La grandeza es esa, señor presidente
Con el arribo de los integrantes de la caravana que partió de Honduras a la ciudad de Tijuana en la frontera con Estados Unidos, se ha presentado una situación que al menos para mí es nueva: los residentes de Tijuana han salido a protestar pidiendo a las autoridades que los saquen, en medio de gritos y mensajes racistas, xenófobos.
Muchas de las protestas se iniciaron con mensajes de WhatsApp y convocatorias en las redes sociales, que tenían esos mismos colores. “Tijuana contra la caravana de migrantes” se titulaba un grupo de Facebook. “A hacer patria matando hondureños”, decía un mensaje. El domingo pasado hubo manifestaciones. La policía tuvo que intervenir para evitar un baño de sangre.
La ciudad de Tijuana, por ser un paso fronterizo, ha recibido migrantes desde hace décadas. Migrantes del mismo México, de Centroamérica, del Caribe y de Latinoamérica. ¿Por qué este ataque ahora? Hay varias razones. Una es las noticias falsas que circulan en las redes sociales en forma de videos de YouTube, mensajes de WhatsApp y sitios de Facebook de dudosa procedencia.
Además, su alcalde, Juan Manuel Gastelum, ha dado declaraciones como “No me atrevo a calificar a todas estas personas como migrantes, dentro del grupo se han colado viciosos”. También ha pedido una consulta popular para preguntar si la ciudad quiere expulsar a los migrantes.
Políticos con discursos racistas, noticias falsas circulando en las redes sociales, el pueblo exaltado, ¿no les suena conocido?
Un amigo, un inmigrante que vive hace mucho en Estados Unidos, los ánimos están tan caldeados que ni siquiera me dejó hablar cuando tocamos este tema, me dijo que en otros países simplemente echan a la gente que llega de otras partes, ¿por qué entonces no podían hacerlo aquí? Es decir que él quiere que este país se comporte con los otros como no se comportó con él.
Pero tiene razón en que otros países echan, expulsan, persiguen, a los que llegan de otras partes. Quizá sea la mayoría. Lo que olvida es que por eso, por esa sencilla razón, ninguno es tan grande como estos Estados Unidos. La capacidad que tiene esta patria para atraer a la gente de otras partes sea cual sea la razón (persecución política, racismo, pobreza, religión, tendencia sexual), abrazarlos y sacar lo mejor de cada uno, es lo que le ha dado su grandeza.
Sí, se colarán bandidos, viciosos, delincuentes, desde Centroamérica y el Caribe hasta la Patagonia, desde España hasta China, desde Finlandia hasta Sudáfrica. Pero, lo siento presidente Trump, esos no son, ni de cerca, la mayoría. La mayoría es gente que viene con el mismo sueño de los que nacen aquí: valerse de esta libertad, de este orden, de este prevalecer de la justicia, para crecer y darle a sus hijos un mejor futuro que la vida que ellos tuvieron.
Delincuentes, bandidos, viciosos, gente mala, también los hay nacidos en Estados Unidos, y de primera, quinta u octava generación, y de todas las razas y sexos. No por eso se le cierran las puertas de ningún sitio a nadie, no antes, en todo caso, de que tengan la oportunidad de crecer en el bien.
En estos momentos el país en que nací, Colombia, está recibiendo una ola de migrantes venezolanos que huyen despavoridos del régimen maldito de Nicolás Maduro y sus cómplices. Haría bien el presidente Iván Duque en abrazarlos y darles todas las oportunidades de crecer que tienen los mismos colombianos. Estoy seguro de que podemos aprender mucho de ellos, de la misma forma que nos enseñan tantas cosas buenas, los que han llegado a Miami.
Espero que todos hayan pasado un feliz Día de Acción de Gracias.
Twitter: @PedroCaviedes.