Los republicanos son obstruccionistas y desmemoriados
Allá por el último año de la presidencia de Barack Obama, cuando el juez de la Corte Suprema Antonin Scalia murió, el entonces presidente nominó a Merrick Garland como posible sucesor.
Pero los republicanos del Senado, liderados por Mitch McConnell, no solo le negaron las audiencias, sino que ni siquiera le abrieron, uno solo, las puertas de su oficina. Ese “No” constante e inmutable, que repetían como un mantra los congresistas republicanos desde que Obama llegó al poder, fue el obstruccionismo más encarnizado que jamás recibió presidente alguno de esta nación.
No había discusiones sobre muros en aquella época, pero el muro obstruccionista que armaron en contra de Obama, fue más fuerte que el hormigón con el que Trump quiso hasta hace poco erigir el suyo en la frontera. El señor McConnell, que quizá en alguna vida pasada tuvo algo de dictador, ni siquiera permitió que se llevara a votación en el Senado, la ley para restringir el acceso a las armas, que tantos clamaban, cuando un demente mató a 20 criaturas en la escuela Sandy Hook. Ni siquiera a votación. En esta democracia más antigua del planeta. Ni siquiera a votación.
Mitch McConnell, el obstruccionista mayor, no tuvo ningún problema en saltarse las reglas del filibuster (la que llaman la opción nuclear) apenas salió Obama, para aprobar por una mayoría de menos de 10 senadores, a los jueces para la Corte Suprema que nominó Donald Trump.
Y hoy se queja, él y sus copartidarios, de que los demócratas son unos obstruccionistas, porque no le dicen que sí, al muro del presidente. Un muro, que exigen, además, ¡secuestrándole el sueldo a 800,000 trabajadores del gobierno!
En esa época Rick Scott no era senador. Pero desde la gobernación enterró cada proyecto de infraestructura que el presidente propusiera para este estado. Así como la expansión del Medicaid, y absolutamente todo lo que viniera de Obama.
Marco Rubio, que sí era senador, fue de los que brilló con su no, al lado de McConnell. Y hoy, cuando miles de trabajadores de la Florida sufren por el secuestro de su sueldo, por la urgencia presidencial de un muro, con que facilidad se lavan las manos (a lo Poncio Pilatos) y culpan a los demócratas por su obstruccionismo.
¿Qué pasó que no hicieron el muro cuando tuvieron por dos años la mayoría en el Senado y en la Cámara? ¿No les parece que ya basta de jugar a la política con el sufrimiento ajeno?
El miércoles vi una historia de una mujer que tiene que escoger entre la renta y su quimioterapia, por culpa de un muro. Una historia de otra que, si en una semana no paga el alquiler, la ponen en la calle, por culpa de un muro. Y también vi al jefe de la guardia costera, el almirante Karl Schultz, decir que le parece inaceptable, que los miembros de esa rama de las Fuerzas Armadas tengan que depender de bancos de alimentos y donaciones, para sobrevivir el día a día.
El senador Marco Rubio ha estado frente a los esfuerzos porque el gobierno presione a la comunidad internacional, para que reconozca a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Algo que se le agradece. Ojalá pronto veamos a Maduro y sus secuaces tras las rejas.
Pero la gente de la Florida que lo eligió pide también que le ponga atención a su estado. Y ahora mismo hay miles de trabajadores sufriendo aquí. Y hasta la seguridad de los vuelos que tomamos está en juego.
Por un muro. Ahora no se las den de víctimas, senadores, que bastante obstruyeron. Y a ustedes les siguen pagando.
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