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Opinión

Si el ingreso fiscal no aumenta, vendrá otra crisis económica

El corredor de la bolsa Vincent Napolitano monitorea los cambios del mercado el lunes en la Bolsa de Nueva York.
El corredor de la bolsa Vincent Napolitano monitorea los cambios del mercado el lunes en la Bolsa de Nueva York. AP

Dos factores nos hacen visualizar una inminente crisis económica para el año 2021, o antes: el crecimiento de la economía a un ritmo superior al 3 por ciento anual y un lapso de tiempo mayor de 10 años desde la última crisis. No solamente estos hechos soportan el pronóstico, también situaciones extremadamente coincidentes inciden en el mismo.

Por ejemplo, el presidente Warren Harding en 1921 utilizó como lema de campaña “EEUU primero”. Sus políticas económicas, que continuaron en el gobierno de su sucesor Calvin Coolidge, contemplaron reducir los impuestos a la clase mas alta en un 25 por ciento, fijar la inmigración a 150,000 personas anuales y disminuir el desempleo a solo el 4 por ciento. ¿Acaso esto no es asombrosamente similar a lo acontecido con Donald Trump? Sobre este aspecto profundizamos en nuestro artículo previo “Pronostico para el 2021: Harding, Hoover o Trump”, El Nuevo Herald, 22 de diciembre de 2017.

Sucede que los años veinte fueron una época de prosperidad económica sin precedentes. Era tal la abundancia, que el propietario de una casa quería tener otra. El que tenía un auto quería tener dos. Resulta que eso también sucedió con los Bancos y sus inversiones en la bolsa. Si tenían 1,000 acciones, querían tener 50,000. Este proceder terminó por inflar artificialmente la cotización de las acciones hasta que el 24 de octubre de 1929 hubo un volumen de ofertas tan enorme, que la bolsa de Nueva York colapsó y se generó la mayor crisis económica mundial conocida como el “crash de 1929”.

Miles de bancos desaparecieron, los desempleados vagaban por las calles, los suicidios se multiplicaron. Ante semejante situación, surge la figura de Franklin D. Roosevelt quién con sus nuevas políticas creó el New Deal, propuso la creación del Seguro Social y estableció el salario mínimo. A partir de esas acciones, se evidenció que los factores económicos son incluyentes, o sea, es difícil separar algunos sin que esto repercuta en la economía.

Es decir, cuando mayormente se ignoran las necesidades de la población, por ejemplo en atención médica, y cuando la disparidad en salarios es demasiado pronunciada, simplemente se crean las condiciones propicias para generar una crisis.

Este año en EEUU el déficit fiscal presupuestario aumentó 17 por ciento a $779,000 millones, el mayor incremento desde el 2012. Y de acuerdo al ultimo presupuesto de la Casa Blanca para el 2019, aumentará a $870,000 millones para ese año.

Pero tal vez lo más interesante es que aunque mantenemos un fuerte crecimiento económico, un bajo desempleo y una reducida tasa de interés, aún así se estima que el gobierno federal necesitará “pedir prestado” a cada hogar en EEUU un promedio de $7,000 para financiar ese déficit. Y lo que es más grave, si nos mantenemos en la misma tendencia, se calcula que el déficit alcanzará unos $7 billones en cinco años. Eso equivale a unos $250,000 para un familia de cuatro, más del doble del ingreso promedio en un hogar norteamericano.

Y por supuesto, si seguimos endeudándonos para financiar los déficits, serán necesarios más de la mitad de los impuestos personales, solo para pagarles a los tenedores de los bonos emitidos en su oportunidad para solventar dicho déficit.

De acuerdo a la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) en su Budget and Economic Outlook for 2018 to 2028, los ingresos nacionales por concepto de impuestos son 17.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y crecerán al 18.5 por ciento en el 2028. Sin embargo, los gastos que son mayores y actualmente alcanzaron el 20.8 por ciento del PIB, crecerán al 23.6 por ciento en el 2028. ¿Cómo se clasifican mayormente estos gastos? Bien, entre el 2018 y 2028, el Seguro Social, el Medicare y el Medicaid crecerán de un 12.7 por ciento a un 15.2 por ciento.

La pregunta de rigor es, ¿como podemos controlar el aumento de los gastos? ¿Acaso alguien puede pensar en reducir los beneficios para los ancianos y los deshabilitados? Como vimos al principio, la falta de atención médica y la disparidad de salarios en los años veinte fueron colmando el vaso hasta rebosarlo, para finalizar con una catástrofe económica.

De acuerdo con la Oficina del Censo, para el año 2035 en EEUU habrán 78 millones de personas con 65 años o más. En cambio, habrán 77 millones con 18 años o menos. Desde luego, es lógico tener curiosidad y preguntarnos, ¿quiénes mantendrán a esta población envejecida?

La respuesta está en aumentar los ingresos. ¿Y cómo podemos hacerlo? Expandiendo los horizontes de exportación de las empresas norteamericanas, o sea, creando nuevos mercados. Por eso vemos como un gran error del presidente Trump haber retirado a EEUU del Acuerdo Transpacífico (TPP). Allí se comerciaba más libremente entre 12 países que controlaban el 30 por ciento de la producción mundial. Además, se dificultaba que China pudiera realizar transacciones exclusivamente en su moneda (Renminbi/Yuán), en vez de utilizar el dólar. Ahora tienen las puertas abiertas.

Trump debería considerar la reincorporación de EEUU al TPP.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2018 a las 4:54 p. m..

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