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Opinión

Cambios en Venezuela exponen la ignorancia de algunos demócratas

No es fácil ser venezolana y demócrata estos días. Mientras observo los eventos que se desarrollan en mi país de origen, Venezuela, con esperanza y con cauteloso entusiasmo, me asquean algunas de las declaraciones que han hecho algunos legisladores demócratas en este país sobre la situación venezolana.

En los últimos 20 años, cientos de miles de venezolanos se han visto obligados a abandonar su tierra natal debido a la persecución política, las dificultades económicas extremas y el crimen rampante. Miles más han muerto, muchos de ellos bebés y niños, debido a la desnutrición y la falta de atención médica. Estas circunstancias fueron las causas directas de un régimen corrupto y asesino, liderado primero por Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro.

Cuando la administración de Trump declaró a Maduro ilegítimo y reconoció a Juan Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela, me llené de entusiasmo. Llevaba años esperando algo así. Que se tratara de una administración republicana no afectó la emoción: la democracia en sí misma es una victoria, venga de donde venga. Porque, seamos sinceros, la triste verdad de la que a nadie le gusta hablar es que devolver la democracia a Venezuela nunca ha sido una prioridad para las administraciones demócratas.

Como analista venezolana y demócrata, a menudo tengo que defender las decisiones y acciones de mi partido en los medios. La mayoría de las veces puedo hacerlo sin problemas, ya que estoy de acuerdo con los principios básicos de mi partido. Pero cuando se trata de facilitar la democracia en Venezuela, mi partido históricamente ha cometido error tras error. Y para empeorar las cosas, varios legisladores demócratas están haciendo declaraciones ignorantes y perjudiciales con respecto a la situación en Venezuela que me resultan imposible defender.

El ex candidato presidencial, el senador Bernie Sanders, tuiteó que Estados Unidos “no debe estar en el negocio del cambio de régimen o el apoyo a los golpes de Estado”. La congresista Tulsi Gabbard tuiteó que Estados Unidos debe “dejar que el pueblo venezolano determine su futuro”. La congresista Ilhan Omar declaró que “un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en Venezuela no es una solución a los graves problemas que enfrentan”, afirmando que Trump estaba tratando de inculcar la “oposición de extrema derecha” de Trump.

Su ignorancia de la situación es sorprendente y sería chistoso, si no fuera tan perjudicial para la causa venezolana.

El presidente Guaidó no llegó al poder por medio de un golpe de Estado. Fue elegido por los venezolanos para la Asamblea Nacional, se convirtió en presidente del cuerpo legislativo y luego siguió el camino trazado por la Constitución venezolana para convertirse en presidente interino, después de que Nicolás Maduro ganó las elecciones presidenciales fraudulentas el año pasado y fue juramentado por sus amigos. Que quede claro que justamente lo que estamos haciendo es tomar nuestro destino en nuestras propias manos.

Además, el partido de Guaidó, Voluntad Popular, es un partido de centro-izquierda, miembro de la Internacional Socialista, lejos de la figura de extrema derecha que sugiere Omar.

La próxima vez que vayamos a las urnas en Estados Unidos, los venezolano-americanos no olvidaremos cómo actuaron estos demócratas cuando más los necesitábamos, y tampoco lo harán nuestros hermanos de armas, los cubanos y los nicaragüenses, y temo que estas acciones tengan repercusiones en el sur de la Florida.

Los venezolanos en Florida están agradecidos de que al menos nuestros representantes demócratas en Washington, entre ellos Donna Shalala, Debbie Mucarsel-Powell y legisladores estatales como Annette Taddeo, Javier Fernández y José Javier Rodríguez, se hayan mantenido comprometidos con la comunidad venezolana ansiosa de vivir en democracia en su país.

Estos líderes nos recuerdan que los miembros de la extrema izquierda no representan a todo el Partido Demócrata, pero sí hacen que sea mucho más difícil ser un venezolano en el Partido Demócrata.

Helena Poleo es un a venezolana-americana que vive en Miami. Twitter: @helepoleo.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2019, 2:19 p. m..

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