Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

El secuestro del niño Cristo José Contreras en Colombia

Fotografía cedida por el Ejército de Colombia que muestra al niño Cristo José Contreras, de 5 años, hijo de Edwin Contreras, alcalde de El Carmen, en el departamento de Norte de Santander (Colombia), después de ser liberado el 9 de octubre de 2018.
Fotografía cedida por el Ejército de Colombia que muestra al niño Cristo José Contreras, de 5 años, hijo de Edwin Contreras, alcalde de El Carmen, en el departamento de Norte de Santander (Colombia), después de ser liberado el 9 de octubre de 2018. EFE

Esta semana presenciamos cómo fue rescatado, por un operativo de la fuerza pública colombiana, un niño de 5 añitos, Cristo José Contreras, hijo de Edwin Contreras, alcalde de una localidad del departamento del Norte de Santander (fronterizo con Venezuela).

De manera despiadada, dos hombres armados secuestraron al menor cuando estaba llegando a su jardín infantil. El niño, sobreviviente durante el embarazo de su madre, (iba a nacer una pareja de gemelos y cuando estaban en el vientre su hermana no sobrevivió) se vio sonriente en fotos con su padre al momento del reencuentro, tenía la misma ropa del día que fue raptado. Sus captores lo dejaron solo para ser rescatado después de fuerte presión en la zona del Catatumbo colombiano y los alrededores, sector en el que ocurrió el crimen. La fuerza publica buscó casa por casa, sector por sector, hasta que los secuestradores se vieron forzados a dejar al niño para ser liberado.

El niño fue encontrado solo y llorando. El caso impactó a Colombia durante toda una semana, hubo marchas pidiendo su liberación y se ha dicho que el caso no puede quedar impune. La presión del presidente Iván Duque, quien recibió mensajes pidiendo ayuda de parte de los familiares de Cristo José, pudo haber jugado un papel crucial.

Una de las frases que más me impactaron que dijo el alcalde, fue que ÉL se entregaba en canje por su hijo, que el pequeño no tenía la culpa de la situación que se vive en esta zona (área casi exclusiva de la guerrilla del ELN y de conflicto por la guerra del narcotráfico). Lo triste es que Cristo José es un niño más, de muchos que viven el conflicto o el postconflicto colombiano y desafortunadamente tienen que sufrir el daño que pueden causar los adultos. Los estragos psicológicos de separar a un niño de su familia y de maltratar a un menor, o abusar de él, quedan de por vida.

Los casos en Colombia de abuso infantil, secuestros y otros crímenes de lesa humanidad en contra de menores de edad se creen que están en ascenso. Al menos eso reflejan las cifras que fueron publicadas el pasado jueves en diferentes medios colombianos, basados en distintas fundaciones sin ánimo de lucro. Sin embargo la fiscalía colombiana deduce que el incremento en los números de crímenes reportados que involucran a menores de edad es debido a que hay más conciencia del problema y la sociedad colombiana está denunciando más casos hoy día.

La Fundación Plan, que trabaja con casos de abuso infantil, estima que cada media hora una niña, entre la edad de meses de nacida hasta 14 años, es abusada en Colombia. Tan solo en el 2018, 35 niñas fueron asesinadas según cifras de medicina legal y el gobierno colombiano publicadas en la revista Semana. En el 2017 se abrieron 24,330 investigaciones de violencia contra menores. En tres meses del 2018, los casos ya tenían un aumento de 23 por ciento con respecto al año anterior. Si bien hay más denuncias, también hay muchos casos que no se reportan y niños que son ultrajados en silencio.

El gobierno de Duque debe tener en cuenta las cifras, las denuncias, los crímenes y las zonas de los crímenes, y trabajar por la protección de los pequeños (colombianos, y venezolanos que ahora habitan la zona fronteriza colombiana y otros sectores).

Hace dos días dos niños venezolanos se me acercaron en Cartagena, una ciudad costera colombiana, a ofrecerme unos chicles para la venta mientras me hablaban muy mal del gobierno de Nicolás Maduro; no superaban los 12 años y aparentemente estaban solos.

Las cifras de la Unicef son desgarradoras, en el 2017 se publicó que unos 300 millones de niños viven en zonas de conflictos y violencia en el mundo.

Colombia no es el único país que sufre la violencia infantil, y podría ser un modelo a seguir para otras naciones si se abarca el problema correctamente y se mejora. Deberían poder existir penas más severas para estos crímenes y ese será otro reto para Duque mientras trata de trabajar por una Colombia en paz.

Siempre lo dije, no es firmar la paz, es poder implementar la paz.

Presentadora de TV y radio. Twitter: @sabinacovo.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA