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Opinión

ROBERTO CASÍN: Que viene el lobo

Puede parecer aburrido de tanto repetirlo. Pero el asunto es demasiado serio para darle de lado y no machacarlo, porque nos va en ello el futuro. Y a juzgar por lo que se lo que tenemos en peligro es el pescuezo. Durante meses la Casa Blanca dio por seguro que nuestros ataques aéreos estaban consiguiendo degradar en Irak la capacidad militar del Estado Islámico y que, bajo la “presión” de las fuerzas armadas iraquíes, los yihadistas del Islam habían perdido la cuarta parte del territorio que ocuparon el año pasado. Pero la fábula se desinfló hace pocos días, cuando la ciudad de Ramadi cayó en manos de los islamistas. Y el cuento de que estamos ganando resultó ser pura facha, pamplinas del Presidente.

Quién no ha escuchado la voz de que el lobo viene, cuando en verdad lo tenemos metido hace rato en el corral y degollándonos. Yo mismo he oído a gente muy seria y respetable preguntando: ¿Qué más podemos hacer?, ¿Vamos a ir de nuevo a la guerra? ¿Acaso es Obama Superman? No. No lo es. Aunque falta que nos hiciese. Y que muchos en Washington acabaran de entender que cuando el dilema es de protegernos de atrocidades, de lidiar contra la fuerza bruta, no puede uno andarse con remilgos ni con paños tibios zafándole el cuerpo al asunto para evitar el qué dirán. Sin embargo, al Presidente no se le ocurrió otra cosa que calificar de “revés táctico” el avance islamista y el descalabro en Ramadi.

Para suerte suya, en un arranque de plausible honestidad, el jefe del Pentágono, Ashton Carter, dio la cara y admitió lo que todo el mundo menos Obama conoce: que las fuerzas armadas iraquíes no son tan confiables como se decía porque en Ramadi “sobrepasaban enormemente en número a los adversarios —dijo— y aun así no pelearon”. Ese es el precio que suele pagarse por pretender que otros nos saquen las castañas del fuego. Tal vez sea hora de replantearnos cuáles son realmente nuestros aliados en el área. Y sobre todo cuánto nos cuestan. En 2013, por ejemplo, Estados Unidos concedió $37 mil millones en ayuda al extranjero, económica y militar. De los seis mayores beneficiarios, cinco fueron países musulmanes, entre ellos Afganistán, Pakistán e Irak, donde a pesar de ello la hostilidad contra Washington, la “guerra santa”, ha seguido ganando adeptos y terreno.

La regla es que en esos países, así como en otros del mundo islámico, prospera un fanatismo asesino contra los infieles (nosotros), más truculento que el que se gestó en la Europa de la Inquisición. Porque en materia de barbarie los combatientes del Califato han dejado cortos a los cazadores de herejes del Santo Oficio, acogiéndose a doctrinas exterminadoras de hace trece siglos. En situaciones como ésta, cuando lo que está en juego es el pellejo, las actitudes pusilánimes lo único que consiguen es darle una razón adicional al verdugo para que nos taje el cuello. Fue a filo de espada, coraje y sangre, que Don Pelayo emprendió en 722 la Reconquista que terminó echando a los musulmanes de España. Si no, a estas alturas probablemente viviríamos bajo la opresión váyase a saber de qué imán, y nuestras mujeres en lugar de mostrar su belleza llevarían burka o en el mejor de los casos, niqab.

Redicho está: lo que pretenden los islamistas es implantar despiadadamente la sharia en todos los territorios que puedan. Para eso degüellan, lapidan, crucifican o queman vivos a todo pecador, léase cristiano o apóstata del Profeta, sin miramientos de ninguna índole ni consideración de fronteras. Tanto, que a fines del año pasado el vocero principal del Estado Islámico, Abu Muhammad al-Adnani, lanzó a los musulmanes que residen en Occidente el siguiente grito de guerra: envenenen o atropellen con sus autos a los infieles; aplástenles la cabeza con una piedra o destrúyanles las cosechas. Así van las cosas, mientras del lado de acá Obama persiste en poner la otra mejilla, ignorando el axioma de que contra la fuerza, fuerzas valgan, si las razones no dan.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de mayo de 2015, 10:44 a. m. with the headline "ROBERTO CASÍN: Que viene el lobo."

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