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Opinión

Caravana, una acción pacífica de inmigrantes pero no espontánea

Inmigrantes hondureños caminando o en camionetas participan en una caravana en dirección a EEUU, desde Huixtla a Mapastepec, en el estado mexicano de Chiapas, el miércoles 24 de octubre de 2018.
Inmigrantes hondureños caminando o en camionetas participan en una caravana en dirección a EEUU, desde Huixtla a Mapastepec, en el estado mexicano de Chiapas, el miércoles 24 de octubre de 2018. AFP/Getty Images

La palabra caravana evoca exotismos de intercambio comercial, ruta de la seda, conquista del oeste norteamericano y otras largas y pacientes correrías.

Pero como los designios del castrochavismo son retorcidos y proditorios, la caravana que ahora nos inquieta, envuelve a miles de pobres centroamericanos, atropellados por la narcodelicuencia y manipulados por la bellaquería filocomunista. Es una acción pacífica de sus protagonistas, pero no espontánea, sino estimulada, organizada, financiada y controlada por el socialismo cubano, nicaragüense y venezolano, a través de su agente en Honduras, Mel Zelaya.

El propósito de los caminantes es llegar a Estados Unidos en busca de seguridad, libertad y comida. Pero sus manipuladores los usan como carne de cañón con un racimo de objetivos maliciosos:

Mostrar que Honduras es un país inseguro y pobre, con un presidente, Juan Orlando Hernández, que es un tigre para las reelecciones, pero un conejo para enfrentar el hampa y producir desarrollo económico.

Distraer la atención de la espantosa tragedia que vive Venezuela, la opresión cubana, el abuso de poder en Bolivia y la histeria represiva del nica Ortega y su siniestra mujer Rosario Murillo.

Desfigurar la imagen de la democracia de EEUU, porque los filocomunistas saben que los caravaneros no entrarán en territorio norteamericano, por el costo electoral que eso supondría para el partido gobernante, e incluso el opositor.

Y lo peor de todo es que el espectáculo permite eludir el fondo del problema: si no se atacan las falencias productivas, de seguridad y educativas de nuestros países, siempre habrá emigrantes desesperados que, en pos de calidad de vida, marchen hacia destinos más amables.

El ingenioso caricaturista de el Nuevo Herald, Omar Santana, nos dibujó la paradoja con dos ancianos que conversan:

—Trump redujo la ayuda a Centroamérica porque viene una caravana de pobres, dice uno.

—¿Para qué no regresen? Responde el otro.

Alexis Ortiz es un escritor, periodista y político venezolano. Twitter: @alexisortizb. Email: alexisortiz@gmail.com. http://alexisortiz.com/.

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