Opinión

Principal preocupación de Carlos y Camila en Cuba: no enfermarse con el picadillo

La duquesa de Cornwall, Camila, y el príncipe de Gales, Carlos, tienen planificado viajar a Cuba en la primavera. En la foto, la pareja real visita la Corte Suprema el martes en Londres.
La duquesa de Cornwall, Camila, y el príncipe de Gales, Carlos, tienen planificado viajar a Cuba en la primavera. En la foto, la pareja real visita la Corte Suprema el martes en Londres. Getty Images

Tras una breve negociación con el gobernante Miguel Díaz-Canel, el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa, la duquesa Camila de Cornwall, visitarán Cuba a fines de esta primavera, según asegura el diario británico The Telegraph. Ellos serán los primeros miembros de la familia real en visitar el país comunista como parte de una gira por el Caribe, en particular por las naciones anglófonas.

Sin embargo, desde ya la Duquesa ha expresado cierta resistencia por el viaje. La lógica elemental sugiere que Camila se preocuparía por el hecho de que en la isla no existe libertad de expresión, por la tragedia del tornado que arrasó con barrios ya depauperados de La Habana, la represión contra las Damas de Blanco, la falta de expectativas, las penurias del cubano de a pie y un largo etcétera.

Pero no, Camila tiene preocupaciones estomacales. A la también Duquesa de Rothesay y Condesa de Chester “le encanta la música cubana y está muy interesada en la arquitectura, pero la comida no la termina de convencer”, admitió la baronesa Hale de Richmond, presidenta de la Corte Suprema, con esa particular sinceridad britanica que no deja nada a la imaginacion.

O sea, que tiene problemas con el picadillo, las masas de puerco fritas, el arroz congrí y otros platos de la apetitosa comida cubana.

A decir verdad, parece improbable que los príncipes vayan a enfrentar escollos de paladar en el viaje a Cuba. Ya se sabe que el régimen agasaja a sus invitados con las más variadas exquisiteces del Primer Mundo, inimaginables para el resto de los comunes antillanos.

Aún más, ante las dificultades digestivas expresadas por Camila, el diario The Times ya contactó a varios restaurantes privados de La Habana. Por ejemplo, Carlos Márquez, el dueño del paladar San Cristóbal, donde han cenado los Obama, Mick Jagger y Beyonce, expresó abiertamente su incomprensión por las dudas de la Duquesa. “Aquí hemos variado el menú para satisfacer todo tipo de demandas”, dijo.

El viaje a Cuba del Príncipe y su esposa se rumoraba desde noviembre del 2018, cuando recibió al gobernante cubano Díaz-Canel durante un escala de tránsito en Londres.

De manera oficial, hasta el momento ningún Primer Ministro británico ha visitado jamas la isla, a pesar de nexos históricos bilaterales que datan del siglo XVIII. Entrando un poco en historia, la Habana fue tomada por la flota de George Pocok y George Keppel, el conde de Albemarle, en 1762, tras derrotar a la escuadra española que la custodiaba, con el saldo de casi 10,000 muertos entre ambas partes.

Desde luego la isla era (y sigue siendo hasta hoy) un punto estratégico para la navegación y el comercio en el hemisferio occidental. La ocupación inglesa duro tan solo un año; en 1763 Cuba volvió bajo el dominio español por el Tratado de París, pero aquel periodo abrió para siempre La Mayor de las Antillas al comercio mundial, y dejo una herencia de apellidos ingleses que hasta se transmiten de generación en generacion como Patterson, Wilson, Dreke y otros.

Me contaba un colega cubano que en la época de la invasión inglesa a la isla había un dicho que sugería que para envenenar a los ocupantes bastaba con ofrecerles un plátano maduro y un vaso de leche criolla. Aquel cóctel tropical debería resultar una bomba para los delicados estómagos europeos, un arma aún más letal que las baterías de cañones españoles de las Fortalezas del Morro y la Cabaña.

Varios siglos después la realeza británica vuelve a Cuba. Quizás las dudas de Camila surjan del temor al plátano y otros episodios de la historia, pero sería altamente recomendable que la pareja real se esfuerce en conocer a la Cuba real, más allá de la arquitectura, la música y el folclor.

Es mas que seguro que millones de cubanos comunes —y agobiados por una ocupación dictatorial de 60 años— se lo agradezcan, si no con un reverencia, al menos con un abrazo fraternal.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @sabinacovo.

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