El camino para reconstruir a Venezuela
Dicen que cuando el dinero no entra por la puerta, el amor sale por por la ventana. Veremos por donde salen los militares venezolanos cuando se les acabe su negocio.
Durante algún tiempo hemos venido sosteniendo que un embargo petrolero a Venezuela pondría fin a la dictadura mafiosa que impera allí. Y ahora esto no solo será una realidad sino que está reforzada por acciones aún más contundentes.
El gobierno estadounidense, a través de su asesor nacional de seguridad John Bolton, ha declarado que no comprará más crudo ni venderá más gasolina al régimen de Maduro, a la vez que congelará todos los activos de la tiranía. Solo se harían negocios con la Asamblea Nacional encabezada por Juan Guaidó. En otras palabras, el fin de Maduro ciertamente está muy cerca, una vez que se perciban los efectos de estas medidas. Respecto a esta materia ya la presión internacional empieza a sentirse. Recientemente el Banco de Inglaterra se negó a devolver las reservas de oro venezolano al régimen de Maduro. No obstante, hay países que por tener intereses con el ilegítimo Maduro, todavía lo apoyan, como es el caso de Turquía quien refina y certifica el oro venezolano.
Lógicamente, las interrogantes que se generan, se relacionan en como será el proceso mientras cae el régimen y como se reconstruirá el país después. Por ejemplo, se cuestiona como se manejará la entrega de los $20 millones en ayuda humanitaria ofrecidos por el secretario de Estado, Mike Pompeo, toda vez que el tesoro nacional venezolano y las Fuerzas Armadas aún están bajo el poder de la dictadura. Se comenta que la ayuda será entregada a través de puertos, aeropuertos y fronteras.
Sin embargo, recordemos el 15 de diciembre de 1999, cuando en la oportunidad de la tragedia natural del estado Vargas en Venezuela, Hugo Chávez se negó a recibir la ayuda humanitaria de $20 millones ofrecida por el Presidente Bill Clinton. A pesar de los miles de fallecidos y desaparecidos, Chávez se rehusó aceptar la llegada de dos buques norteamericanos con 450 ingenieros y marines, con maquinarias como tractores, bulldozers y equipos purificadores de agua. Esa historia se puede repetir ahora con mucha probabilidad.
Y referente a cómo funcionaría el negocio petrolero entre la Asamblea Nacional y el gobierno de EEUU, eso aún está por definirse en virtud que los recursos que recibiría la Asamblea, aunque fueran depositados en bancos extranjeros, su disponibilidad inmediata en Venezuela sería entorpecida por el intervenido sistema bancario en ese país.
En efecto, el lunes el gobierno estadounidense impuso sanciones a Petróleos de Venezuela (PDVSA) impidiendo que empresas nacionales tengan negocios con ella, a la vez que a su filial CITGO se le exigió que las ganancias obtenidas en EEUU fueran depositadas en una cuenta bloqueada para el régimen de Maduro. Evidentemente, no solo se trata de negar la entrada a Maduro de unos $11,000 millones, sino de hacer que dicho monto le llegue a la Asamblea para que pueda sufragar los costos de la operación petrolera en Venezuela. Por lo demás, la administración y logística de la industria petrolera primero tiene que ser controlada por la Asamblea y no por la mafia madurista.
Posteriormente, y una vez que caiga Maduro y que sean juzgados aquellos que por haber cometido crímenes de lesa humanidad no puedan ser acogidos por amnistía alguna, entonces el presidente Juan Guaidó tiene un camino a seguir:
1. El Gabinete: Divulgar su gabinete elegido, el cuál estará compuesto por honorables y capacitadas personalidades, para quienes el deber estará primero que el poder. Este gabinete temporal estaría en funciones por 90 días, fecha en la cuál se convocará a elecciones nacionales.
2. La seguridad: Combatir frontalmente la delincuencia para reducir el alto índice criminal, garantizando así una atmósfera de tranquilidad que atraiga a los inversionistas privados creadores de empleo.
3. La supervisión: Establecer una comisión de Auditoría multidisciplinaria quien autorizaría todos los flujos de caja y balances contables de todos los ministerios. Esta comisión reportaría a la Asamblea Nacional.
4. Las inversiones: Determinar aquellos renglones prioritarios que requieran de atención inmediata, a fin de establecer el monto de recursos necesarios, por ejemplo para el equipamiento de hospitales, el mantenimiento de carreteras y puentes, la conservación y el mejoramiento de las represas y sistemas hidroeléctricos, el remozamiento de los monumentos nacionales y la limpieza y ornato de edificios nacionales, escuelas, parques y playas, etc.
5. Las devoluciones: Conformar un equipo judicial investigador a fin de recuperar los bienes mal habidos por los usurpadores. En este sentido, el equipo reclamaría los fondos congelados en EEUU a personeros del régimen, así como también litigaría sobre las propiedades a nombre personal o de testaferros, tanto en el extranjero como en Venezuela. También reclamaría el valor del petróleo entregado a Cuba, ya que el patrimonio nacional no se puede regalar.
6. La economía: Emitir bonos de la deuda pública venezolana a través del Banco Central, conforme a la ley de endeudamiento nacional. Dicha emisión a 20 años, sería por un monto igual o mayor al requerido para recuperar al país, que pudiera exceder los $300,000 millones. De igual forma desconocería la deuda adquirida por el régimen de Maduro a partir de marzo 2018, cuando fue ilegítimamente elegido en comicios fraudulentos. También la paridad cambiaria se reformaría en Venezuela. Con un derecho especial de giro (DEG) del FMI, a bajo interés, se pueden lograr los fondos para que las familias y los empresarios tengan acceso nuevamente a las divisas.
Creemos que a grandes rasgos, estos son los pasos a seguir para devolverle la luz y la esperanza a un gran país como Venezuela, para que así puedan navegar en un verdadero mar de felicidad, donde la Asamblea Nacional es la nave, su gabinete la tripulación y su timonel el presidente Juan Guaidó.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2019, 1:43 p. m..