Medio siglo del intrigante Álbum Blanco de los Beatles
En la Feria del Libro me encuentro con Raúl, un generoso lector de mi compilación de columnas, La Mirada Indiscreta, que me pide se la autografíe, debido, sobre todo, a la pasión que ambos compartimos por los Beatles.
Seguidamente me pregunta “¿Cuántos Paul?”, clave para revelar el número de conciertos de McCartney que hemos disfrutado. Él ha concurrido a tres, y mi número siete lo ilumina de admiración.
Este mes se está celebrando el cincuentenario del llamado Álbum Blanco, que en realidad llevó el nombre de The Beatles y resulta que ya figura en la disputada lista de los 200 discos más populares, según la revista Billboard. Mientras escribo esta columna, ocupa el sexto lugar de la nómina. La misma distinción recayó sobre Stg. Peppers Lonely Heart Club Band el año pasado al celebrar también su medio siglo.
Ahora sale al mercado una edición especial del Álbum Blanco remasterizada por el hijo del legendario productor George Martin, Giles, quien es una de las pocas personas, en este mundo, que tiene acceso a las bóvedas sagradas que guardan las grabaciones originales de los Beatles en el estudio Abbey Road de la compañía EMI.
El hermoso paquete editorial, producido en Alemania, simula un libro artesanal blanco y voluminoso, numerado consecutivamente al igual que el álbum de 1968, donde se albergan maravillas para el coleccionista.
La parte sonora viene respaldada por seis impecables CD. Los dos primeros incluyen las treinta canciones contenidas en el álbum doble original. El tercero corresponde a los históricos demos grabados en la casa de George Harrison, conocidos con el nombre del lugar, Esher y el resto, incluyen las sesiones de grabación que anteceden la obra terminada. Figura, además, un Blu-ray, en otros formatos de reproducción, para los puristas de sonido.
Lo cierto es que no existe otra agrupación de la música popular que haya sido analizada y explorada con tanto ahínco. Medio siglo después no deja de sorprender cualquier novedad que acontezca sobre su catálogo sucinto y exitoso.
Como se despidieron temprano en su espléndida carrera colectiva existe la ansiedad por descubrir cada detalle de aquella fábrica mágica, cuando echaban a un lado sus diferencias y componían un éxito tras otro entre risas, comentarios y mucha inventiva.
Esta edición conmemorativa del Álbum Blanco incluye, además, una parte sustancial de la iconografía del grupo, imágenes tomadas por algunos de los más importantes fotógrafos de todos los tiempos. También los textos de las canciones, con apuntes manuscritos de cómo fueron evolucionando, en libretas y hojas de papel que hoy son sumamente cotizadas.
También cuenta con introducciones de Paul McCartney y Giles Martin, respectivamente, así como siete estudios y comentarios de conocidos especialistas en la obra del grupo.
Uno escucha la informalidad y espontaneidad de lo ocurrido en la mansión de Harrison y resulta difícil creer que son solo demos de While My Guitar Gently Weeps, Blackbird, Child of Nature, Dear Prudence o Happiness is a Warm Gun, canciones, consideradas en formación, exquisitamente terminadas, sin embargo.
El Álbum Blanco, trata de ser más libre, menos elaborado que Stg. Peppers Lonely Heart Club Band. Quiere regresar a la raíz de un grupo de rock que había recorrido, literal y figurativamente miles de millas en su peregrinar artístico, al decir de McCartney, desde sus comienzos simples en Liverpool, con adorables canciones de tres acordes, hasta sofisticadas composiciones.
Giles Martin escribió en su introducción: “Hemos pelado las capas de la Cebolla de Cristal (Glass Onion) con la esperanza de que oyentes de antes y de ahora se sumerjan en uno de los álbumes más diversos e inspiracionales que se hayan hecho”.
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