Opinión

Marco Rubio: EEUU tiene la obligación de respaldar la lucha antidrogas de Iván Duque

El presidente colombiano Iván Duque anuncia un nuevo plan de seguridad y defensa el 6 de febrero en la base militar Tolemaida, departamento de Cundinamarca.
El presidente colombiano Iván Duque anuncia un nuevo plan de seguridad y defensa el 6 de febrero en la base militar Tolemaida, departamento de Cundinamarca. AFP/Getty Images

El presidente colombiano, Iván Duque, realizará esta semana su primera visita oficial a Washington D.C., desde su toma de posesión el año pasado. Este viaje le brindará a EEUU y Colombia la oportunidad de renovar y fortalecer su alianza estratégica, que se ha vuelto aún más importante a medida que ambas naciones trabajan con la comunidad internacional para resolver la crisis actual en Venezuela.

Durante más de 50 años, Colombia sufrió un sangriento conflicto armado que casi hizo del país un Estado fallido. Sin embargo, hace dos décadas, nuestras naciones se unieron para crear el Plan Colombia, una iniciativa bilateral para fortalecer las instituciones y capacidades militares del gobierno colombiano.

De la violencia y la insurgencia que plagaron a Colombia surgió una alianza económica y de seguridad, a diferencia de cualquier otra en Latinoamérica. Ese resultado fue en gran parte debido al compromiso del gobierno y de la comunidad colombiana. El Plan Colombia se convirtió en un modelo estratégico que más adelante consolidaría aún más los beneficios del país en materia de seguridad, estabilidad y prosperidad.

El apoyo bipartidista brindado por el Congreso de los Estados Unidos y los cambios sucesivos presidenciales han dado resultados beneficiosos al Plan Colombia. Además de seguir luchando contra los narcoterroristas y las organizaciones criminales transnacionales dentro de su país, el ejército y la policía nacional colombiana son capaces de compartir sus conocimientos y entrenamientos en seguridad con otros países de la región.

Desafortunadamente, Colombia y los Estados Unidos aún enfrentan graves desafíos. La administración anterior a la del Presidente Duque concedió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una organización terrorista designada por el Departamento de Estado, el cese de la fumigación área en los cultivos de coca, y pagó un precio muy alto por un acuerdo de paz desigual que resultó en cualquier otra cosa menos la paz.

El cultivo de coca y la producción de cocaína en Colombia han alcanzado niveles muy altos en los últimos dos años, según la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca. Algunos miembros de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Clan del Golfo y otros traficantes insurgentes han llenado el vacío que dejó las FARC.

El aumento en la producción de drogas también ha causado el incremento en los índices de violencia y de muertes en Centroamérica y México. Estos factores continúan desestabilizando a la región y son causa por la que miles de centroamericanos y mexicanos deciden arriesgar sus vidas intentando ingresar ilegalmente a EEUU.

La lucha de Colombia es nuestra lucha. EEUU tiene la obligación de respaldar la nueva estrategia antidrogas del presidente Duque. Durante un diálogo bilateral de oficiales en ambos gobiernos, las dos naciones acordaron reducir a la mitad el crecimiento de la coca y la producción de cocaína. Para alcanzar este ambicioso objetivo, aunque difícil, será muy importante para ambas naciones.

El gobierno de Duque se comprometió a trabajar en el proceso legal para reiniciar la erradicación aérea de coca en Colombia. La reanudación de la fumigación puede costar más de $100,000 millones. La Oficina de Narcóticos Internacionales y Cumplimiento de la Ley (INL) del Departamento de Estado de EEUU debe preparar su presupuesto actual para poder apoyar los esfuerzos de Colombia.

Los Estados Unidos debe proporcionar apoyo adicional a la Policía y el Ejército Nacional de Colombia pues necesitan entrenamiento y equipos para aumentar el apoyo de inteligencia para mejorar sus operaciones contra los grupos ilegales armados, para mejorar el intercambio de inteligencia entre la policía y los militares, y para aumentar las operaciones multilaterales contra el narcotráfico. También, debemos proporcionar equipo adicional, financiamiento y capacitación a las unidades ribereñas claves en detener el flujo de la cocaína.

Los Estados Unidos también debe ayudar a Colombia con nuevas tecnologías, con aviones no tripulados o drones que puedan rociar los cultivos de coca, y también ayudando al gobierno colombiano a apoyar a que los cultivadores usen otras alternativas a los cultivos de coca por productos como el café y los bananos.

El tráfico de drogas ha sido la gasolina de los grupos terroristas quienes han socavado el proceso de paz de Colombia. En particular, el ELN ha usado el dinero de las drogas para reforzar sus intentos de desestabilizar al gobierno, incluyendo el carro bomba del 17 de enero el cual mató a 22 policías en Bogotá. Los Estados Unidos tiene un gran interés nacional en apoyar los esfuerzos de Colombia para perseguir a los terroristas del ELN, incluso en las zonas fronterizas con Ecuador y Venezuela.

Para complicar las cosas aun mas, las crisis humanitaria y socio-política creadas por Nicolás Maduro y sus secuaces en Venezuela han llevado a un número récord de venezolanos huyendo buscando refugio en Colombia y otros países vecinos. Casi un millón de venezolanos han huido a Colombia en los últimos años, y están agotando los servicios básicos de Colombia, como los programas de salud, educación y vivienda. EEUU y la comunidad internacional deben continuar apoyando a Colombia con asistencia humanitaria para enfrentar esta tragedia.

EEUU debe trabajar junto a Colombia para mantener las drogas fuera de nuestras calles, las cuales matan a los estadounidenses, y también para reducir los flujos que conducen a la violencia y la inestabilidad en Centroamérica y México es una prioridad de interés nacional.

El presidente Duque y su gobierno están comprometidos a desmantelar el tráfico de drogas y comprenden los peligros que representan los carteles no solo para su país sino también para toda la región.

Los Estados Unidos debe dejar claro que está de acuerdo con el pueblo colombiano, ya que su gobierno actual está trabajando en revertir las tendencias del gobierno anterior y esta construyendo un país más seguro bajo un nuevo liderazgo.

El senador republicano Marco Rubio representa al estado de Florida en el Congreso de Estados Unidos. Twitter: @marcorubio.

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