La gestación subrogada y el dilema de ser padre
Un estupendo y querido amigo, con quien además llevo adelante toda la promoción de mis nuevos éxitos televisivos en España, me envió el martes una petición para colaborar en una campaña para compartir el debate sobre la gestación subrogada.
En España se ha convertido en un delicado tema que reúne a los grupos feministas con la Iglesia católica y también al socialismo con otros partidos de ideología más conservadora. De un lado y otro la gestación subrogada levanta espinas y el debate a que deseaba invitarme a formar parte mi amigo, provenía de una plataforma llamada Son Nuestros Hijos, compuesta por familias que han ampliados sus miembros gracias a la gestación subrogada.
Se planteó ante mi un dilema. En primer lugar, siempre he sido reacio a participar en plataformas o firmar comunicados que se manifiesten por una causa. No creo que sea mi deber ni tampoco es mi naturaleza. Las cosas que defiendo, como la tolerancia, la libertad individual, el derecho a ser feliz y no esconder ninguna de tus verdades me resultan compromisos que no pueden encerrarse en un comunicado. Quizás en una obra literaria, a través de un personaje, en un discurso en directo por televisión, me parecen más lógicos y creo haberlos hecho así toda mi vida.
Por eso preferí decirle a mi amigo que no veía adecuado compartir su discurso en mis redes sociales. Y además, en el momento que se lo comuniqué, la revista HOLA publicó una entrevista a mi titulándola: ¡Quiero Adoptar!, que en efecto podría estar siempre en mis planes pero siempre se posterga porque surgen compromisos profesionales que complican ese deseo.
Mi amigo se lo tomó muy bien pero yo pensé que quizás a través de este artículo podría compartir algunas opiniones sobre ese tema. Muchos amigos míos han construido sus familias gracias a la maternidad subrogada y tienen unos hijos y familias estupendas.
Una vez en el sauna de mi gimnasio se me acercó un activista por la gestación subrogada diciéndome que lo mas difícil en España es quitar de la cabeza de sus antagonistas que sea un tipo de tratamiento vinculado a los Vips y sobretodo a los gays millonarios. Él me reitero que en España la mayor cantidad de familias que recurren a este tipo de fecundación son heterosexuales y muchas veces no tienen los medios para costear el alto precio que existe en países como Estados Unidos. Pero justamente al salir del vapor, leí en un periódico muy prestigioso el punto de vista de las feministas, que consideran que se esclaviza a la mujer y no están dispuestas a cambiar un ápice su posición radical.
El gobierno español, socialista, apoya esa visión. Mi amigo insiste en conseguir desde su plataforma una posibilidad de debate: “en el que se escuche a todo el mundo, a mujeres que querrían gestar para ayudar a otros y a mujeres que ya lo han hecho”. El día que envió su mensaje para participar me informó que ese día las paredes de Madrid amanecieron empapeladas por carteles con el lema: “Nosotras parimos, nosotras decidimos”.
Pero mi marido y yo hablamos sobre el tema y terminamos pensando en la ciencia, que valoramos tanto y releyendo las noticias sobre el científico chino He, quien con mucho aspaviento ha anunciado que ha fecundado con genes modificados y la comunidad internacional se ha puesto en alerta ante la posibilidad de encontrarse ante un charlatán, concluimos que el debate propuesto por mi amigo se enfrenta también a muchas aristas. Nos dimos cuenta, solitos en nuestra habitación, no existe dilema más grande que ser padres.
Boris Izaguirre es un escritor y presentador venezolano. Twitter: @Borisizaguirre.