Que no se apaguen las ganas del venezolano de salir adelante
Varios mensajes he recibido esta semana en mis redes sociales de parte de venezolanos pidiendo auxilio a periodistas internacionales para que se cuente su historia.
Otros colegas reciben mensajes similares de auxilio y en muchos casos no damos abasto para conectar a venezolanos, que se encuentran tanto en Venezuela, como en Colombia o Estados Unidos, con entidades sin ánimo de lucro o con personas pudientes que puedan brindarles ayuda.
Una de las continuas quejas, por ejemplo, es que en Venezuela no hay insumos ni medicinas. Para los enfermos de cáncer es difícil sobrevivir, como es el caso de una seguidora que me hablaba del cáncer de próstata de su padre, u otro seguidor que me hablaba de una mujer que murió de una leucemia mal diagnosticada en solo tres semanas por falta de medicinas en el centro de atención.
También hablaba con venezolanos que decían que el espíritu navideño entre la clase media y la gente de escasos recursos no es el mismo, por no poder “comprar algo tan sencillo como un niño Jesús, o las guarniciones para elaborar hallacas, como es tradición”.
Y es que me contaba una colega periodista que reside en Venezuela que no solo es que el poder adquisitivo ya no es el mismo, sino que la moral y el espíritu del venezolano de a pie está muy afectada por el miedo a no saber que pasará y en muchos casos por la falta de información. “Se trata de mantener empleos ganando poco dinero, de no poder saber si estaremos bien en unos meses, de no saber dónde a veces conseguir productos de supervivencia”.
El venezolano en el exterior también siente la incertidumbre. “Si antes les enviaba a mis padres $100 al mes y les alcanzaba”, me cuenta un colega venezolano que trabaja en San Antonio, Texas, “hoy con eso no les alcanza para nada.”
Otra persona que me escribe desde Maracaibo me decía que el razonamiento de electricidad le preocupa, porque tiene una hermana discapacitada a la que le afecta muchísimo por sus tratamientos médicos. “Y cuando pasa no tenemos para donde ir porque los hospitales no dan abasto”.
Lo mensajes que llegan al venezolano desde distintos frentes también genera mucha ansiedad. El Nacional, que es uno de los pocos diarios sobrevivientes a la presión de la dictadura, ha anunciado el retiro de la edición impresa a partir de viernes, y a muchos sectores de Venezuela la información online no llega.
Y entonces se escucha resonar por los “pasillos” de un automercado a alguien que pueda comentar “que Donald Trump quiere asegurarse que en Venezuela no haya armas nucleares después de posible presencia rusa; o que Maduro acusa a EEUU junto a Colombia y Brasil de tratar de asesinarlo; mientras que Colombia considera que es una amenaza a la región que haya bombarderos rusos o que pudieran llegar barcos de guerra iraníes”.
Esperemos que la presión internacional de Colombia, Estados Unidos y otros aliados funcione para que los venezolanos puedan pronto ver una luz en este oscuro camino que les ha tocado vivir.
Y que aunque algunas hallacas salgan con menos ingredientes, espero que queden bien cocidas y que no se apague el emprendimiento y las ganas del pueblo venezolano de salir adelante.
Siga a Sabina Covo en Twitter: @sabinacovo.