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Opinión

Increíbles coincidencias: la vida y muerte de Lincoln y Kennedy

El presidente John F. Kennedy junto a su esposa, la primera dama Jacqueline Kennedy, se dirigen en la caravana presidencial en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Kennedy sería asesinado ese día.
El presidente John F. Kennedy junto a su esposa, la primera dama Jacqueline Kennedy, se dirigen en la caravana presidencial en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Kennedy sería asesinado ese día. AP

Este 22 de noviembre, a las 12:30 p.m., se cumplirán 55 años de que una bala dirigida a la cabeza del presidente John F. Kennedy acabará con su vida en el centro mismo de la ciudad de Dallas (Texas), cuando viajaba en un automóvil Ford (modelo Lincoln Continental), sentado junto a su esposa.

El próximo 15 de abril se cumplirán 153 años de que una bala dirigida a la cabeza del presidente norteamericano Abraham Lincoln cegara su vida, a las 9:30 de la noche, en un palco del teatro Ford, sentado junto a su esposa.

Ambos días eran viernes.

Estas asombrosas coincidencias han logrado que en las últimas décadas múltiples escritores se hayan referido a las historias de estos dos extraordinarios políticos estadounidenses como verdaderos ejemplos de casualidades, y otros muchos las han relacionado directamente con fuerzas sobrenaturales. Realmente las casualidades antes apuntadas no son las únicas que unen a los dos destacados gobernantes.

Curiosamente sus dos mujeres, que los acompañaban durante sus muertes violentas, hablaban fluidamente el francés, y tanto Mary Todd (esposa de Lincoln) como Jacqueline (esposa de Kennedy), eran muy ambiciosas y derrochadoras.

Pero esto no resulta tan fuera de lo común, si se compara con la evidencia de que los agresores de los presidentes, llamados John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald, nacieron, el primero en 1839, y el segundo en 1939, y murieron a manos de fanáticos vengadores (así se informó) estando bajo custodia policial. Los dos asesinos de los dos asesinos usaron armas que fueron adquiridas fuera del territorio norteamericano.

Escarbando aún más en las coincidencias podremos comprobar que los nombres de John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald totalizan 15 letras cada uno, y si a esto agregamos que Booth le disparó a Lincoln por la espalda en un teatro (era actor) y buscó refugio en un almacén, y que Oswald le disparó a Kennedy también por la espalda desde un almacén y corrió a refugiarse en un teatro, las casualidades se van haciendo impresionantes.

Pero hay todavía más.

Lincoln llegó al Congreso en 1846, y Kennedy en 1946. A Lincoln le bastaron 14 años como congresista para alcanzar la presidencia de Estados Unidos, exactamente en 1860, y Kennedy también dispuso de 14 años para lograr que lo eligieran presidente de Estados Unidos, exactamente en 1960. Lincoln luchó denodadamente por abolir la esclavitud, y Kennedy se afanó por eliminar la segregación racial. Los vicepresidentes que los sustituyeron tenían el mismo apellido: Johnson. Los dos eran sureños, y habían sido senadores. Los nombres de Andrew Johnson (sustituto de Lincoln) y Lyndon Johnson (sustituto de Kennedy) suman 13 letras cada uno, cifra inquietante para muchos en este país. Increíblemente el primero había nacido en 1808, y el segundo en 1908.

Como si esto fuera poco, el secretario de Lincoln, que se apellidaba Kennedy, comentó varias veces con él sobre peligros que presentía, y la secretaria de Kennedy, que se apellidaba Lincoln, le había comunicado los mismos temores a su jefe en distintas ocasiones.

Todos estos detalles, rigurosamente ciertos, pueden agudizarse más si se tiene en cuenta que los apellidos Lincoln y Kennedy suman siete letras, y que el hijo de Lincoln llamado Robert fue a vivir al morir su padre a la casa marcada con el número 3014 de la calle Norte de Georgetown, y que, pasado un siglo, el hijo de Kennedy, llamado John, fue a vivir al mismo lugar después del entierro de su padre.

Hay que agregar que el presidente John F. Kennedy, ferviente admirador de Abraham Lincoln, fue velado en el féretro histórico que se utilizó para velar a Lincoln en el siglo anterior.

Sin lugar a dudas, es difícil que exista en toda la historia de la humanidad un caso de coincidencias tan sorprendente como el que une a los dos asesinados presidentes estadounidenses.

Severino Puente es un actor cubano.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2018, 2:06 p. m..

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