un mundo que sufrirá de escasez de comida, incendios forestales más frecuentes y muerte masiva de los arrecifes de coral, para el 2040.
Ya no se habla de un hipotético año 2100 o 2200. El 2040 es un período que está entre el tiempo de vida de la mayoría de la personas que habitan actualmente el planeta. Y va a ser un desastre.
¿Por qué las calamidades vendrán antes? Porque no se necesita de un aumento de 2.0 grados Celsius en la atmósfera debido a las emisiones de gas de efecto invernadero, para que empecemos a ver las consecuencias más graves del cambio climático. Se necesita un aumento de 1.5 grados Celsius para que Estados Unidos, Bangladés, China, Egipto, India, Indonesia, Japón, Filipinas y Vietnam tengan a 50 millones de personas expuestas a las inundaciones costeras. Y todo el mundo a sequías que generarán hambrunas.
En 2 grados se evacuarán los trópicos. ¿A ver qué muro puede contener a 10 millones de personas?
La peor parte es lo realista del informe en cuanto a su escepticismo en que los políticos hagan algo. Porque sí o sí para detener el cambio climático hay que deshacerse del carbón. Entre las medidas que habría que tomar estaría fijar un precio o un impuesto de hasta $27,000 por tonelada al carbón. Reducir al carbón como fuente de electricidad del 40 por ciento actual a un 7 por ciento. Las energías renovables (eólicas, solares) que ahora son el 20 por ciento tendrían que incrementarse hasta el 67 por ciento. Y ese grupo económico de los dueños de las empresas que comercian los combustibles fósiles, trágicamente para todos, es el que más dinero tiene para repletar las arcas de las campañas.
Además, ya sabemos que la promesa de nuestro presidente es quemar carbón. Quemar, quemar y quemar. Hasta el cansancio quemar. Una quema que además respaldan sus copartidarios en el Congreso, que sin ningún tipo de documentación o prueba coherente dicen que los científicos se equivocan.
Ellos son ese tipo que consulta a varios médicos y después de un sinnúmero de pruebas y exámenes todos le dicen que tiene que tratarse un cáncer de pulmón. Que debe dejar de fumar. Que hay que operarlo. Y el tipo responde aumentándole una cajetilla de cigarrillos a su consumo diario. ¿Y saben quienes vendrían siendo los que votan por ellos? Una familia que le aplaudiera e hiciera barra al tipo, e incluso le hiciera el favor de ir a comprarle más cigarrillos. Pero de que se muere de cáncer, y de una forma muy dolorosa, se muere. Mientras tanto los que fabrican los cigarrillos que con tanto gusto compró, ni del funeral se harán cargo.
Y no me vengan con que en el 2040 se verá que los científicos estaban errados. Los efectos del cambio climático están aquí ya. Hoy. Los vemos en ciudades inundadas. En el hielo desprendiéndose del Ártico. En los huracanes y las tormentas cada vez más inclementes.
Tal vez me quede corto con la comparación del enfermo de cáncer. Más bien tenemos a un partido político que ha logrado convertir en una cuestión de ideología que el fuego quema. Y a un montón de desprevenidos arrojándose a la hoguera. El problema es que, aunque no son mayoría, con ellos nos arrastran a todos.
Esta es la época de la demencia.
Twitter: @PedroCaviedes.