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Opinión

Todo huele muy mal en Arabia Saudita, hasta las amistades

El rey saudita Salman (der.) y su hijo el príncipe heredero Mohamed bin Salman (segundo de der. a izq.) saludan al hijo del periodista asesinado Jamal Khashogg, Salah y su hermano Sahel, para “ofrecer sus condolencias”, en el palacio real en Riad, Arabia Saudita, el 23 de octubre de 2018.
El rey saudita Salman (der.) y su hijo el príncipe heredero Mohamed bin Salman (segundo de der. a izq.) saludan al hijo del periodista asesinado Jamal Khashogg, Salah y su hermano Sahel, para “ofrecer sus condolencias”, en el palacio real en Riad, Arabia Saudita, el 23 de octubre de 2018. TNS

“Amigos para siempre” fue una canción que involucraba a Luciano Pavarotti y si mal no recuerdo fue como el himno del Mundial de futbol en Italia en 1990. Tuvo un éxito inmenso, todo el mundo la cantaba y en España la utilizaban como cabecera musical de infinidad de programas, cualquiera que fuera su estilo.

Ahora convendría mucho usarla en todos los países que profesan amistad incondicional con Arabia Saudita, ese reino que no sabe ya como enfrentar el espantoso crimen con el que eliminaron a uno de sus enemigos, el periodista Jamal Khashoggi, brutalmente asesinado en Turquía. Este episodio aún no tiene un culpable determinado y el príncipe heredero del reino saudí no hace mas que fotografiarse, tanto con el hijo del periodista asesinado como con multitud de asesores que le acompañan en retratos donde se le ve muy tenso y hasta actuando de forma incoherente con el entorno.

Donde el escenario proyecta seriedad, el príncipe se ríe de manera estentórea. Donde todos parecen estar un poquito más relajados, el príncipe aparece sombrío. Todo huele muy mal en Arabia Saudí, como si en vez de expulsar petróleo sacaran mas bien azufre. Pero lo que si se revela en toda esta trama internacional es lo increíblemente vinculados que están los más importantes países de Occidente al reino saudita. Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia (que es la más callada de todas las naciones con este tema) y Alemania, han tenido que exigir más transparencias en las noticias que llegaban filtradísimas sobre este asesinato político. Y al exigir más transparencia, hemos descubierto que países como Alemania y España tienen fortísimos contratos de venta de armas al reino saudita.

De alguna manera, todos tenemos algo saudita. Yo como venezolano me tocó vivir la etapa en que mi país, inyectado de petróleo por todos los costados, se jactaba de ser como una extensión de Arabia Saudita y por eso nos llamábamos la Venezuela Saudí. Más de una vez me he arrepentido de creerme lo de que era saudita y provenía de una nación que nadaba en dinero y petrodólares, porque responsabilizo a esa forma de pensar y actuar lo que terminó convirtiéndonos en una nación empobrecida y saturada de catástrofes y problemas. Porque entramos en el sueño de creernos ricos. Y no lo eramos. Tenemos algo que enriquece a unos pocos, el petróleo, pero no somos ricos.

En Madrid, donde finalizo el rodaje de un programa dedicado a encontrar el vestido ideal para la novia ideal, el tema Khashoggi se ha convertido en una nueva manera de enfrentar a los partidos políticos representados en el Congreso. Empieza a resultar un pelín cansino que la oposición actual, abanderada por líderes conservadores aproveche cualquier cosa para manifestar su repudio a Pedro Sánchez. Todo se lo afean, al punto que empieza a perder trascendencia sus críticas y sucesivos noes para todo. Por eso me emocionó conocer personalmente a Pedro Sánchez, hace unas noches, a las puertas mismas del Congreso de Diputados y durante un concierto de rock para celebrar los 40 años de la Constitución democrática.

Sánchez acudió acompañado de su esposa, Begoña, y son asombrosamente guapos y relajados. Te miran a los ojos mientras te estrechan la mano, saludan por tu nombre, sin que parezca aprendido o que esté alguien detrás diciéndoles a quien saludan. Eso me encandiló, lo reconozco. Me emocionó verlo tan dueño de sus actos, luchando contra viento y marea para dejar fluir su plan de gobierno.

Es interesante conocer gente que no se amolda por amoldarse. Esos serían, para mi, los auténticos amigos para siempre.

Boris Izaguirre es un escritor y presentador venezolano. Twitter: @Borisizaguirre.

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