Opinión

Venezolanos y hondureños, migración marcada por la política

Unos niños esperan por un medio de transporte cerca de Tapanatepec, México. Los niños son parte de la caravana de inmigrantes que se dirigen a la frontera con EEUU.
Unos niños esperan por un medio de transporte cerca de Tapanatepec, México. Los niños son parte de la caravana de inmigrantes que se dirigen a la frontera con EEUU. AP

Ciertamente, hay muchas diferencias y similitudes entre las migraciones venezolana y hondureña. La similitud está en que muchos están emigrando de los dos países. La diferencia está en cómo y por qué lo hacen.

Ambos países son pobres, aunque Venezuela lo es mucho más. Según datos oficiales para el 2016, Honduras mantenía un 60.9 por ciento de pobreza, con un 20 por ciento de la población en áreas rurales en condiciones de pobreza extrema, con el equivalente de ingresos de $1.90 al día. En Venezuela la pobreza es del 87 por ciento con un 61.2 por ciento extremadamente pobres, considerando que el salario mínimo en Venezuela equivale al cambio paralelo a unos $1.79 mensuales.

Desde el punto de vista de corrupción, sucede otro tanto. Según Transparencia Internacional, Venezuela es el país más corrupto de América Latina. Honduras ocupa el quinto lugar, posición que comparte con Paraguay, México y Ecuador.

Si hablamos de criminalidad, la constante se repite. Según InSight Crime, Venezuela es el país con mayor tasa de homicidios en América Latina con 89 asesinatos por cada 100,000 habitantes. Los homicidios en Honduras alcanzan a 43.6 por cada 100,000 habitantes.

Vistos estos parámetros, podemos señalar que aunque Honduras no se encuentra en buena posición, sí está mucho mejor que Venezuela. Y desde luego, esto también se mide porque Honduras es una economía de libre mercado, donde habrán dificultades, pero el alimento se consigue, al igual que las medicinas. Venezuela, en cambio se caracteriza por tener una grave escasez de lo mas elemental. El año pasado, por ejemplo, los Venezolanos sufrieron una perdida en su peso físico de unas 25.13 libras.

Bajo estas condiciones tan deplorables, en conjunto con una represión sistemática por parte de las fuerzas militares, se explica la estampida inmigratoria de los venezolanos. Emigran en cualquier forma posible. Como turistas por avión o por carreteras fronterizas. Por los llamados “caminos verdes” o a través del Puente Internacional Simón Bolívar que conecta el estado Táchira en Venezuela con la ciudad colombiana de Cúcuta.

Pero en este caso sucede una cosa curiosa. Aunque más de dos millones de venezolanos han emigrado y muchos más piensan hacerlo, cada familia lo hace por su cuenta, es decir, no están organizados. En cambio, en Honduras, viene en camino hacia EEUU una marcha que pudiera aglomerar hasta 14,000 personas. La pregunta de rigor es, ¿acaso esta migración fue por combustión espontánea? Resulta difícil de creer que miles de personas se pusieron de acuerdo para dicha caminata, sin que hayan sido estimulados por algunos elementos con objetivos específicos, que pueden ser, entre otros:

1. Incidir en las elecciones que se llevarán a cabo en EEUU el 6 de noviembre. A tales efectos, la caravana en curso debe desplazarse a una velocidad sostenida para llegar a tiempo de formar su espectáculo en la frontera. Se ha comprobado en otros países, que cuando sucesos de magnitud nacional coinciden con las elecciones, suelen afectar el resultado de las mismas, favoreciendo a la oposición. Por ejemplo, el atentado a los trenes de Madrid en el 2004, justo tres días antes de las elecciones generales, determinó la victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sobre el Partido Popular, aunque el último tenía ocho puntos de ventaja en las encuestas.

2. Expandir una cortina de humo que intente tapar las grandes crisis que se viven actualmente en Venezuela y Nicaragua. En efecto, un escándalo mundial a raíz de la caravana, desviaría la atención hacia ese fenómeno.

3. Crear una zona de poder socialista en América Latina que geopolíticamente se conformaría en el norte con Honduras y probablemente México, en el centro con Nicaragua y Cuba, y en el sur con Venezuela. Evidentemente, esta amplia zona geográfica controlaría el comercio y presionaría a EEUU, a pesar del reciente acuerdo comercial firmado entre Canadá, México y EEUU (USMCA). También facilitaría que las mafias internacionales, adscritas a ese triángulo geográfico, actúen en un escenario propicio para ellos.

En todo caso, es deber de las autoridades hondureñas determinar responsabilidades en la conformación de esta caravana a efectos que no exista impunidad para que no se repita, así como verificar que otras nacionalidades no estén mezcladas en esa multitud.

Desde luego, el derecho de asilo es algo consagrado internacionalmente. Y va a ser una situación difícil de manejar cuando la caravana arribe a la frontera estadounidense.

A lo mejor allí empieza el proceso, pero en la misma frontera, hasta finalizar la verificación, que por cierto, puede ser interminable.

Benjamín DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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