Opinión

Estados Unidos, sin ser perfecto, es el sueño de muchos

La funcionaria de inmigración Kimberly Zanotti (izq.) presenta el certificado de naturalización a la salvadoreña María Valles Bonilla, de 106 años, durante una ceremonia donde obtuvo la ciudadanía de EEUU, el 6 de noviembre en Fairfax, Virginia.
La funcionaria de inmigración Kimberly Zanotti (izq.) presenta el certificado de naturalización a la salvadoreña María Valles Bonilla, de 106 años, durante una ceremonia donde obtuvo la ciudadanía de EEUU, el 6 de noviembre en Fairfax, Virginia. AP

Hay quienes afirman que China en pocos años superará a Estados Unidos económica y militarmente, no obstante, más allá de los números de producción de cualquier economía o la cantidad de portaaviones y misiles, el único país que llena las expectativas de progreso personal, seguridad y derechos de los más desposeídos es Estados Unidos.

Este país es para los más necesitados algo similar a lo que fue El Dorado para los conquistadores españoles en América, o “una tierra que mana leche y miel, la tierra prometida de los judíos”. Estados Unidos, sin ser perfecto, es la sociedad que reúne las condiciones precisas para satisfacer las querencias más humanas, es un hábitat donde las esperanzas de una vida mejor pueden hacerse realidad.

Cierto que el sueño americano no es alcanzado por todos, pero es posible soñar, cuando en otros lugares solo se vive en pesadillas. Las condiciones para andar y construir están a la vera del camino, simplemente hay que estar dispuesto al esfuerzo, al trabajo, porque la expresión de que no hay almuerzo gratis no es peyorativa de esta sociedad, sino la afirmación de que todos estamos obligados a trabajar por nuestro progreso.

Están por nacer aquellos que quieran emigrar a los paraísos del proletariado. Los venezolanos y cubanos, incluso los chinos, tienen como meta este país, sin dudas, el más vilipendiado del mundo, gestión en la que participan lamentablemente muchos de sus ciudadanos naturales y adoptivos.

Estados Unidos es en gran medida el país más importante del orbe por muchas razones, lo que motiva resentimientos y ataques de parte de sus adversarios y enemigos, algunos de los cuales, a pesar de que disfrutan las ventajas de esta sociedad, buscan alterarlas con objetivos tan contrapuestos que podrían destruir el ambiente y el sistema de derechos que la ha hecho posible. De suceder tal cosa, todos perderíamos todo, y solo restaría la expresión popular cubana “a llorar por los portales”.

Muchos de los logros más grandes de la mente humana son cosecha estadounidense, no porque los naturales sean particularmente sabios, sino porque existe el contexto necesario para que los ilustrados desarrollen su talento. Una cantidad considerable de los avances sociales y humanitarios se han originado aquí, o se han estructurado mejor por las mismas razones que han hecho posible los progresos científicos.

Numerosos analistas de la política estadounidense afirman que la mayoría del electorado y de la clase política son partidarios del centro y que ambos factores rechazan los extremos, sin embargo, en este país conviven todas las ideas y en la academia al igual que en las artes pululan los que rechazan el discurso oficial sin consecuencias trágicas para ellos, a la vez que cuentan con firmes defensores de sus derechos cuando estos se ven amenazados.

Esta sociedad como cualquier otra padece de abusos. El siempre recordado senador Joseph McCarthy, quien ejerciera en su época un gran poder, del cual según algunos abusó, cuando se convirtió en una amenaza para la democracia, el maravilloso “checks and balances” lo destruyó.

Los extremos son una amenaza real para cualquier sociedad. No importa la tendencia ni la ideología que subyazca en cada tendencia. Esas corrientes solo promueven quebrar la identidad nacional. Destruir los valores sobre los que se sostiene la nación, patrones, a pesar de sus imperfecciones, a imitar por muchos países.

El fascismo como los indefinibles ideológicamente “supremacistas blancos” son una realidad, no una invención cinematográfica. Trabajan duro por sus objetivos y quizás lo que los haga menos peligrosos es que tal vez no tienen una proyección nacional como sus enemigos de la extrema izquierda, principal depredadora de los derechos universales.

Los que esperan un país perfecto es mejor que dejen esa quimera, sin embargo, hasta los más ignorantes de las condiciones internas de este país aprecian las posibilidades que se abren cuando se arriba a él, razón por la cual el número de quienes buscan la oportunidad de vivir aquí crece sin cesar, a pesar de la intensa propaganda que los enemigos de Estados Unidos despliegan en su contra.

Pedro Corzo es un periodista de Radio Martí.

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