Opinión

Otro año más de prejuicios de la prensa contra Trump

Jeff Zucker es el presidente de CNN, un canal de noticias criticado por comentaristas conservadores por su cobertura del presidente Donald Trump.
Jeff Zucker es el presidente de CNN, un canal de noticias criticado por comentaristas conservadores por su cobertura del presidente Donald Trump. Getty Images for CNN

Al comenzar el nuevo año pensé en lo que no cambió en 2018. Lo primero que me vino a la mente fue la actitud de la prensa nacional, la llamada “mainstream press”, hacia la presidencia de Donald Trump.

Debo comenzar por recordarles a los lectores que yo no soy un admirador de Donald Trump. Pero como conservador, estoy mucho más a menudo de acuerdo con el Partido Republicano que con su oponente.

Al principio de su presidencia, Trump tocó el nervio más sensitivo de la prensa nacional: “ya nadie les cree”. Pero mientras el público se encoje de hombros ante la propaganda periodística, esta prensa se empecina más en definir su cobertura como “los hechos” y “la verdad”.

Hoy CNN está tan prejuiciada que hace lucir a la época de Ted Turner como periodísticamente rigurosa. En aquel entonces, al menos algunos de sus más conocidos personajes trataban de disimular sus prejuicios. Pero hoy, repito, cada conductor de programas en CNN es un enemigo estridente de Donald Trump y busca todo ángulo concebible para atacar la labor de su administración. Es todo opinión, todo el tiempo, buscando la forma de criticar y herir a la Casa Blanca.

Muchas veces, los conductores de programas comienzan sus segmentos tendenciosos explicándonos como CNN se atiene a los hechos pero el presidente solo vende mentiras. Uno podría pensar que el país está a punto de hundirse si nos dejáramos guiar por el tono de la cobertura histérica de CNN.

Al principio de la presidencia de Trump, la periodista de CNN Christiane Amanpour abandonó todo reclamo de imparcialidad cuando declaró que ella cree en “ser veraz, no neutral”. Esa engreída presunción ha sido adoptada en CNN resultando en cobertura que ni es periodística ni es veraz pero torcida y parcializada.

La ligera pared que separaba noticias de opinión ha colapsado completamente. Y los predicadores en las escuelas de periodismo aprueban esta tendencia y aplauden a los conductores de programas por evitar debates en lugar de favorecerlos.

En un ejemplo reciente, Chuck Todd (NBC) presentó orgullosamente en su programa “Meet the Press” una discusión dedicada al cambio climático. Es notable que ninguno de sus invitados era un escéptico sobre el tema. Es aún más notable que Todd abriera el programa con este comentario: “Tan importante como lo que vamos a hacer es lo que no vamos a hacer. No vamos a debatir la existencia de cambio climático. El planeta se está calentando y la actividad humana es la causa principal, punto. No vamos a concederle tiempo a los que niegan el cambio climático. La ciencia esta establecida aún si la opinión política no lo está”.

Los acostumbrados árbitros de la prensa nos harán saber lo que es debatible y lo que no lo es. ¿Acaso puede sorprendernos que el público le de sus espaldas a esta forma de presentar “las noticias”?

Mientras noticias y opiniones cesan de distinguirse, el resentimiento del público continuará en aumento. El público entiende que esta es una intimidación propagandística, el intento de la prensa nacional de manipular la audiencia en lugar de informarla. Y mucha de esta intimidación proviene de periodistas que surgieron de las filas del Partido Demócrata. O son casados con demócratas (Amanpour), parientes de demócratas (Chris Cuomo), o ex empleados del partido (Chuck Todd, Jack Tapper, George Stephanopoulos, etc.).

Ellos tienen un interés específico de llevar la discusión a una sola opinión —la de ellos.

Mika Brzezinski (MSNBC) una vez se descubrió: “Es nuestra función y no la de Trump, el controlar exactamente lo que piensa el público”.

O sea, ellos se sienten intitulados a operar no por persuasión sino por propaganda: declarando cuando termina el debate, declarando opiniones conservadoras convencionales como “extremistas” y poniendo a los conservadores como los villanos en cada historia.

El mundo periodístico ha cambiado, y el ruido que oímos es la prensa nacional engañando a nadie más que a sí misma.

Correo: AGonzalez03@live.com.

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